El diario plural del Zulia

Marlon S. Jiménez García | REVOLUCIÓN: MENTIRA COMO FILOSOFÍA DE VIDA

La mentira en la Revolución del Siglo XXI, ha sido uno de los temas que más he tocado señalar en mis escritos en los últimos 27 años. En el transcurrir de esos años se
ha ido paulatinamente propagando, pero en el
período dictatorial/tiránico antes del 03 de enero, bajo el poder del hoy inquilino del MDC de Brooklyn se potencializó, hasta llegar a convertirse en la filosofía de vida de la de quienes son sus principales protagonistas. Después del 03 de enero con el Tutelaje Pactado nada ha cambiado, total quienes lo conforman fueron y son parte activa de la mentira continuada.
También en escritos anteriores me he referido a los problemas psicopatológicos (Síndrome de Ganser) del personaje de marras precitado y que, por antonomasia de origen, se transmitió como "genes recesivos" en todos los integrantes de su dictadura/tiranía. En todas las entrevistas dadas por este individuo, sus respuestas eran siempre: jocosas, dicharacheras; es decir, estaban relacionadas con mentiras, todas las tenía a flor de labios; esas son mentiras que tienen una razón de ser y devienen de lo que conocemos, como el Síndrome de Ganser antes mencionado. Éste es un trastorno mental, clasificado dentro de los trastornos disociativos; quien lo sufre se caracteriza por responder a las preguntas de una manera llamativa, aproximada, sin sentido o evidentemente errónea, generalmente se esconde en la mentira. Este personaje referido, sin ser un experto en la temática, por simple deducción lógica, podemos asegurar que tenía un desfase en su personalidad que causó en su tiempo preocupación a los venezolanos, por aquello de que fue el “hazmerreir” del continente y así lo heredó fielmente la actual dirigente del Tutelaje Pactado.

La popularidad de ambos está en caída libre desde hace más de 14 años; la del inquilino del MDC hoy, por razones lógicas, es de cero (0) y la de la Delcy es baja, solo un 4% de los venezolanos “le cree lo que dice”. Por supuesto, ésta última, además, tiene el asesoramiento de GOEBBELS Rodríguez (su hermano). Está bien formada en ese tema. La mentira, según la RAE, ´´es una expresión o manifestación contraria a lo que sabe, se cree o se piensa´´. A pesar de la escueta definición, el término ofrece un peso específico, es decir, una importancia más que notable en el marco de las sociedades humanas. La mentira es también la inducción al error y más aún, el pacto de fingir, mudar o disfrazar una cosa, haciendo que por las señas exteriores parezca otra y también faltar a lo prometido o quebrantar un pacto.

El Tutelaje Pactado como su antecesor continúa con el mismo discurso repetitivo y direccionado de los últimos 20 años y queda claro cada día que, no tienen ningún interés, en dar un giro de timón, en la conducción del país, con respecto a lo interno, porque a lo externo cumple "sin chistar" lo que le ordena el TUTOR. La mentira es consecuencialmente negativa, sigue siendo la argumentación a la "catástrofe nacional" ocurrida. El cinismo ha llegado a tal extremo que cuando no mienten por obligación mienten por necesidad. La mentira, sin excepción, se les ha vuelto como una necesidad fisiológica. La mentira no es una predestinación divina ni, por supuesto, invención humana. La mentira es diabólica, pues, es una serpiente que, en los libros sapienciales se identifica con el demonio, la que engaña a Eva (le miente), con aquello del árbol de la sabiduría (Gen. 3,1-8).

Más cerca de nuestro tiempo, dos portentosos filósofos nos ponen a pensar sobre qué tan cierto es lo que damos por verdad o que tan verdad es lo que somos. Sócrates y Descartes. ¿Qué quiso decir Sócrates con "Yo solo sé que nada se” ¿Acaso no sería que lo único que creía saber resultaba sólo mentira? Y, gracias a Descartes: "pienso, luego existo", el Yo mismo se salva de ser una mera mentira, pues existe solamente porque piensa. Creo que lo mejor que le viene al Tutelaje Pactado, es lo dicho por ese gran Filósofo Alemán Kant, cuando en sus obras fustigó la mentira y al mentiroso en los más duros términos que pensador alguno haya utilizado: "La mayor violación del deber del hombre para consigo mismo es la mentira. Es evidente que ninguna falsedad deliberada puede rehusar este duro nombre, porque la deshonra que la acompaña - ser objeto del desprecio moral - acompaña también al mentiroso como su propia sombra. La mentira puede ser externa o interna. Externamente, el mentiroso se convierte en objeto de desprecio a los ojos de los demás. Pero la mentira interna lo convierte en objeto de desprecio de sí mismo, lo cual es todavía peor, y atenta contra la dignidad en su propia persona. Un hombre (o mujer) que no cree él mismo lo que dice a otro, tiene un valor todavía menor que si fuera simplemente una cosa; porque, siendo así que una cosa es algo real, cualquiera puede servirse de ella para sacarle algún provecho; pero comunicar al otro los propios pensamientos mediante palabras que contienen INTENCIONADAMENTE lo contrario de lo que piensa el que habla, es una renuncia a su personalidad, y una simple apariencia engañosa de hombre, es decir, no el hombre mismo". (Metafísica de las costumbres).

La mentira en las sociedades humanas, la etnografía pone de manifiesto las diferentes posturas que, desde el punto de vista diacrónico, ha tenido siempre: una connotación negativa de manera superlativa en quien la utiliza que corroe las entrañas de la propia civilización; y, desde el punto de vista religioso es catalogada como la “mortalidad del alma”. La mentira, es y ha sido la filosofía de vida del régimen en los 27 años en el poder; y se ha radicalizado bestialmente; ha tenido como resultado el descalabro generalizado de los regímenes anteriores y del TutelajePactado.
Las respuestas a todo lo ocurrido en esta profunda crisis política, económica, social y axiológica del país devienen, precisamente, de la mentira. He allí una parábola: “di lo que quieras decir, que ya no te creemos, somos tus incrédulos favoritos”: Los familiares de las víctimas de los 2 terremotos. Cuánta mentira se pronunciaba, cuando los precitados personajes expresaban a viva voz y muchas veces en cadena nacional que: "Venezuela tenía un gobierno preparado <técnica y cientificamente> para atender a la población ante cualquier desgracia natural. Hemos aprendido a ser autosuficientes con la tragedia de Vargas (1999)". En aquellos momentos se rechazó la ayuda humanitaria internacional. Sirvió de excusa que, en ese tiempo, llegó al poder el Chávez y consiguió un País preparado para atender cualquier tipo de desgracia.

Hoy, la realidad es distinta. Esta tragedia ocurrida (2 terribles terremotos), consiguió un país y a un pueblo en "4 bloques". Arruinado, en bancarrota total, sin entes en condiciones de atender emergencias, sin hospitales preparados para ello, sin maquinarias y pare Ud de contar. Es decir, "necesitábamos obligatoriamente" la ayuda internacional, casi que total, para socorrer, ante la emergencia, a nuestro tan sufrido pueblo. "La mentira" se cayó, quedó al descubierto y por ende, el pueblo una vez más, se convence de la pobrecía humana de quienes formaron parte, en sus tres etapas, de la malévola revolución del siglo XXI.

Pero, hay otra definición en forma de poema que dibuja la autenticidad como mentirosos de los jefes del poder, "antes y después del 03 de enero" se trata del poeta chileno Pablo Carvajal, en su poema que se llama “soy un mentiroso” y dice así:

Soy un mentiroso,
un mentiroso cuando pavoneado
asevero que no tengo miedo,
que no huyo,
que no corro.

Soy un mentiroso,
cuando con la sangre helada
pregono la valentía más falaz,
más absurda,
más maldita.

La mentira, ese pedazo de verdad
oculto entre neblinas ambiguas;
ese trozo de certeza metido
entre las bolsas de una inicua duda,
me envenena a tal punto, que embelesado,
me miro al espejo sin reconocerme.

Por eso soy mentiroso,
mentiroso cuando caminando erguido
entre sombras y penumbras
me creo poseedor de una luz
o en fin, de una luciérnaga.

Soy un mentiroso,
porque me ato al cepo de la indiferencia
más que al de la valentía,
porque me vendo los ojos con ignorancia
más que con osadía,
porque prefiero la displicencia y la costumbre
antes que llenarme de aventura,
y embarrarme – Dios libre- de sorpresa.

Soy un mentiroso,
porque proclamo consejos lejos de mi alma,
porque soy cobarde,
porque tirito al ver a la muerte,
a la soledad,
al silencio.

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