Monzantg | "Mis dos siglos" Prólogo al libro de Ángel Lombardi publicado por el Diario Versión Final
Nacidos en el siglo veinte, somos cronistas, analistas, espectadores interesados, copartícipes conscientes, beneficiarios y víctimas de los acontecimientos de los dos últimos siglos. El autor de estos breves textos, Ángel Lombardi, mira el mundo, la historia, la geopolítica, la «realidad-real» y los futuros posibles desde su lugar en América.
Convencido del derecho a las libertades civiles, Derechos Humanos, Estado de derecho, pertinencia de la democracia como modo vida deseable; y conocedor de prácticas reales como la vigencia centenaria, milenaria de autoritarismos en Rusia y China, ha dedicado la vida a estudiar y promover los valores de la convivencia en democracia: soberanía, autodeterminación, derecho a elegir gobierno propio, pluralismo, igualdad y competencia política, justicia social y Bien Común.
Su énfasis en la thalasocracia, la trampa de Tucídides, origen de la democracia ateniense y ejercicio ciudadano del voto, conectan sus siglos veinte y veintiuno con más de dos mil quinientos años de tradición grecorromana y helenística que cristiandad, cruzadas, inquisición, renacimiento, colonialismos, ilustración, guerras y revoluciones económicas y políticas, imperios antiguos y actuales llega a hoy bajo la forma de un modelo eurocéntrico en el que fue formado y formador. Lo fuimos. Pero del que acusa agotamiento y crisis de congruencia con los momentos geopolíticos en curso.
Su insistencia en el control que Estados Unidos ejerce sobre mares y océanos, estrechos y canales marítimos, es correlato real de lejanas y recientes teorías geopolíticas a partir de las cuales, Washington, y toda potencia colonial-imperial, justifica y mantiene el ejercicio del poder sobre el comercio global.
El realismo que a Maquiavelo lo lleva de la fortuna y la prudencia del príncipe al más radical pesimismo antropológico; a Lombardi le permite partir de lo que llama esa «realidad-real», para llegar a la ÉTICA como modelo y como construcción de convivencia en paz. Es su deseo, aunque conoce el significado de «esa tregua» entre dos guerras.
En su realismo, presenta a las tres principales potencias globales en la justa dimensión que hoy tienen: Estados Unidos, imperio en tránsito a dejar de serlo. El autoritarismo comercial y financieramente expansionista de Xi Jinping, como parte del modelo político con el que China va camino a convertirse en potencia hegemónica global. El rezago de Putin.
En Xi, en Trump «que tampoco es de su agrado» y en Putin, encuentra identidades en rasgos y roles. Pero, diría yo, Putin recibe su crítica más acendrada: Retrógrado-conservador-mesiánico amparado en anhelos de una Rusia que ya no es. Y en sus ortodoxias. Autócrata del pasado con mentalidad de guerra fría anclado en su poder de fuego nuclear. A partir de los textos de Lombardi y de una tenue digresión de Hannah Arendt en el capítulo 6 de Eichmann en Jerusalén, asocio a Vladímir Putin con el «raro amor» del Dr. Strangelove por la bomba.
Comparto miradas de Lombardi sobre aquellos idénticos-opuestos. Los tres: Segregacionistas, autoritarios, patriarcales. Putin, en orfandad ideológica desde final del siglo veinte, encuentra pares parciales en Trump y en Xi. También en Orban, Meloni, Le Pen. Y sigue en busca de subordinados ideológicos, como Hugo Chávez y Lukashenko.
De la «realidad-real» con sus tensiones, conflictos, democracias inacabadas, desigualdades, decenas de guerras en curso y otras por venir; aspira acuerdos ciudadanos, nacionales e internacionales, con democracias consolidadas en un subcontinente que se asuma consciente de su centralidad. Sujeto activo de su bifrontalidad oceánica y de su condición multifactorial en los escenarios geopolíticos.
«GUERRA y PAZ», «PAZ y GUERRA», parecen mantra cotidiano en su pasión por comprender-explicar. De la guerra a la paz aquella tregua a la legalidad-institucionalidad. A la guerra, a la paz…
Lombardi, que define la geopolítica como «síntesis de las ciencias sociales», integra historia, geografía, demografía, economía, sociología, antropología, psicología. Sobresalen su formación de historiador y su especialización de analista político con más de cincuenta años continuos escribiendo un artículo semanal para los diarios. Y, hoy, su presencia en las redes.
Sin prejuicio, recurre a la comparación y, para la Venezuela del primer cuarto del siglo veintiuno, extrae conclusiones a partir del caso brasileño. De su transición de la dictadura a la democracia.
El 3 de enero de 2026 dice Lombardi nos «alcanzó la realidad geopolítica real, que es y sigue siendo global». Pero, a diferencia de otros pensadores sobre la política-economía-geopolítica-relaciones internacionales, a él lo caracteriza su vocación de futuro. A su punto de partida en busca de modelos ÉTICOS de convivencia global, lo llamaremos «realismo optimista». O, para diferenciarlo del autor de La Mandrágora y de El Príncipe, «Optimismo Antropológico».
Algo destaca: Lombardi no parte de optimismos infundados. Sí de lo bello y lo bueno de lo humano: justamente eso que llamamos ÉTICA. Y de su manifestación relacional cotidiana.
Los artículos presentes van de enero de 2022 a abril de 2026
