El diario plural del Zulia

Ángel Montiel | Carlos Alaimo: La apuesta por la sensatez

Venezuela rechaza hoyel extremismo. Anteesta tragedia nacional, Carlos Alaimo propone una salida valiente, sustituye la estridencia en eficacia.

Como periodista independiente de convicción socialcristiana, observola realidad con claridad, pues el país exige una libertad absoluta frente a las cúpulas partidistas. Alaimo, aplicaesta lógica, en su praxisdiaria al preferir la dignidad humana sobre los discursos ideológicos vacíos.

El Partido Centro Democrático (PCD), ha trascendido sus raíces zulianas para consolidarse hoy como unmovimiento nacional. Esta organización es un dique de contención quese levanta frente a los extremos, rechazando tanto el odio dela izquierda irracional como la indolenciaacomodaticia y burguesa de la derecha.

El valor de esta postura reside en la coherencia. Mientras las facciones se dedican a fragmentarel tejido social del país, el PCD se presenta como una ruta concreta para refundar el Estado. El ciudadano, agobiado por el colapso general del país no reclama retórica, sino una gestión que defienda su propia dignidad.

Alaimo entiende que el país reclama actores que asuman la acción como herramienta para construir. El venezolano no necesita redentores, sino gerentes con sensibilidad social que entiendan el servicio público como un compromiso con el prójimo. Esta visión requiere ante todo, la defensa radical de la dignidad de cada persona, en especial los más vulnerables.

Esta postura busca la consolidación de una alternativa decambio integral que logre sortear el cortoplacismo. Su insistencia en la unidady la organización, con el Centro Democrático como eje vertebrador es lo que separa el propósito humanista de los simples agitadores,sobre todo cuando el ciudadano sufre la falta de servicios públicos elementales y rechaza la corrupción sistemática. De este hartazgo surge el despertar necesario, el país exige una conducción honesta y capaz. El PCDrescata los principios del humanismo cristiano y esta doctrina garantiza una sociedad con justicia, pues el pensamiento socialcristiano, como recordó el papa León XIV en suencíclicaMagnífica Humanitas, la sociedad auténticamente justa debe edificarse sobre el reconocimiento de la “dignidad inviolable de la persona humana”. La naciónrequiere,por tanto, el fin definitivo de la polarización extrema y un retorno a la ética pública.

Alaimo convoca a un cambio civil desde la base, devolviendo al individuo su rol protagónico. El PCD se aleja de la confrontación estéril porque entiende que el rencor es el mayor obstáculo para el progreso.

Esta propuesta llega en el momento preciso porque la sociedad reclama una alternativa real, alejada de los vicios del pasado. El enfoquede Alaimoes claro, la eficacia administrativa se traduce en bienestar social.

El ejercicio democrático requiere de servir al otro desde la razón, y Carlos Alaimo interpreta correctamente este clima nacional para demostrar que desde el Zulia, todavía existe espacio para la prudencia. Si la política actual insiste en el espectáculo de la insensatez, la respuesta es, precisamente, el cambio necesario quedestierra el odio para anteponer la dignidad de la gente, así se confirma que Venezuela rechaza hoy el extremismo mediante la apuesta de la sensatez.

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