El diario plural del Zulia

Rodrigo Rivera Morales | Venezuela y las tragedias

Estamos conmovidos por por el dolor que flagela al país a causa de los terremotos que han producido muertes, heridos, inmensa pérdidas materiales. Muchos hogares han quedado sin vivienda, muchas familias han perdido su sostén y sus bienes. Es una inmensa tragedia.

No salimos de una tragedia para caer en otra. El chavismo se inició en su nefasto gobierno con la tragedia de Vargas, justo como si fuese una premonición de la tragedia que padecería durante los 27 años siguientes. En esa tragedia con el infantilismo izquierdista de su Chávez y sus acólitos rechazaron la ayuda de Estados Unidos y se vanagloriaban no necesitar auxilio del imperio, que nos bastaríamos solos. Debemos indicar que Chávez recibía instituciones, tanto militares como civiles, que tenían cierta preparación para actuar y socorrer en situaciones de calamidad.

Debido a la experiencia en esta tragedia, con la bonanza petrolera del chavismo, se decidió invertir en el área de Defensa Civil, dotándose a esta institución de diversos equipos para respuestas inmediatez ante desastres naturales. Al frente estuvo el General Rivero, persona integra, hoy en el exilio, quien organizó programas de preparación para civiles y militares para actuar rápida y eficazmente en rescates, ayudas a heridos y y remociones para despejar vías. Fue obligado a renunciar. Hoy todos esos equipos han desaparecido y la institucionalidad ha sido destruida.

En el país, como si fuese la maldición de los espíritus malignos invocados por Chávez, Maduro y otros con su devoción por el vudú, impusieron un perverso sistema que condujo al pueblo venezolana a una tragedia permanente. Tragedia que se ha reflejado en millones de venezolanos fuera del país, bien por ser perseguidos  o por no tener como sobrevivir, esto ha desintegrado familias; arruinaron la más importante empresa nacional PDVSA y las empresas básicas, destruyeron el aparato productivo del país, se retrocedió en servicios básicos, se sumó en pobreza a más del 70% de los venezolanos. Son 27 años de tragedia y aún persisten en continuar.

Ahora, se ha presentado esta tragedia natural, Muy lamentable, Pero, ha puesto al descubierto que la camarilla gobernante redujo el Estado venezolano a estado fallido, a ente incapaz de solucionar los problemas básicos del país. zonas afectada Hemos visto con vídeos  que, que después de 24 horas de esta catástrofe, personas de las claman por la presencia de ayuda para auxiliar heridos, remover escombros. Esto trasluce, sin ninguna duda, la ruina económica y moral de las instituciones venezolanas oficiales.

Lo que más enardece es que las fuerzas armadas no han aparecido por ningún lugar con equipos para ayudar a remover escombros y auxiliar heridos o rescatar cadáveres, pero si acudían en segundos para reprimir las protestas y asesinar al pueblo desarmado. Corrían desaforados ante el llamado de los criminales capos del gobierno para secuestrar, torturar opositores, perseguir periodistas, cerrar medios de comunicación y tomar a las empresas expropiadas. El alto mando militar   da vergüenza, cada rato pone en ridículo a FF. AA.

Es más, como lo comenta el general Rivero, en los desastres hay que actuar rápida y eficazmente, sin tanta parafernalia como lo hace el actual ministro plagado de banderas y desfiles. Es grotesco como han estado recibiendo a las misiones internacionales de ayuda, con parafernalia, como si no hubiese pasado nada. El protocolo en estos casos  señala que debe haber un plan preparado, transporte adecuado, logística y precisión de lugares donde van ase reenviados. Es claro, que los auxilios viene a un país extraño y no saben a dónde ir, por ello, debe ser previamente planificado. Que ha hecho nuestro ridículo alto mando militar, mostrarse con bombos y platillos para la publicidad. Esto demuestra desprecio a la vida de los venezolanos, en una tragedia como la que se padece cada segundo cuenta para salvar vidas.

Parece que el caso venezolano es como las tragedias griegas, hay tragedia desde el inicio hasta el final. Ojala la historia venezolana nos digas que el criminal régimen chavista inició su infame gobierno con una tragedia natural, perpetuo la tragedia por su esencia de maldad y culmina con una tragedia natural. Si es verdad el costo ha sido muy elevado, nos duele. Pero esta terrible experiencia debe enseñarnos que un gobierno debe ser decente, que los gobernantes deben ser servidores probos, que deben ser controlados y que no nos engañemos con discursos populistas. Un gobierno decente y al servicio del bienestar general hubiese actuado rápido y eficazmente, no solo en el eventos, sino en previsión, exigiendo en las construcciones reglas técnicas específicas antisísmicas, requisitos de estructura de suelo firme, entre otros. Véase que las edificaciones, por ejemplo, de época de Leoni o Caldera resistieron. Pero, las del chavismo, en las zonas afectadas, en su mayoría se han derrumbado. El pueblo venezolano clama justicia. Exige la renuncia del gobierno.

 

 

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