El diario plural del Zulia

Luis González del Castillo | "Si la naturaleza se opone..."

Veintisiete años en ruinas. Nada puede sustituir a la voluntad con rectitud. Ni un terremoto. Ni 27 años de ruinas institucionales. Ni la arrogancia de creer que un país se inventa desde cero cada vez que cambia el poder.

La voluntad con rectitud usa el mejor conocimiento disponible. Toma decisiones. Construye un país de progreso, de verdad, de justicia. Donde la libertad y la democracia no sean un símbolo en un discurso, sino los pilares reales del desarrollo de una gran nación.

¿Cuáles son las herramientas fundamentales en este pleno siglo XXI? No son nuevas constituciones escritas sobre escombros. No son asambleas constituyentes que decretan el olvido. Son otras.

El mundo se inventa a cada día
Veintisiete años. 1999 nos encontró, en medio de otra tragedia, eligiendo una Constitución propuesta por una Asamblea Constituyente. Se impuso la idea de que todo empezaba de cero. Que el mundo se inventaba otra vez. Que todo lo anterior podía desecharse.

Esa es la repetición más cara de nuestra historia. Porque la realidad es otra: el conocimiento son páginas, una a una, colocadas como sustrato. Cada generación aporta la suya. Ninguna puede arrancar la biblioteca y seguir siendo civilización.

Ese sustrato debe tener tres contenidos:

1. Grandeza en lo moral. Sin ética, el talento se vuelve saqueo. Sin rectitud, el poder se vuelve capataz.
2. Brillo en lo intelectual. Conocimiento, luz frente a las tinieblas. Ciencia, técnica, universidades, mérito. No consignas.
3. Plan de compartir. Bienestar de la sociedad dado por un Estado de libertades. Construcción desde el talento libre del hombre, pero con propósitos comunes superiores. Compartiendo responsabilidades hacia todos los ciudadanos de una nación.

Venezuela no necesita refundarse. Necesita continuarse. Sobre lo que sirvió. Corrigiendo lo que falló. Edificando sobre lo que resistió. La democracia no es un experimento que se reinicia cada lunes. Es una obra que se hereda y se mejora.

Venezuela tiene los recursos naturales
Venezuela cuenta con los recursos naturales. Y no, la naturaleza no se opone. No son sus sismos, aunque duelan. No son sus ríos. No es el relámpago del Catatumbo en el Zulia. No son las grandes cataratas, ni el Salto Ángel, ni el Caroní, ni el Orinoco. La naturaleza no se opone ni se opondrá.

Así como no se opuso el 26 de marzo de 1812. Ese día, entre los escombros del terremoto de Caracas, Simón Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios y Blanco Conte dijo: “Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca”. Explicaba que no había ninguna oposición por parte del Supremo Autor del Universo a la libertad y a la independencia de Venezuela. Que “Moral y luces son los polos de una república”.

Esa es la clave. Moral y luces. No mesianismos. No constituyentes eternas. No refundaciones.

Por eso, desde Alaska a la Patagonia, América tiene que encontrar el camino. Junto a Venezuela. Junto a los Estados Unidos de América. Junto a todos los países del continente. Para que haya definitivamente el saneamiento de este hemisferio de todo lo que es el narcoterrorismo, de todo lo que es el atraso del neocomunismo, de todo lo que es el atraso de sistemas que quieren perpetuar a tiranos en el poder.

Para dar paso a la soberanía de los hombres. A la soberanía popular. Siempre siguiendo los designios del Supremo Autor del Universo, donde la libertad no se mendiga y la democracia no se suspende.

Porque cuando la tierra tiembla, no se cambia la Constitución. Se apuntala la casa. Y se sigue construyendo, una página sobre otra.

¡América puede contar con nosotros, ahora necesitamos el respaldo!

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