Rodrigo Rivera Morales | Desmontar el aparato represivo terrorista
Hemos indicado en diversas oportunidades que el régimen corrupto chavista integrado por civiles y militares para perpetuarse en el poder construyó un abominable aparato represivo, dirigido y coordinado por los jerarcas del gobierno. No solo ha sido Maduro y Cilia los mentores del criminal aparato, son todos los que estaban en la cúspide. Por eso se habla de presos de Maduro, de Padrino, de Cilia, de Diosdado, de Delcy, de Carreño y demás jerarcas. Todos daban órdenes y exigían resultados a como fuese. Daban instrucciones que se realizara tortura física y psicológica a los presos para obtener confesiones falsas, señalamientos ficticios para incriminar adversarios, para doblegar (ej. Ceballos, Requesens, etc.) y sembrar terror en los opositores. Fueron muchos los presos sin causa real, pero torturados bestialmente a sabiendas que no tenían nada que decir, pero, la finalidad era que contaran ese inmenso horror para atemorizar a los oponentes.
Este aparato del terror y crimen fue montado con las enseñanzas de diversas escuelas. Militares y policías con aprendizaje en USA (CIA), los formados en Cuba, Rusia e Irán, En los últimos 20 años hubo presencia en esos centros del horror de cubanos e iranies. Los ejecutores de esos infames actos, sin personajes, al igual que sus jefes, personas sin escrúpulos, sin valores, muchos de ellos marcadamente psicópatas. Es forzoso concluir que en los jerarcas hay una mentalidad perversa, carente de moralidad, ausencia de valores humanos y posturas maniqueístas frente a la realidad social y las masas,
Este aparato del horror subsiste, está intacto. Solo hay cambios de nombres. Están los mismos capos que ordenaban encarcelamientos, persecuciones y torturas. Allí está el siniestro personaje Diosdado con su grotesco programa de mentiras y difamaciones, tratando de dictar cátedra de respeto a los derechos humanos, defensa del pueblo y de moral ciudadana. Esta Delcy recorriendo al mundo hablando de justicia social, de políticas alimenticias y amor al pueblo, con un cinismo y cara lavada de yo no fui. Hay miles de denuncias contra ejecutores de torturas, sin embargo, no hay nadie juzgado, siguen impunes y aun realizando sus actos criminales. Hemos visto una resolución del TSJ acerca de los tribunales especiales antiterroristas, que en, realidad, deben llamarse tribunales de ejecución sicaria, reorganizando la distribución de la competencia sobre la materia, en vez suspender esa competencia (al menos como medida cautelar por ser la ley inconstitucional) y proponer derogar la ley. Es implemente un maquillaje.
La experiencia histórica demuestra que una sociedad aterrorizada, sin libertades, amordazada y sin poder dirigir su destino no progresa, se estanca y se hunde en el atraso y la miseria. Las sociedades para avanzar requieren libertades, por supuesto, en equilibrio con el interés general. Esto supone la existencia de poderes públicos al servicio de la sociedad. Exige una administración pública que oriente el progreso hacia el bien común y la justicia social. La distribución del presupuesto y la captación de recursos debe reflejar políticas encaminadas a resolver los desajustes sociales. Los administrados deben demandar el derecho a buen gobierno, con carácter fundamental, no solo como norma en el ordenamiento jurídico, sino como actuación y responsabilidad estatal y funcionarial.
Precisamente, en este momento de esperanza de transición a la democracia deben darse signos concluyentes que hay disposición democrática y de respeto a a los derechos fundamentales. Debemos recordar que el anuncio de flujo de inversionistas a Venezuela no ha ocurrido porque no han encontrado seguridad jurídica y personal. La seguridad jurídica no es solo cambiar el TSJ, sino una profunda reforma judicial que haga transparente la impartición de justicia, leyes que aseguren las libertades, procedimientos confiables para la tutela de los derechos, cuerpos de seguridad respetuosos de los derechos humanos y subordinados a la legalidad, que briden auténticamente seguridad personal y social, eliminación del aparato represivo terrorista y sometimiento y desarme de los grupos civiles armados.
Debo manifestar que en la mayoría de la población persiste la duda sobre las buenas intenciones de Delcy sus compinches, pues, es una larga historia de manipulaciones, mentiras e incumplimientos. Hay duda, porque es la misma gente que propiciaron la debacle, son los mismos que llevaron pobreza al pueblo y lo chantajearon con el CLAP, son los mismos que durante su mandato se torturó y asesinó. Son los mismos que traicionaron y estafaron al pueblo y al verse acosados traicionaron a Maduro. No son en nada confiables. Por ello, insistimos en la organización y movilización del pueblo para erradicar la tiranía, hacer valer nuestra soberanía y nuestras derechos. Fortaleza y convencimiento que el futuro nos pertenece. No nos dejemos engañar con espejismos. ¿Hasta el final!
Doctor en Derecho Constitucional y Procesal. Profesor Universitario. Asesor académico
