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SOS Orinoco denuncia nueva mina ilegal de 5,8 hectáreas en Canaima

La ONG alertó sobre una nueva explotación minera dentro del Parque Nacional Canaima, declarado Patrimonio Mundial por la Unesco. SOS Orinoco contabiliza 1.852,96 hectáreas afectadas por minería ilegal y 49 dragas activas en el río Caroní. La organización advierte que la sedimentación y contaminación podrían comprometer el embalse de Guri y sus turbinas hidroeléctricas

La organización SOS Orinoco denunció la presencia de una nueva mina ilegal de 5,8 hectáreas dentro del Parque Nacional Canaima, en el sur de Venezuela, y alertó sobre las consecuencias ambientales de estas actividades para el río Caroní y el embalse de Guri.

Canaima, ubicado entre los estados Bolívar y Amazonas, fue declarado Patrimonio Mundial por la Unesco en 1994 y alberga el Salto Ángel, considerado la caída de agua más alta del mundo.

De acuerdo con SOS Orinoco, la nueva explotación no constituye un hecho aislado. La organización señala que su más reciente informe documenta 1.852,96 hectáreas afectadas por minería ilegal dentro del parque y 49 dragas activas en el cauce del río Caroní.

La ONG también afirmó que la explotación señalada estaría vinculada con líderes indígenas pemón del Sector 2 de Canaima, quienes presuntamente actuarían en coordinación con actores políticos y militares. Según la organización, esta situación estaría generando divisiones dentro de las comunidades indígenas.

Alerta por el embalse de Guri

SOS Orinoco advirtió que los efectos de la minería podrían extenderse más allá de las zonas directamente intervenidas, debido al uso de mercurio y al movimiento de grandes cantidades de sedimentos.

La organización estima que las actividades mineras y las dragas ubicadas en los ríos Caroní y Karuai podrían movilizar hasta 7,5 millones de toneladas de sedimentos al año.

Según la denuncia, parte de estos sedimentos son transportados hacia el bajo Caroní y terminan acumulándose en el embalse de Guri, lo que podría reducir progresivamente su profundidad y capacidad de almacenamiento.

La ONG sostiene además que esta acumulación representa un riesgo para las turbinas de la principal instalación hidroeléctrica del país, de la que depende buena parte del sistema eléctrico venezolano.

A esto se suma la preocupación por la contaminación asociada al uso de mercurio durante el procesamiento del oro, cuyos efectos, según SOS Orinoco, pueden extenderse río abajo.

La organización también cuestionó que Venezuela continúe postergando la misión de monitoreo reactivo de la Unesco, mecanismo utilizado para evaluar el estado de conservación de sitios declarados Patrimonio Mundial que enfrentan amenazas.

SOS Orinoco recordó, además, que el pasado primero de agosto reportó la muerte de al menos dos mineros tras quedar tapiados en una explotación ilegal ubicada en la margen derecha del río Caroní. La organización afirmó que esa mina operaría bajo el control de efectivos de la Dirección Policial de los Espacios Acuáticos de la Policía Nacional Bolivariana (PNB).

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