El diario plural del Zulia

Pedro Adolfo Morales Vera | Jesús Enrique Lossada, el hombre que devolvió la Universidad del Zulia a la vida

El 1 de octubre de 1946, Maracaibo amaneció distinta. En el sector La Ciega, junto a la orilla del lago, una multitud se reunió frente a la Casa del Obrero, un edificio cedido por los sindicatos zulianos. Allí, después de 42 años de clausura, la Universidad del Zulia volvía a abrir sus puertas. Al frente del acto estaba Jesús Enrique Lossada, un abogado, poeta, periodista y educador de 54 años que había dedicado buena parte de su vida a conseguir aquel momento.

La historia de aquella reapertura comenzaba mucho antes. La Universidad del Zulia había sido fundada el 11 de septiembre de 1891, durante el gobierno de Raimundo Andueza Palacio. Funcionó durante trece años, hasta que el 15 de octubre de 1904 el gobierno de Cipriano Castro decretó su clausura. Durante cuatro décadas, generaciones de jóvenes zulianos tuvieron que marcharse para poder continuar sus estudios universitarios.

Lossada conocía aquella realidad por experiencia propia. Nacido en Maracaibo el 15 de julio de 1892, estudió Derecho en la Universidad de los Andes y obtuvo su título en 1921, presentando exámenes por libre escolaridad porque no había universidad en su ciudad. La ausencia de una institución universitaria en el Zulia no era para él una cuestión abstracta. Significaba tener que salir de su tierra para estudiar y privar a muchos otros jóvenes de esa posibilidad. En 1930 participó en la creación de la Escuela de Ciencias Políticas de Maracaibo y fue nombrado su director. Aquella escuela, adscrita a la Universidad de los Andes, se convirtió en uno de los antecedentes de la reapertura.

La batalla definitiva comenzó después de 1936. Durante años, Lossada y otros intelectuales zulianos insistieron en la necesidad de recuperar la universidad. Hubo peticiones, gestiones y debates hasta que, finalmente, el 15 de junio de 1946, la Junta Revolucionaria de Gobierno decretó la reapertura de la Universidad del Zulia. El 5 de agosto, Lossada fue nombrado rector. La institución comenzaría su nueva etapa con tres facultades, Medicina, Ingeniería y Derecho.

Y llegó aquel 1 de octubre. La universidad no regresaba a un gran edificio construido para recibirla. Regresaba a la Casa del Obrero, en La Ciega, gracias a la cesión de los sindicatos zulianos. Allí Lossada pronunció el discurso de orden y habló de una universidad que debía mantener sus aulas abiertas a todas las corrientes ideológicas y cerrarlas únicamente al dogmatismo. También advirtió que la institución no debía resignarse a ser una simple «casa manufacturera de doctores», sino que debía suscitar el amor a la investigación y el libre divagar de las inteligencias.

Para Lossada, una universidad no debía limitarse a entregar títulos. Quería una institución dedicada a la investigación, al pensamiento y a la formación de ciudadanos capaces de transformar su entorno. Su concepción de la Universidad del Zulia era inseparable de la sociedad a la que pertenecía. La ciencia, la cultura y la educación debían salir de las aulas y ponerse al servicio de la región.

Su rectorado duró apenas veintiún meses, pero estuvo lleno de iniciativas. Se pusieron en marcha las tres facultades iniciales, se organizaron los primeros órganos de gobierno universitario, se diseñaron el escudo y la bandera, se impulsaron laboratorios e instalaciones científicas y nacieron el teatro y el orfeón universitarios. El 11 de abril de 1947 se reunió el primer Consejo Universitario. La universidad que había regresado casi como una promesa comenzaba a convertirse en una institución real.

Al mismo tiempo, Lossada tuvo una intensa vida pública. Participó en la redacción del Estatuto Electoral de 1946 y fue el primer presidente del Consejo Supremo Electoral. Desde esa posición presidió las primeras elecciones presidenciales venezolanas celebradas mediante voto universal, directo y secreto, en 1947. También fue diputado y senador por el Zulia. Pero su nombre quedó unido sobre todo a aquella universidad que había luchado por devolver a su tierra.

Murió en Maracaibo el 28 de junio de 1948, cuando apenas tenía 55 años. Habían pasado menos de dos años desde la reapertura. Fue enterrado en el Cementerio El Cuadrado. Su muerte puso fin demasiado pronto a un proyecto que apenas comenzaba, pero no a la institución que había ayudado a recuperar.

En el escudo de la Universidad del Zulia quedaron dos fechas, 11 de septiembre de 1891 y 1 de octubre de 1946. Entre ambas hay 55 años, pero también una idea que Lossada convirtió en símbolo, Post Nubila Phoebus, después de las nubes, el sol. La universidad había pasado cuatro décadas en la clausura y regresaba para convertirse nuevamente en uno de los grandes espacios de conocimiento del Zulia. Lossada no fundó la Universidad del Zulia, pero consiguió algo que durante mucho tiempo pareció imposible, devolverla a su tierra.

 

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