Nacho Montes de Oca | La figura clave para el acuerdo entre EEUU y la dictadura en Caracas es Alejandro Betancourt
La figura clave para el acuerdo entre EEUU y la dictadura en Caracas es Alejandro Betancourt, un "bolichico" que integra la generación de empresarios venezolanos que hizo fortunas en complicidad con el chavismo.
La Casa Blanca lo designó para conectar a Washington con Delcy Rodríguez y desbloquear la entrada de petroleras estadounidenses en el acuerdo.
El Washington Post reveló que altos funcionarios de EE.UU. presionaron a Suiza para que levantara la orden de extradición y las restricciones de viaje que pesaban sobre él.
Suiza retiró la extradición desde Reino Unido en mayo, pero mantuvo abierta la investigación y extendió la orden internacional de captura. Ese mismo mes pidió al Departamento de Justicia de EE.UU. que lo arrestara si entraba al país. Washington no actuó sobre esa solicitud y, en junio, le otorgó una visa de múltiples entradas.
En España está formalmente acusado por blanqueo de capitales y delito contra la Hacienda Pública. La Fiscalía Anticorrupción le presentó querella en junio de 2025, y la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional reabrió el caso en junio de 2026 tras el archivo del juez Pedraz.
El esquema funcionó mediante el pago de sobornos de cuarenta y dos millones de dólares a tres funcionarios de PDVSA para defraudar cuatro mil ochocientos cincuenta millones mediante operaciones cambiarias con un préstamo de 2012, y luego lavar ese dinero en empresas e inmuebles en España.
En Venezuela, el caso de los generadores de Derwick se cerró sin acusación: once plantas termoeléctricas sin licitación por unos cinco mil millones de dólares, con sobreprecios de casi tres mil millones según Transparencia Venezuela, durante la emergencia eléctrica de 2009. La fiscal 56, Milvira Caraballo, pidió el sobreseimiento en 2014 y el tribunal lo aprobó en 2015, en un Ministerio Público controlado por el chavismo que investigaba a otros contratistas pero no a Derwick. La Contraloría había detectado un pago indebido de más de seis millones y medio a la empresa, y el cierre protegió también a funcionarios como Javier Alvarado.
En Petrozamora, la empresa mixta con PDVSA y capital ruso, el exministro Tareck El Aissami lo señaló en 2022 como receptor del dinero del esquema que desfalcó cuatro mil ochocientos cincuenta millones, y el fiscal Tarek William Saab lo había apuntado en 2017 por sobreprecios en contratos con PDVSA.
En Andorra, la justicia investigó comisiones ilegales a funcionarios venezolanos a través de bancos andorranos, y documentos de esa pesquisa muestran transferencias de una empresa de Betancourt, aunque él no fue imputado.
Y en Estados Unidos, la Operación Money Flight lo señala como el Conspirador 2 no imputado en un fraude de mil doscientos millones, sin acusación formal.
Hubo una demanda civil de Thor Halvorssen en 2013, que lo acusaba de pagar cincuenta millones de dólares en sobornos a Diosdado Cabello para conseguir los contratos de Derwick. Esa demanda fue desestimada, y Derwick la calificó de falsa.
El otro es el caso Duro Felguera en España: la UDEF registró propiedades suyas en 2025 porque un informe policial vinculaba a Derwick con el exviceministro venezolano Nervis Villalobos, que supuestamente entregó en un banco de Andorra un contrato para ayudar a Derwick a conseguir adjudicaciones con empresas públicas venezolanas del sector energético. Ahí no hay acusación formal contra él, solo esa conexión investigada. Betancourt ahora es el nexo impune para aceitar la maniobra que involucra a las reservas de crudo venezolano.
