Daniel García Arellano | El despertar de la sociedad civil y el nuevo pacto social
Más allá de las urnas
El escenario político venezolano se agita nuevamente ante la sombra de unas próximas elecciones presidenciales tuteladas desde el exterior.
Sin embargo, en el tejido profundo del país se gesta un fenómeno inédito de trascendencia histórica que trasciende la coyuntura electoral.
Lejos de la polarización estéril y de las élites tradicionales, la sociedad civil venezolana ha decidido no ser más espectadora de su propio destino.
Se prepara para asumir un papel protagónico en la construcción de un nuevo, necesario y novedoso pacto social que emerge, esta vez, desde la base misma de la ciudadanía.
Bajo la nada fácil pero impostergable tarea de lograr la Organización de la Sociedad Civil Independiente Nacional, diversos movimientos ciudadanos han comenzado a articularse a lot largo y ancho del territorio.
La premisa fundamental que nos convoca es clara y directa: el problema central de nuestra nación no radica únicamente en el centralismo del poder en el gobierno central, sino en la flagrante ausencia de una genuina federación político-territorial que permita constitucionalmente las autonomías regionales verdaderas, tal como existen en los países desarrollados.
Visión definitiva: Refundar el Estado desde las regiones
La visión que guía este esfuerzo monumental es la refundación del Estado venezolano mediante la implementación de un Modelo Federal de Poder Descentralizado.
Este nuevo diseño institucional no es un mero cambio de fachada; transformará de raíz las estructuras jurídicas, económicas, políticas y sociales de la nación.
Un modelo verdaderamente federal construirá democracia real y estimulará la dignidad humana, la solidaridad y los valores éticos, morales, espirituales y culturales del ciudadano.
Ya no se trata de descentralizar funciones a medias, sino de dotar a las regiones y a los municipios de la fuerza y la autonomía necesarias para gestionar su propio desarrollo, rompiendo con las ataduras del centralismo asfixiante que ha limitado y empobrecido históricamente a las provincias.
Una fuerza autónoma y articulada es imprescindible para alcanzar este propósito, la sociedad civil organizada se consolida como una fuerza totalmente autónoma.
Está conformada por un variado número de movimientos ciudadanos creados como espacios de encuentro cohesionados, de participación activa, de coordinación y articulación social entre los sectores parroquiales, municipales y estadales.
Nuestra misión principal lidera el establecimiento de una programación educativa orientada a la formación democrática y en valores.
Apostamos por la capacitación y la concientización de la población como herramientas de transformación. Esto impulsa la refundación de la república mediante la elaboración de anteproyectos desde los distintos niveles de la estructura geopolítica nacional, consolidando municipios fuertes y regiones prósperas como pilares fundamentales del nuevo Estado.
El hito culminante de este proceso es nuestro mega objetivo estratégico se basa en elaborar una nueva Carta Magna.
Esto no será el producto de cúpulas partidistas o sectores influyentes centralizados, sino el resultado de la participación activa de un voluntariado de ciudadanos capacitados y empoderados.
Este voluntariado tiene la misión de impartir formación ciudadana y activar un amplio debate nacional desde las bases de la sociedad.
Es la construcción colectiva en su máxima expresión, orientada a dar vida e implementación a este gran proyecto de Pacto Social.
Las elecciones pasan, pero los pueblos quedan.
Ante la tutela externa y la crisis estructural, la respuesta de los venezolanos no puede ser la omisión o resignación.
Es la hora de la organización, del pensamiento audaz y de la acción ciudadana coordinada.
La verdadera transformación de Venezuela nacerá desde abajo, como ineludiblemente tiene que ser, con autonomía, federalismo y libertad.
