El diario plural del Zulia

Krys relata su historia tras la explosión del transformador en Cuatricentenario: "Volví a nacer"

El suceso, captado por cámaras de seguridad, se volvió viral en redes sociales, dejando imágenes impactantes del momento en que el aceite hirviendo la envolvió en llamas. Bajo una estricta supervisión médica y con el cuidado profesional de un grupo de enfermeras, ahora sus amigas, la joven logró salir de su difícil cuadro de salud. “Yo quería que  me durmieran porque ya estaba sintiendo el verdadero terroR

El pasado domingo 16 de marzo, la vida de Krystheyn Díaz, una joven madre de 36 años y trabajadora del Metro de Maracaibo, cambió por completo tras un accidente que casi le cuesta la vida.

Aquel día, una explosión de un transformador en el sector Cuatricentenario, al oeste de la ciudad, desató una bola de fuego que cayó sobre su vehículo —un Hyundai Accent gris— mientras ella esperaba a su cuñado afuera de una farmacia, quien le compraba unos medicamentos a su madre.

Dios me dio una segunda oportunidad. Volví a nacer. Ya yo no cumplo los 4 de diciembre, ya yo cumplo los 16 de marzo, el día del accidente”, dijo.

El suceso, captado por cámaras de seguridad, se volvió viral en redes sociales, dejando imágenes impactantes del momento en que el aceite hirviendo la envolvió en llamas.

“Yo veo que en la capota de mi carro había fuego, pensé que era la pila del carro y salgo corriendo, pero ahí fue cuando me encuentro envuelta en llamas”, contó “Kryss”.

"Échenme agua porque me estoy quemando", dijo segundos después del accidente.

Con quemaduras de tercer y cuarto grado en el 45 % de su cuerpo, Krystheyn fue ingresada en el Hospital Coromoto, donde permaneció por más de un mes.

Bajo una estricta supervisión médica y con el cuidado profesional de un grupo de enfermeras, ahora sus amigas, la joven logró salir de su difícil cuadro de salud. El apoyo de sus compañeros del Metro y Corpoelec también fue determinante en su recuperación.

“Yo quería que  me durmieran porque ya estaba sintiendo el verdadero terror, el dolor de las quemaduras, el ardor, es indescriptible”, fue el relato de “Kryss”, momentos después que llegó a la clínica en un carrito por puesto de Pomona y recibía atención primaria para ser trasladada luego al “Coromoto”.

Ahora, en casa de su abuela materna en Buena Vista y donde termina de sanar sus heridas rodeada de sus tres “mamás” —su madre Nelia y sus tías Nuris y Nila—; su hija Aranza Sofía y su prima Aleska, “Kryss”, enfrenta con valor y fe un largo proceso de recuperación física y emocional.

“Yo veía a mi familia angustiada, hinchada quizás de tanto llorar, y yo les decía pero ‘¿Por qué?: Quédense tranquilas que ‘yo estoy bien’, me sentía bien, pero no sabía la magnitud ni la gravedad. Luego cuando me veo la cara, después el video y ahí ya entendí”, precisó.

El pasado martes 24 de junio, atendió con calidez y serenidad al equipo periodístico de Versión Final. A pesar del dolor visible en sus heridas aún abiertas y su limitada movilidad, mantiene intacta su sonrisa y una determinación que conmueve. En el comedor de su casa, relató con fuerza y esperanza los momentos más dramáticos de su accidente.

1. ¿Qué pasó la tarde de aquel domingo en Cuatricentenario?

El 16 de junio cumplí tres meses y unos días (del accidente). Yo estaba con mi cuñado, habíamos salido de la clínica con mi mamá, pues estaba un poquito mal con la tensión, y la dejamos en mi casa (en Sol Amado). Nos regresamos mi cuñado y yo a comprarle los medicamentos, llegamos a la farmacia (La Social), él se baja, yo me quedo en el carro, pues yo era la que estaba manejando. No había entrando muy bien a la farmacia cuando yo veo que en la capota de mi carro había fuego, antes (escuché) un sonido muy leve como un golpe de la capota, cuando yo veo el fuego pensé que era la pila del carro y salgo corriendo, pero ahí fue cuando me encuentro envuelta en llamas.

Pedí ayuda al (chofer del) carro que estaba estacionado detrás de mí, pero me imagino que estaba sorprendido de verme prendido en fuego, cosa de la que yo no estaba consciente, yo pensaba que nada más eran las manos (que tenía quemada). Luego lo que hice fue quitarme el suéter y meterme una tienda.

2. ¿Por qué no te bajaste del carro y fuiste a la farmacia?

Porque se bajó mi cuñado a comprar el medicamento, como era algo rápido y de ahí íbamos a hacer otras diligencias, y no quería dejar el carro solo. Yo vi el fuego, tiré el teléfono y salí de una vez. Mi reacción fue salir de una vez, porque como ahorita está la moda de que se explotan las pilas de los carros, yo dije: ‘Explotó la pila de mi carro’. Doy gracias a Dios y a su misericordia que el carro me abrió (la puerta), en el momento que yo salgo, yo me encuentro es con las bolas de fuego, y descalza completamente porque yo manejo descalza. No me quemé las plantas de los pies. Y fue un momento bastante fuerte, me aterroricé pero gracias a Dios siempre estuve consciente.

3. ¿Qué hiciste luego que saliste del carro envuelta en llamas?

Yo no sabía, yo no sentía nada. Con el desespero yo no sentí nada, yo pensaba, hasta que yo vi el video, que nadie me había ayudado y realmente sí, mi cuñado me estaba apagando el fuego en la espalda y el pelo, pero yo no lo sentí. Como el señor que yo le pedí ayuda, que estaba detrás de mí, se quedó paralizado, lo que hice fue quitarme el suéter porque ya yo sentía el fuego. Me sentí como que ahumada, algo así, pero eran mis manos, eran solo mis manos.

4. ¿Sentías calor, dolor, ardor?

Sentía calor, y en las manos ardor, de cómo si me había quemado, y yo no entendía por qué mis manos se estaban quemando si yo salí corriendo de una vez. Al momento que me quito el suéter fue que sentí que me había quemado el cuerpo. Yo decía pero échenme agua porque me estoy quemando, yo le mostraba era las manos, y en el momento de terror, de trance, de shock, no sé cómo llamarlo, yo lo único que decía era gracias Dios porque no estaba mi mamá, que ya la habíamos dejado en mi casa, y mi hija que siempre está conmigo, y ese día se quedó jugando con los primitos.

En el momento que yo estoy en la tienda (cerca de la farmacia) le decía a la muchacha, ‘écheme agua en las manos porque me quemo’. Y la muchacha me decía ‘no puedo, no puedo’. Me imagino que todos estaban en shock, no sabían qué hacer. No pasaron cinco minutos cuando mi cuñado entra a la tienda y me dice: ‘Vamos que ya conseguí un carro que nos lleve al hospital”.

5. El video del momento de la explosión fue dramático, ¿qué ocurrió después de eso?

Me quité el suéter, en el video se ve que mi cuñado intenta apagarme eso pero no se podía apagar porque era aceite y estaba prendido, si hubiese sido solo fuego lo apaga con la mano, ¿pero cómo?, si la franela estaba impregnada en aceite, así era un poco más difícil.  Creo que me montaron en un carrito por puesto de Socorro y me llevan a la clínica donde habíamos llevado a mi mamá (El Zuliano) y me recibe la doctora que había atendido a mi mamá, no había pasado ni media hora. La doctora de una vez me dijo: ‘Muchacha, ¿qué te pasó Dios mío?. Ahí me dijeron que no podían atenderme porque era bastante grave lo que tenía, pero mientras solucionaban mi traslado sí me echaron bastante agüita, yo quería que por favor me durmieran porque ya estaba sintiendo el verdadero terror, el dolor de las quemaduras, el ardor, es indescriptible.

6. ¿Pensaste que no sobrevivirías a este accidente?

No, en ningún momento, yo tenía una confianza (increíble). Yo veía a mi familia angustiada, hinchada quizás de tanto llorar, y yo les decía pero ‘¿Por qué?: Quédense tranquilas que yo estoy bien’, yo me sentía bien, pero no sabía la magnitud ni la gravedad. Luego cuando me veo la cara, después el video y ahí ya entendí. Analizando, viendo el video, fue que caí en cuenta que me cayó el aceite en el momento que yo salí del carro, que me rebosó (el cuerpo)  me cayó eso es lo que yo deduzco pues.

7. ¿Cuánto tiempo duraste en el hospital y cómo te sientes ahora?

Un mes y veinticuatro días, si no me equivoco. Ahí hubo mucha gente atenta, de hecho logré una amistad con varias enfermeras y todavía estamos en comunicación, como amigas, ellas duraron todo este mes y medio atendiéndome. (Los médicos) inicialmente dijeron que un 35%, después dijeron que era 45%, con quemaduras de tercer y cuarto grado en ambos brazos, hombros, espalda y parte de los glúteos, pierna, muslo izquierdo y ambos en la parte superior.

8. ¿Cómo va tú proceso de recuperación?

Ayer (lunes 23-06) asistí a la consulta con el dermatólogo, después de dos meses de haberme dado de alta, y cuando el doctor me estaba evaluando dice que todavía tengo heridas que tengo que sanar, que todavía tengo quemaduras de segundo grado en ambos hombros y en la parte baja de la espalda. Me colocó un tratamiento por 14 días, a ver cómo evoluciono.

También debo asistir con los fisioterapeutas porque no puedo cerrar las manos. Ahorita siento dolor, porque apenas se está empezando a regenerar la piel, los nervios, ahora es que estoy empezando a sentir todo, porque antes no. Lo que me explica el doctor es que como se está regenerando la piel y todos los nervios, estoy sintiendo todo el ardor, calambres horribles de noche que a veces no duermo. Necesito asistencia en la mayoría de los casos.

9. ¿Cómo ha sido tu día a día después del accidente?

No puedo hacer absolutamente nada. Estar encerrada en mi cuarto. O cuando mucho en la mesa para comer. No puedo estar en el calor, en el sol, nada. Si salgo al calor me salen ampollas, como burbujas de agua. Si salgo al calor me da como más picazón.

10. ¿Corpoelec se ha hecho cargo de los gastos por tu recuperación?

Hasta donde yo tengo conocimiento se dedicaron nada más a cumplir con los gastos de los insumos. Cuando yo salí de alta sí se han hecho responsables, pero es un proceso largo porque tienen que esperar una autorización de Caracas, entonces la cosa es un poco más tardía. Por eso es que nosotros este estamos haciendo nuestras gestiones nosotras solas.

11. ¿Qué puedes decirnos después de todo esto, te queda de todo esto?

Que existe un Dios misericordioso. Más nada. (Empezó a llorar)

12. ¿Quiénes te han acompañado en este proceso?

Mis tres mamás. Esto es algo donde yo necesito acompañamiento, sí o sí, necesito asistencia. Yo no puedo estar en el calor, en el sol, nada. A veces necesito asistencia hasta en el baño. Mi hija también ha sido un pilar importante. Una vez estaba conversando con ella y le pregunté ¿Qué creía ella que yo quería para mí?, y me dijo: ‘Aparte de mí, un deseo para que no te hubiese pasado esto. Ella también parte de mi proceso, ella me ayuda, me echa mi cremita, me arropa, me pasa mi almohadita, ella siempre está ahí.

13. ¿Qué piensas ahora cuándo ves un transformador?

Las veces que he salido es a consulta. Antes salía en ambulancia, porque cuando me hacían las curas Corpoelec venía, me llevaba en una ambulancia y yo no veía mucho porque la ambulancia estaba cerrada. Ahora que lo estoy haciendo yo con los taxis, yo veo y me da un poco como de ansiedad, de hecho yo estoy remitida al psicólogo. Después de que salga de esto tengo ir a psicología, porque a pesar de que trato de manejar la situación, no dejarme llevar tanto ni manipular por los sentimientos y las emociones, esa fortaleza te la da Dios, pero a veces uno flaquea. Es algo inevitable, pero la fortaleza viene de arriba, pero no quedo ahí, sigo, eso es un momento, una hora, y ya.

14. ¿Qué piensas para el futuro?

Cuando ya salga de esto obviamente no va a ser lo mismo. Ya cambia la mentalidad. Ya es como un nuevo ser, porque realmente Dios me dio una segunda oportunidad. Volví a nacer. Ya yo no cumplo los 4 de diciembre, ya yo cumplo los 16 de marzo, el día del accidente. Esto te fortalece como persona, y te acerca más a Dios. Yo siempre he dicho que esto no es de Dios, más bien Dios metió su mano, me sacó de ahí, del carro, del hospital, porque se decían todas esas cosas: que los riñones, que el hígado, que los pulmones, que no, que no va a caminar, que tenemos que esperar cómo evoluciona, porque como le cayó aceite en la cabeza puede afectar su movilidad.

15. ¿Cómo quedó la situación con tú carro?

Ahorita hay gastos, muchos gastos, que lo estamos asumiendo nosotros, entre los traslados en taxi,  consultas con los especialistas, los medicamentos, todo el tratamiento lo estamos haciendo nosotros. El tratamiento puede durar cuatro meses ahorita, ese es el tiempo que dijo el dermatólogo, o puede ser más dependiendo de la evolución. Con respecto al carro estamos en veremos, se le ha escrito al presidente de Corpoelec, Monsalve, y no he obtenido respuesta. Y me gustaría porque eso me serviría para mi traslado y nos estaríamos ahorrando dinero que nos hace falta para nuestro tratamiento, porque realmente estos tratamientos son costosos y los especialistas.

Tenía 15 días con el carro, ni lo disfruté. Estaba haciendo primero los papeles, era mi primer carro. Inicialmente hubo una persona encargada de Corpoelec que le asignaron en mi caso. Le tomó fotos al carro y a medida que iba pasando el tiempo, mi familia le preguntaba que cómo iba el carro pero nunca teníamos respuesta. No hemos tenido respuesta hasta ahora, y mi temor es que se  vaya a quedar así, es un carro que ni siquiera lo disfruté y todavía lo estoy pagando, porque había prestado dinero para poder comprar el carro.

16. ¿Y qué tan importante fue el apoyo de tus compañeros del Metro?

Voy a cumplir 12 años en el Metro de Maracaibo y soy supervisora de estación. Y de verdad estoy muy agradecida con mis compañeros, mis amigos, con mi jefe, Ángelo Vecinos, gerente de operaciones y mantenimiento; el presidente de Metro, el general Ramírez, y la señora Paola, que siempre estuvieron ahí apoyándome y apoyando a mi familia; y hasta al sol de hoy todavía ellos están muy al pendiente, mis compañeros están muy al pendiente de mi salud y de mi evolución. De verdad les agradezco. De corazón les agradezco todo lo que hicieron y siguen haciendo por mí y por mi familia. El encierro me tiene loca, pero es parte de esto, cuando salga voy a salir ya bien y listo para todo.

Krystheyn Díaz es el rostro de una tragedia evitable, pero también un símbolo de resiliencia. Su testimonio no solo deja al descubierto las consecuencias de la negligencia institucional, sino también el inmenso poder de la fe, la familia y la esperanza. Con quemaduras en la piel pero fortaleza en el alma, “Kryss” sigue luchando por su recuperación... y por justicia.

 

Lea también
Comentarios
Cargando...