Rodrigo Rivera Morales | La Kakistocracia cívico-militar gobernante en Venezuela
El pueblo venezolano no tiene dudas que el gobernó de la pandilla cívico-militar ha sido el peor en toda la historia de la vida nacional. Basta comparar los índices socio-económicos en los diversos períodos de existencia de la república. Tuvimos una moneda fuerte durante varias décadas, en muchas capitales del mundo. Roma, Napoli, Milán, París, Burdeos, Madrid, Barcelona, Sevilla, Pamplona, Bilbao, Miami y New York, además en los países de América Latina, s recibía y cambia libremente nuestro bolívar. Los salarios eran los más altos de América Latina. A manera de ejemplo, muchos trabajadores adquirieron su vivienda con su salario, los educadores adquirían o construían buenas casas con sus ingresos. Hoy día la “robolución” hizo polvo cósmico el valor del bolívar y los salarios.
En los 25 años de gobierno de la pandilla cívico-militar el pueblo venezolano ha venido sufriendo un empobrecimiento creciente, padece un deterioro de los servicios esenciales: salud, agua potable, electricidad, transporte. Además, la pandilla se ha trazado como meta destruir la educación de calidad, en sus niveles, para tener una ignorante y no tenga capacidades de formar una opinión pública crítica. Han impuesto la mediocridad en escuelas y liceos, y ahora empujan para apoderarse de las universidades. Con sus políticas ruinosas del salario han impulsado que muchos profesores excelentes en primaria, secundaria y universidades, abandonen las aulas y busquen un mejor destino para sobrevivir. Los líderes del régimen no les importa el pueblo venezolano, ellos están pendientes de sus intereses personales y de perpetuarse en el poder.
El pueblo en su intuición conoce queen estos 25 años de gobierno saqueador y hambreador, ha podido apreciar que se ha formado por los más ineptos, incompetentes y cínicos personajes. Sus líderes más altos hasta los ms bajos hacen gala de un impúdico cinismo, siempre hablando de grandes obras imaginarias y de enemigos externos. Los únicos enemigos del pueblo, los que han depredado riqueza nacional y empobrecido al pueblo, son los que detentan el poder político y que han conformado una pandilla cívico-militar, aliada con bandas criminales y países con gobiernos autocráticos.
Para maquillarse la tiranía convoca a elecciones, pero su gusto, con candidatos similares a ellos y que le garanticen apoyo y manipulación de sus sectores para la perpetuación en el poder. Esto significa que en todo el poder pública estarán los más ineptos e incompetentes. Ya sabemos que tenemos legisladores que solo aplauden como focas las propuestas de Jorge Rodríguez, que no legislan sino aprueban sin debate ni consideración alguna los adefesios jurídicos que le conviene al gobierno. Nos da pena ajena, por el papel que hará Enrique Capriles. Su incapacidad política y su ambición lo impulsaron a hacerle comparsa al gobierno y allí quedo sepultado por la voluntad popular. ¿Cómo será su comportamiento en medio de esa mediocridad? ¿Será que en su envidia a MCM se convertirá en el legitimador de la pandilla? El tiempo nos despejará estas incógnitas, tengo la esperanza que rectifique y reconozca sus errores.
Creo de verdad que en la clase política actual falta formación ideológica y política profunda. Hay mucha superficialidad. La claridad ideológica permite concebir estrategias a corto y largo plazo; la claridad en el análisis político permite diseñar la táctica, la política de alianzas y los escenarios de lucha. Hoy vemos en ciertos sectores de la oposición su confusión frente al llamado del nefasto régimen a elecciones municipales, ayer fue con las regionales y legislativas, hablan de no perder espacios, cuando el país está en debacle y bajo la concentración del poder que no da oportunidad para políticas fuera de su hegemonía. Pareciese que estos ha hablan así lo que quieren es mantener sus parcelas o cuidar sus pequeños interese personales.
El pueblo en las elecciones del 28 de julio 20243 dijo cual era su voluntad, más tarde en las elecciones de mayo pasado no comió el cuento de elecciones y no acudió a votar, ahora, según las mediciones, a duras penas acudirá un 3.8 %. Hay que leer bien lo que quiere el pueblo. Quiere que salga la camarilla kakistocrática cívico-militar y se vuela a una sociedad libre y democrática, y que se gobernada por auténticos servidores públicos, con formación y solidez ideológica sobre un Estado de bienestar.
