Ricardo Escalante | Trump, cuesta abajo
A solo un mes de las elecciones de mitad de período en Estados Unidos, el panorama se hace cada vez más oscuro para el presidente Donald Trump y podemos afirmar que el retroceso electoral de los republicanos será como para coger palco. Nada parece ya revertir esa tendencia.
No será esta la primera vez que el partido del presidente en ejercicio pierda las elecciones, pero todo augura una verdadera paliza. ¿Por qué? La razón es clara: cada día Trump demuestra no estar preparado para el cargo y suserrores son descomunales, uno tras otro, creando una situación general de ingobernabilidad.
La economía del gran país es ahora insegura: la política arancelaria ha demostrado ser errática con sus alzas y caídas sin justificación alguna; la guerra con Irán ha demostrado no solo que era innecesaria, sino que ha generado aumentos desbocados de precios de los combustibles y, en consecuencia, ha desatado la inflación.
Los nubarrones electorales pudieran superar incluso losexperimentados por el partido demócrata en el segundo gobierno del presidente Barak Obama, cuando perdieron 63 escaños en la Cámara de Representantes. Eso sucedió a pesar de los efectos positivos del sistema de salud denominado Obamacare, que benefició a 63 millones de personas de medianos y bajos ingresos, así como de la disminución drástica del desempleo.
Ahora, vecinos tan importantes como Canadá y México se han visto amenazados, al tiempo que los tradicionales tratados comerciales han cedido paso a constantes disputas. El caso de Canadá es grave por la disminución de sus importaciones de Estados Unidos y por la baja de sus exportaciones. El enorme volumen de productos agrícolas importados de México es el mismo de antes, mientras algunos sectores industriales buscan otros mercados.
Las políticas de intercambio comercial con Europa y Asia también han resultado afectadas, pero Trump se enorgullece de sus “éxitos” y dice que su país está ahora mejor que nunca. Todas las semanas las encuestas sobre la popularidad presidencial arrojan cifras más desconcertantes, mientras él mantiene sus meteduras de pata. Entre sus compañeros de partido hay claros signos de descontento y hasta confiesan sus intenciones de pasarle la factura electoral.
Los frecuentes varapalos judiciales recibidos por las políticas migratoria y comercial han contribuido a restarle credibilidad a la gestión trumpista, con claros reflejos en la base electoral dura de los republicanos (el movimiento de conservadores de extrema derecha denominado MAGA).
En lo concerniente a Venezuela, el interés de la administración de Trump ha sido apoderarse de nuestros recursos económicos y no el restablecimiento del sistema democrático. Esa fue la razón de la intervención militar del tres de enero para extraer a Nicolás Maduro y a Cilia Flores de Venezuela, sin tocar con el pétalo de una rosa al madurismo duro, que sigue anclado en el poder. Entretanto, las condiciones económicas de la población son cada día más dramáticas.
Desafortunadamente, hay una obvia incapacidad de la oposición venezolana para defender la soberanía nacional y para combatir los atropellos a los derechos ciudadanos. Cualquier análisis nos lleva a pensar que la época de los grandes líderes venezolanos quedó atrás, que no sabemos rectificar errores y todavía soñamos con mesías.
Estamos ante una cruda realidad, frente a la cual ni siquiera un cambio político en Estados Unidos nos augura el deseado bienestar político, económico y social. ¡Es la pura verdad!
