Gina Montaner | Putin se atornilla al poder
Vladimir Putin lleva más de 26 años en el poder y su intención es la de perpetuarse como inquilino del Kremlin mientras su musculado cuerpo aguante.Así lo demuestran las más recientes elecciones legislativas, en las que su partido, Rusia Unida, logró mayoría en la Duma, la Cámara Baja del parlamento ruso, al obtener un récord de 355 escaños. Si no fuera porque todo está manipulado, parecería una gran hazaña electoral.
Si en algo se ha esforzado el dirigente ruso, es en deshacersede los partidos políticos que se presentan como alternativa a la deriva dictatorial de su gobierno. Y lo ha hecho ilegalizándolos, acosando a los opositores, encarcelando a los desafectos y hasta eliminando físicamentea susenemigos. Putin carece de escrúpulos y su instinto es el de una máquina de matar. Son vestigios de su trabajo en el pasado como espía de la siniestra KGB con rango de teniente coronel. En su haber tiene el asesinato de opositores prominentes por medio de sicarios armados con venenos letales o capaces de ejecutar con un tiro en la sien. El caso más escandaloso ha sido el del activista Aleksei Navalni, quien acabó encarcelado en una cárcel de máxima seguridad en el Círculo Ártico, donde, después de sufrir torturas, murió envenenado y sin que sus familiares pudieran ver el cadáver.
A pesar de las denuncias de la viuda de Navalni y de las organizaciones pro derechos humanos, los atropellos están a la orden del día en Rusia, obligando a los opositores a huir. Antes de estas elecciones fraudulentas, una joven disidente refugiada en Estonia les decía a los medios que no se atrevía a pisar la embajada rusa en ese país para ejercer su derecho al voto, por miedo a lo que le pudiera ocurrir al estar a merced de funcionarios al servicio del Kremlin.
Durante la celebración de la Asamblea General de Naciones Unidas, celebrada en Nueva York, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski,nuevamente ha alertado del peligro que Putin representa no solo para su país, sino para el resto de la Europa democrática. Desde el podio, Zelenski ha señalado que la “ridícula e interminable guerra” contra Ucrania podría extenderse a otras partes del continente, y que urge presionar a Moscú a que llegue a un acuerdo de paz antes de que comience otro duro invierno. La invasión a Ucrania ya supera los cuatro años. A pesar de que los rusos están fatigados por el número de bajas y la carga económica que supone la maquinaria bélica, Putin nunca ha aspirado a zanjar el conflicto, a menos que la nación invadida claudique. El gobernante ruso puede vivir de espaldas a la opinión pública, porque esta es casi inexistente en una sociedad donde impera el miedo a las represalias.
Con la oposición silenciada o en el destierro, Putin se dispone a atornillarse en el poder otra década más. Entretanto, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, le extiende una invitación a la cumbre del G20 que se celebrará en Miami en diciembre. Su secretario de Estado, Marco Rubio, ha dicho: “Para resolver los problemas tienes que reunirte con las personas con las que no estás de acuerdo”. Y el propio Zelenski ha expresado su disposición a dialogar con su adversario ruso en dicha cumbre, con la esperanza de alcanzar resultados tangibles. Todos están a la espera de que el Kremlin acepte la invitación. La pelota vuelve a estar en el tejado de Vladimir Putin y él no tiene prisa alguna.[©FIRMAS PRESS]
Gina Montaner (La Habana, 1960). Periodista y escritora. Desde hace más de cuatro décadas publica una columna semanal en el Nuevo Herald y en diversos periódicos en América Latina.
Sus libros más recientes son No esperes por mí mañana (Planeta 2026) y Deséenme un buen viaje. Memorias de una despedida (Planeta 2024). En 2009 publicó la novela La mala fama (Plaza y Janés) y en 2006 coordinó y prologó Un día sin inmigrantes (Grijalbo).
Twitter: ginamontaner
