Douglas Romero | La reinstitucionalización necesaria para la reactivación económica
En los últimos años, el Estado Zulia, antaño motor productivo y energético de la nación, ha vivido una paradoja dolorosa: poseer las mayores reservas de hidrocarburos, una vocación agroindustrial innegable, una ubicación geoestratégica privilegiada con salida al Caribe, y, sin embargo, asistir al colapso de su tejido productivo, la emigración masiva de su talento humano y la descomposición de sus servicios básicos.
Frente a esta realidad, desde esta Academia sostenemos una tesis clara: no hay reactivación económica sostenible sin reinstitucionalización. Es decir, sin el restablecimiento de reglas de juego claras, estables, creíbles y aplicables para todos los actores económicos: públicos, privados, nacionales y extranjeros.
La economía no opera en el vacío, esta requiere instituciones que garanticen el cumplimiento de contratos, la seguridad jurídica, la transparencia fiscal, la autonomía de las autoridades regulatorias y la independencia del sistema de justicia para dirimir controversias mercantiles. Sin estos pilares, cualquier intento de reactivación será efímero o, peor aún, caerá en el asistencialismo sin transformación estructural.
En el Zulia, la reinstitucionalización implica pasos concretos y urgentes:
- Recomposición del estado de derecho económico: En este sentido, la inseguridad jurídica ha llevado al desmantelamiento de cadenas productivas. Es necesario recuperar la confianza mediante un marco normativo predecible, que respete la propiedad privada y los derechos adquiridos, y que sancione con eficacia la corrupción que ha saqueado recursos como la industria petrolera y petroquímica.
- Autonomía técnica de las instituciones regionales: La descentralización debe ser real. El Zulia requiere capacidad para administrar su propio catastro, su sistema tributario subnacional y su planificación territorial, en coordinación con el poder nacional, pero sin asfixia centralista.
- Reglas macroeconómicas sostenibles: La hiperinflación y el desorden cambiario han destruido el ahorro y la inversión. Se necesita una política monetaria y fiscal con anclas creíbles que permitan recuperar la función del dinero como reserva de valor y medio de cambio.
- Instituciones laborales modernas: Flexibilidad con protección. Formalizar el empleo requiere instituciones que incentiven la contratación, faciliten el diálogo social y combatan el enorme peso del sector informal que hoy domina la economía zuliana.
- Infraestructura de confianza pública: Restablecer los servicios de agua, electricidad, gas doméstico y vialidad no es solo obra pública. Es reconstruir la base institucional que permite a una empresa planificar su producción y a un ciudadano invertir su tiempo y capital productivamente.
No se trata de recetas importadas. Es una conclusión basada en la evidencia histórica y en la propia experiencia zuliana. Cuando el estado de derecho funcionaba (imperfecto, pero funcionaba), Maracaibo era un polo de inversión, generación de empleo y oportunidades. Hoy, los escombros institucionales son tan visibles como los edificios abandonados en toda la ciudad.
La reactivación no vendrá de decretos aislados ni de bonos sin respaldo, sino de un pacto social amplio que reinstitucioanalice la economía. Ese pacto implica una reforma constitucional y legal que devuelva al ciudadano y al empresario la certeza de que sus derechos serán protegidos y sus obligaciones, exigidas con equidad.
Presidente de la Academia de Ciencias Económicas del Estado Zulia
