Rodrigo Rivera Morales | Lucha por la liberación de los presos políticos
Revisando la historia venezolana de los últimos cien años acerca de la represión y la persecución política no es difícil concluir que el régimen de la pandilla cívico-militar ha sido el gobierno más criminal, represor y con la mayor cantidad de presos políticos. En las dictaduras de Gómez y Pérez Jiménez, hubo represión y presos, pero no con la intensidad actual. En el período democrático, fueron pocos los crímenes con raíces políticas, los presos políticos no fueron tanto, a pesar que hubo partidos y organizaciones que se alzaron en armas para derrocar el gobierno democrático. Fueron contados los que solicitaron exilio. Los venezolanos que salíamos al exterior de turismo o por estudios, no como ahora, que somos millones de venezolanos en el exterior buscando libertad y oportunidades para sobrevivir.
La pandilla gobernante, sin escrúpulos de ninguna clase, ha utilizado el poder de las armas militares y policiales para acosar, perseguir y chantajear a la disidencia. Nunca en la historia de los últimos 100 años su empleo el poder judicial como instrumentos para acallar las ideas contrarias a la camarilla en el poder. Es sistemático que el sicario judicial use el ministerio público y el proceso penal para inventar expedientes y juicios penales a opositores, lamentablemente, los jueces se prestan para la arbitrariedad.
Sin pudor han violado la Constitución y los derechos humanos. En estos 25 años de gobierno de la pandilla cívico-militar corrupta, de acuerdo a los datos registrados por el foro penal, observatorio de derechos humanos, observatorio de democracia y libertad y otros más, coinciden en señalar que se han apresado alrededor de 6.300 personas por razones políticas (protestas, sindicalismo opositor, liderazgo social. etc..). Se han contabilizado 483 muertos en las protestas, 23 muertos en las cárceles o en manos de los cuerpos policiales, 2.568 denuncias de torturas, 3122 denuncias por tratos crueles. Son cifras que muestran el rostro malévolo y criminal del régimen.
Son muchas las madres y padres que claman por la liberación de sus esposos, hermanos o hijos. Desgraciadamente, no ha existido en la oposición una lucha sistemática y valiente para reclamar el cese a la persecución y exigir la liberación de los presos políticos. Ha sido muy tímida esa lucha. Por supuesto, entendemos que el régimen malhechor impide la información de sus actos de terror, sabemos que ha perseguido a organizaciones de derechos humanos, periodistas y a medios de comunicación que se han atrevido a denunciar tales hechos o a informar sobre los mismos. Precisamente, Carlos Alaimo, fuerte denunciante de la corrupción y de la persecución a dirigentes opositores, sufrió atentado violento y su periódico fue objeto de actos de terrorismo por colectivos al servicio del régimen. Otros editores y periodistas han sufrido esos embates de la camarilla en el poder, empeñados en permanecer en el poder en contra de la voluntad popular.
Debemos reconocer que Alaimo no ha cesado en su agotamiento por la liberación de los presos políticos. En su periódico vemos que diariamente informa sobre algunos presos políticos, señala lo que llevan presos y clama por su liberación. Considero que es un ejemplo que deben seguir todos los medios de comunicación democráticos amantes de la libertad, así, como los que manejan en redes sociales grandes grupos de seguidores y que son partidarios de la libertad y defensores d ellos derechos humanos. Una campaña permanente y sistemática en el interior de Venezuela y en el exterior denunciando esa barbarie que ejecuta el régimen de Maduro, presionaría para que comunidad internacional tome conciencia de esa violación de derechos humanos y sea posible que se adelante el proceso penal que se sigue en la Corte Penal Internacional.
Al nefasto régimen madurista hay que ponerlo al descubierto a todo momento de los actos de terror que emplea desde el poder, especialmente, apresar ciudadanos sin causa real y someterlos a prisión en condiciones infames. Por ello, aplaudimos la persistencia de Alaimo en su denuncia y exigencia de liberación de los presos políticos, evidentemente, aplaudiremos a todos los que se asuman esa noble causa. No debemos dejar la lucha por la liberación de los presos políticos solo a sus familiares y amigos íntimos, es una causa de todos. Vale igualmente consigna ¡Hasta el final!
