El diario plural del Zulia

Daniel García Arellano | Cómo podemos verdaderamente reconstruir a Venezuela entre todos

Venezuela en más de 200 años de vida republicana bajo un mismo modelo de estado centralista, en los últimos 27 años ha sufriendo un proceso involutivo producto de la mayor concentración del poder en la figura de un presidente, que en este inédito caso historico de barbarie y corrupción destruyó las instituciones del país, saqueó las arcas del estado, sometió a la sociedad venezolana y ultrajó la moral de la república.

Hoy la realidad es muy dura: la mayoría de los venezolanos vivimos atrapados en una crisis donde los servicios básicos no funcionan, los sueldos no alcanzan para comer y las decisiones políticas se toman a espaldas de la gente.

Más del 90% del país rechaza esta situación porque sabe que quienes están en el poder solo buscan mantenerse allí, sin resolver los problemas medulares y urgentes de una sociedad maltratada , enferma, traumatizada y en absoluto estado de indefensión.

​Pero no todo está perdido. La fuerza para cambiar a Venezuela no está en acuerdos a puerta cerrada entre cúpulas políticas, sino en el poder de la gente organizada que asuma definitivamente una conciencia ciudadana.

Lo demostramos claramente en dos momentos claves: en la Elección Primaria de 2023 y en las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024.

Ese día, millones de ciudadanos votaron masivamente y eligieron a Edmundo González Urrutia con más del 75% de los votos en una campaña sin precedentes liderizada por María Corina Machado.

Aunque el régimen intentó desconocer el resultado, el mandato de la gente quedó grabado y es la base de nuestra lucha y de el reconocimiento de todos los gobiernos del mundo.

​Para avanzar, debemos tener algo muy claro: no sirve de nada protestar de forma desorganizada un día por la luz, otro por el agua y otro por el sueldo, si no atacamos el problema de raíz.

El primer paso para recuperar al país es salir del modelo autoritario que nos rodea sustituyendo impostergablemente el modelo de estado, postrado ante la modernidad y el desarrollo de los países más desarrollados del mundo.

Sin un cambio de gobierno real, no habrá salarios dignos, ni hospitales equipados, ni servicios públicos que funcionen mucho menos justicia y libertad plena

Con el mismo modelo de estado un nuevo gobierno está destinado al fracaso si no permite que los ciudadanos debatan y construyan la nueva Venezuela.

Junto a esto, hay exigencias que no son negociables: la libertad inmediata de todos los presos políticos y el fin de la persecución a la prensa y a los ciudadanos.

​La reconstrucción del país requiere acciones concretas. La sociedad civil debe exigir su derecho a participar en la elección de un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE) independiente, en la fijación de un cronograma electoral transparente y en la selección de jueces capacitados y sin ataduras políticas para el Tribunal Supremo.

​Este cambio no va a llegar de afuera, ni lo van a resolver unos pocos políticos desde arriba.

Necesitamos organizarnos de una forma diferente, más moderna y cercana, innovando. En eso trabajan sectores de la sociedad civil antagónicos al continuismo a los cuales Debemos prestarle atención.

Debemos crear una instancia de Participación Ciudadana que conecte a la gente desde cada parroquia, escuela y hospital, hasta los venezolanos que están en el exterior.

​Esta tarea nos necesita a todos: a los maestros que no se rinden en las aulas, a los médicos y enfermeras que hacen milagros en los hospitales, a los trabajadores, a los estudiantes y a cada ciudadano común que ama y quiere lo mejor para su familia y su patria.

Unida y organizada desde abajo, la sociedad civil es la única fuerza capaz de devolverle la ley, la justicia y la prosperidad a Venezuela.

Es el momento de tomar las riendas del país y de arrebatarle el escenario político y la conducción de las instituciones a los causantes y cómplices de la debacle de nuestra nación.

El termino arrebatar está ajustado a la realidad ante la negativa de la clase política tradicional de dar paso al pueblo venezolanos para que construya su futuro.

No tengamos miedo. Venezuela nos necesita.

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