Carlos Carrasco Muro | El ocaso del PT bajo Lula
Con la victoria parcial de Flávio Bolsonaro el pasado domingo 4 de octubre, se perfila el cierre del
ciclo político por parte del Partido de los Trabajadores (PT) bajo el liderazgo de Luiz Inácio Lula da
Silva. Sin dejar de lado el futuro que le espera a Brasil con esta nueva reconfiguración, resulta
necesario hacer un ejercicio de memoria y recordar cómo surgió la figura política que hoy parece
jubilarse del mapa político de América Latina y de Brasil.
En el medio de la dictadura militar en la década de 1970, se configuraba un movimiento subterráneo
en la sociedad brasileña, en donde diversas organizaciones sindicales, en muchos casos de forma
clandestina, se organizaban para generar huelgas como un instrumento de presión para la obtención de
sus reivindicaciones. Sin embargo, en la medida que esas movilizaciones se iban consolidando, la
ocupación del espacio público pasó del espectro reivindicativo hacia un espectro de oposición política,
en cuya orientación se mezclaba la defensa de las demandas de los trabajadores y viabilizar las
aspiraciones democráticas de Brasil.
Un punto de inflexión que fue determinante para este movimiento, se trató del 1 de mayo de 1973,
donde la Federación de Metalúrgicos de São Paulo publicó un memorial, dirigido al Presidente de la
República (Emílio Garrastazu Médici), que reivindicaba políticas como la libre contratación de
empleados en la celebración de acuerdos y convenciones colectivas de trabajo, sin ninguna
restricción; y el reajuste salarial por categorías profesionales A partir de ese momento, el movimiento
obrero empieza a tener una visibilidad nacional, bajo figuras como S. Bernardo do Campo y un joven
sindicalista llamado Luis Inácio da Silva.
Al calor de este movimiento sindical para 1980 nace el Partido de los Trabajadores (PT) como un un
grupo político que aglutibana sindicalistas e intelectualess de izquierda, todo bajo un vocación común
de apertura y recuperación de la democracia. De igual manera, en esa misma década con el impulso
inciado por el PT, también se crearía Central Única de Trabajadores (CUT) en 1983 y el Movimiento
de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) en 1984.
No obstante, existe una mancha en la historia del PT y su principal figura que no se puede olvidar; se
trató del boicot contra la transición democrática en las elecciones presidenciales de 1985, bajo el
argumento que se trataba de un pacto de élites y no una opción hacia una democracia real. Unos
cuatro años más tarde en 1989, en las primeras elecciones presidenciales directas, Da Silva alcanzó la
segunda vuelta y perdió por un estrecho margen frente a Fernando Collor de Mello.
Esta derrota y la coincidencia con la caída del Muro de Berlín supuso un choque para este movimiento
de izquierda. Durante la década de 1990, las variables como un avance de la globalización en su
versión neoliberal; así como también, la flexibilización laboral, subcontratación y desempleo
estructural; impulsaron un cambio de narrativa, que no todos los movimientos de izquierda de
América Latina supieron leer bien. Mientras en países como Cuba, siguieron aferrados a un modelo
que negaba la democracia liberal, en Brasil pasó algo distinto.
Los organismos sindicales como la CUT adoptaron posturas de mayor cooperación con el sector
privado. Hubo un consenso en crear nuevas posturas como la de “democracia socialista" y la defensa
del Estado de derecho. Inclusive en el I Congreso del PT en el año 1991, se cuestionó la postura
antiimperialista y la estatización de empresas, defendiendo la necesidad de atraer capital
transnacional. Además, en las campañas presidenciales de 1994 y 1998, el PT comenzó a recibir
financiamiento de corporaciones privadas como Banco Itaú y Odebrecht. También, se contrataron
profesionales de marketing para suavizar su imagen, donde hubo sustitución de las banderas rojas por
blancas, verdes y amarillas en alusión a los colores de la bandera de Brasil. Por otro lado, ya el PT
desde 1988 había obtenido victorias en elecciones municipales, profesionalizando a la militancia de
ese partido y empezando a crear cuadros técnicos.
Con estos antecedentes, en el cuarto intento por alcanzar la presidencia, Luiz Inácio Lula da Silva
gana las elecciones presidenciales en el año 2002, quienes recuerdan esa época, la resumen bajo la
consigna de campaña: “Lulinha paz y amor”, cuyos mensajes principales fueron acabar con la pobreza
y atraer más inversión económica.
Para analistas críticos como Rafaela Vieira, el éxito del PT se basó en generar un modelo económico
que brindó continuidad a las reformas realizadas en la década 1990 por Fernando Henique Cardozo;
así como la creación de políticas sociales asistenciales como la “Bolsa Família”, el aumento del
salario mínimo y la creación de empleo . Pero, esto también implicó el abandono de reformas
estructurales que fueron sus banderas en los primeros años como una reforma agraria. Además, Vieira
indica que el sector financiero-bancario y el agronegocio registraron ganancias y beneficios sin
precedentes durante el ciclo 2003-2011 del PT.
Al analizar ese desarrollo metódico del PT, se genera una pregunta importante ¿En dónde empezó su
agotamiento? No existe una única respuesta, se puede mencionar la corrupción, la incapacidad de
crear un liderazgo nuevo más allá de Lula da Silva o la pérdida de conexión con la ciudadanía. Pero,
algo sí parece seguro en el horizonte, si bien no es la primera vez que el PT pierde el poder, ya ocurrió
en el año 2016 con la destitución de Dilma Rousseff, sí puede ser el último baile de Lula da Silva por
su avanzada edad.
En esta época, donde ciertos grupos de izquierda y centroizquierda parecen pérdidos en sus propios
laberintos y contradicciones, resulta pertinente y hasta responsable revisar la historia del PT para
identificar qué, cómo y cuándo funcionó su propuesta y cuáles fueron sus errores más costosos. Hoy
América Latina está en un giro hacia la derecha producto de nuevas demandas sociales, pero también
producto de múltiples decepciones por parte de liderazgos de izquierda. Sin importar la ideología que
se profese, estudiar el inicio y posible final del Partido de los Trabajadores (PT) de Luiz Inácio Lula
da Silva, se tratará de una materia obligatoria a estudiar en las próximas décadas.
