Luz Neira Parra | Diosdado Cabello: de enemigo de Washington a nuevo mejor amigo
La imagen de Diosdado Cabello estrechando manos de representantes estadounidenses resume una de las mayores paradojas de la nueva etapa política venezolana.
Durante años el número dos del chavismo, ejerció el poder con el "mazo en la mano", responsable de la política de seguridad del Estado venezolano y de las policías junto a Nicolás Maduro. Fue presidente de la Asamblea Nacional, fue gobernador y también ministro, vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela PSUV. De facto es una de las figuras centrales del poder construido durante el chavismo desde tiempos del presidente Chávez.
Durante años sostuvo un discurso de confrontación agresiva contra Estados Unidos. Presentó a Washington como el principal enemigo de la revolución bolivariana y construyó su identidad política alrededor de la defensa del proyecto chavista frente a sus adversarios externos.
Por eso resulta tan impactante verlo hoy conversando y sonriendo con funcionarios estadounidenses, coordinando acciones con representantes diplomáticos y militares de un país que durante décadas fue presentado por él mismo como la principal amenaza.
Todo esto se mira y no se cree.
Por otra parte Estados Unidos llegó a ofrecer una recompensa de 25 millones de dólares por información que condujera a la captura o condena de Diosdado Cabello, quien fue acusado de entre otras cosas de delitos relacionados con narcotráfico.
La pregunta surge espontánea de Qué nos perdimos? Qué cosas cambiaron que no sabemos? Si cambió Diosdado Cabello? Si cambió Washington? o tal vez no eran tan distintos solo les interesa el poder por el poder mismo ?
A diferencia de los hermanos Jorge y Delcy Rodríguez, percibidos durante años como sectores más pragmáticos del chavismo y con mayores canales de interlocución internacional, mientras que Cabello siempre se proyecto como el referente de la corriente más dura, más confrontacional del movimiento radical de izquierda.
Ahora aparece como el tercero en el poder junto a los Rodríguez los "mejores nuevos amigos de Washington" en una etapa marcada por la alianza con USA y la búsqueda de reconocimiento internacional.
Pero la política así de pragmática puede explicar los acuerdos; más no necesariamente borra las responsabilidades del pasado y las narrativas de cada uno y el pueblo venezolano sabe bien quién es quién en todos estos escenarios.
Para las miles de víctimas de las torturas, de la represión, para los presos políticos y los millones de venezolanos que abandonaron el país, esta imagen resulta profundamente perturbadora por tan contradictoria. El hombre que durante años simbolizó el poder más duro del chavismo aparece ahora como interlocutor de Washington. Y la difusión de estas imágenes desde el propio entorno de Cabello también agrega una dosis de cinismo que tiene una dimensión política: proyectar el mensaje de reforzar la imagen de hombre clave, el hombre fuerte en el poder a toda costa. Y sobre todo, dentro de cualquier escenario de reorganización política en Venezuela.
Pero la complejidad de la realidad venezolana no se explica solamente por quienes hoy negocian. También está marcada por el proceso electoral de 2024 y por la movilización ciudadana que hizo posible esa elección.
La elección presidencial de julio de 2024 no puede entenderse únicamente desde la candidatura de Edmundo González. Detrás de ese proceso estuvo el liderazgo de María Corina Machado, y eso es lo que se pretende ignorar en este escenario. Quien logró realmente recuperar la confianza de millones de venezolanos que no participaban electoralmente luego de años de frustración política.
Tras las cuestionadas elecciones de 2018, una gran parte de la población había perdido la confianza de que el voto pudiera realmente producir un cambio político. (Lamentablente tuvieron razón) fue la perseverancia de María Corina Machado quien logró convencer y transformar nuevamente el descontento en participación ciudadana, pese a su inhabilitación política, y pese a la persecución en su contra y a los obstáculos que enfrentó durante el proceso.
Aunque no pudo participar como candidata, su liderazgo fue determinante en lograr que Edmundo González ganara ampliamente a Maduro. Y también fue determinante en el reclamo opositor luego del robo de las elecciones y no únicamente en una declaración política sino que presentó las actas electorales recopiladas por sus equipos, mientras que el CNE oficial no pudo publicar nada. Esa documentación fue considerada válida por numerosos gobiernos desatándose una atroz ola de persecución política a la oposición en todo el país.
Y llegamos a este escenario actual después del 3 de enero y surgen preguntas cómo es que Estados Unidos decide no reconocer esta realidad ? Cómo enfrenta las aspiraciones de democracia y justicia del pueblo venezolano? Porqué decide desconocer el liderazgo político de la oposición ? La administración Trump no parece estar interesado en reconocer este liderazgo de María Corina Machado, colocando en primer plano sus intereses estratégicos, económicos y energéticos especialmente en materia petrolera y otros recursos naturales.
Hasta ahora Washington mantiene el poder junto al chavismo como un tutelaje al parecer muy satisfactorio a través de los hermanos Rodríguez y Diosdado Cabello. Sus antiguos adversarios políticos y figuras poderosas del sistema socialista construido durante los últimos 27 años, hoy transformados en grandes cómplices.
Para la mayoría del pueblo venezolano resulta 'bastante rara" esta relación, generando un gran repulsión. Hay un asco generalizado para quienes fueron responsables de la persecución, la corrupción, el deterioro institucional y la destrucción de PDVSA, del aparato económico del país que sigan gobernando y aparezcan como los líderes de la reconstrucción nacional es inaceptable.
Pero la tensión también existe dentro de Estados Unidos, especialmente entre sectores del propio partido republicano, de la representación en el Congreso en ambas cámaras y de la comunidad venezolana y latinoamericana en estados políticamente relevantes como Florida. Esta nueva realidad genera un gran rechazo y es un elemento importante del debate político interno, particularmente en un año marcado por las elecciones de medio término.
Washington se encuentra así ante una decisión de alto costo político: equilibrar sus intereses económicos y geopolíticos con una demanda democrática que sigue cada día más viva dentro y fuera de Venezuela.
