Eddie A. Ramírez S. | La petroquímica venezolana (Pequiven)
La industria petroquímica transforma el petróleo y el gas en más de 70 mil productos de uso diario. Aunque el negocio petrolero es más grande en volumen e ingresos, el petroquímico produce mayor valor agregado y en muchos productos genera mejores márgenes de rentabilidad. China, Estados Unidos, Arabia Saudita son los principales productores. También Alemania, Japón y Corea del Sur, que no disponen de petróleo, ni de gas, pero tienen alta tecnología. Venezuela tiene grandes reservas de estos hidrocarburos, pero está muy rezagada. En Iberoamérica el líder es Brasil.
Inicio de nuestra petroquímica: El Instituto Venezolano de Petroquímica fue creado en 1956 y en 1958 se iniciaron las operaciones en Morón. Gradualmente, el clientelismo político fue aumentando la nómina y decayendo la calidad de la gerencia. En consecuencia, la empresa dio pérdida todos los años.
Recuperación de la empresa: En 1977 el gobierno nacional encargó a PDVSA de transformar una empresa quebrada en una rentable. Héctor Riquezes, en su libro La forja de un gerente petrolero, escribió que PDVSA designó un equipo que determinó que antes de esa fecha las plantas petroquímicas estaban en muy mal estado y que su capacidad de producción había sido diseñada solo para satisfacer al mercado venezolano. En la misma laboraban 3.500 trabajadores, pero 1.500 no cumplían con los requisitos exigidos, por lo que se prescindió de sus servicios respetándoles sus derechos laborales. En 1978 se constituyó la nueva empresa Pequiven, filial de PDVSA, y tres años después, por primera vez la empresa tuvo ganancias. Pequiven constituyó la empresa Servifértil que prestó un excelente apoyo técnico a nuestros agricultores y la asociación civil Palmichal que recuperó la cuenca del rio Morón.
Otra vez en rojo: A partir del 2003 empezó el deterioro de Pequiven perdiéndose el progreso logrado. El despido de un 25 por ciento de sus mejores trabajadores, la designación de una directiva politizada e incompetente, la escasez de personal gerencial y supervisor capacitado determinaron que, a la fecha, la mayoría de las plantas estén paradas y la empresa volvió a estar en rojo. En el 2005, Pequiven fue separada de PDVSA, pasando a depender del ministerio de Petróleo y Energía.
Parálisis casi total: Las instalaciones más antiguas del Complejo Morón producían amoníaco, urea, fertilizante NPK ( nitrógeno, fósforo y potasio), sulfato de amonio, ácidos sulfúrico y fosfórico. Hay una planta nueva para producir amoníaco y urea, cuyo costo fue de 4.700 millones de dólares. Todas están todas paradas por falta de mantenimiento o por escasez de gas y de azufre. El terremoto derribó parte de los almacenes. Las del Complejo Ana María Campos (El Tablazo, en el Zulia) producían olefinas, resinas plásticas, vinilos y fertilizantes nitrogenados (amoníaco y urea) que están paralizadas por falta de gas. Solo opera a capacidad reducida la planta de cloro soda. En el Complejo José Antonio Anzoátegui (Jose, estado Anzoátegui), operan a menor capacidad las empresas mixtas Supermetanol, creada en 1991, en la que Ecofuel ( grupo italiano ENI) tiene el 34,5% y el resto PDVSA, y Metor, creada en 1992, en la que Mitsubishi tiene 47,5% de las acciones, Polar el 10% y el resto Pequiven. Fertinitro, ahora es cien por ciento de PDVSA, tiene dos plantas que producen urea y amoníaco, una de ellas parada por falta de gas. La empresa Monómeros Colombo Venezolanos, con sede en Barranquilla, depende de Pequiven. Su situación amerita otro artículo por conocedores del caso.
Nuevo presidente de Pequiven: Delcy Rodríguez declaró que José David Cabello “ asume la responsabilidad de seguir fortaleciendo la empresa estratégica para el desarrollo petroquímico”. Cabello seguirá deteriorando una empresa quebrada. Como autoridad máxima del SENIAT, el ente encargado de la recaudación de impuestos y del control aduanero en Venezuela, destacó por la persecución a empresas y a personas relacionadas con la oposición. Recomendamos el programa de El Pitazo, Pequiven, ¿un destino sin poder o un activo estratégico?, donde Jorge Batiz desnuda la actuación de Cabello en el SENIAT y evalúa su poder en el nuevo cargo.
Conclusión: Solo con la política de apertura económica y la privatización, contempladas en el Programa Venezuela Tierra de Gracia, podremos tener una industria petroquímica que desarrolle todo su potencial. Hoy, los expertos recomiendan que la petroquímica y las refinerías de petróleo deberían estar integradas.
Como (había) en botica: La elección presidencial lo antes posible es lo que ofrece esperanzas a la mayoría de los venezolanos que padecen penurias y lo que incentivaría importantes inversiones. Debemos aferrarnos a la Constitución y no inventar una Junta de gobierno que no daría confianza porque esos cogobiernos se limitan a surfear los problemas. Lamentamos los fallecimientos de Douglas Chirinos y de Clemente Oliveros, compañeros de Gente del Petróleo y de Unapetrol. ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!
