Karina Sainz Borgo | Cuidado con hipotecarse
Cuando Maribel Verdú recibió el Goya a la mejor actriz por 'Blancanieves', en 2013, España atravesaba la crisis ocasionada por las hipotecas de alto riesgo. La morosidad rozaba el 6 por ciento y los juzgados practicaban una media de 184 desahucios diarios. Durante su discurso de agradecimiento en la gala, Verdú dedicó el premio a quienes habían perdido sus casas por culpa de un sistema que calificó de injusto y obsoleto.
Al día siguiente, algunos comentaristas recordaron que la actriz había protagonizado años antes una campaña publicitaria de hipotecas. Se cuestionaba la coherencia de denunciar los desahucios después de haber prestado su imagen a la promoción de préstamos inmobiliarios. También se sometió a escrutinio su posición económica. «Tengo tres pisos, sí, pero es que llevo trabajando treinta años. Y no tengo nada más. Todo lo he ganado haciendo cine, teatro y televisión». Su defensa se condensó en una frase: «No he robado a nadie y todo lo he declarado a Hacienda», explicó entonces como quien pide clemencia ante un verdugo.
Las palabras de la actriz han sido recuperadas en distintas plataformas y redes sociales como una forma reproche. Más de diez años después, la vivienda se ha convertido en el nuevo sambenito. Existen formas distintas de juzgar los actos humanos. Tener acceso a una casa es un asunto jurídico porque está sometido a leyes; económico porque tiene un precio y depende de un mercado; político porque depende de decisiones gubernamentales, y moral porque en ella está comprometida la dignidad de las personas. Prevalece, sin embargo, una distancia entre la vida y las categorías diseñadas para juzgarla.
La portavoz del PSOE en el Congreso, Montse Mínguez, quedó envuelta esta semana en una polémica tras revelarse que su pareja gestionaba una treintena de viviendas en alquiler y había promovido procedimientos de desahucio por impago. La dirigente denunció la información publicada por el periodista Javier Chicote en el periódico 'Artículo 14' como un ataque personal. La indignación le duró muy poco a la dirigente socialista. Dos días después, el 16 de octubre de 2026, anunció su renuncia a encabezar las candidaturas socialistas en su circunscripción.
Maribel Verdú es una ciudadana. Responde por sus bienes, sus palabras y su empatía a título personal. La propiedad de tres casas no invalida su derecho a reconocer la desgracia ajena como tampoco la convierte en faro de nada. Travestir la vivienda en una causa electoral mientras se ejerce el poder de legislar sobre ella presupone, como mínimo, coherencia entre lo que se predica y lo que se practica. El negocio moral del ladrillo acabará llevando a unos a la calle y a otros a la hoguera… de las vanidades. Cuidado al hipotecarse con determinados discursos.
