Venezuela puntea el mayor índice de corrupción de América Latina
Mientras América Latina avanza en corregir el agelo de la corrupción, Venezuela sigue escalando posiciones como el país donde se pueden desarrollar operaciones al margen de la ley. Transparencia Venezuela, apéndice de la ONG Transparencia Internacional, presentó ayer un balance sobre la corrupción en el que el país lidera la lista.
El peor de América Latina sigue siendo Venezuela, que con apenas 17 puntos se ubica 166° sobre 176° a nivel mundial. Apenas mejor están Haití (159°), Nicaragua (145°), Guatemala (136°), Honduras (123°), México (123°) y Paraguay (123°). El de México es un caso preocupante, porque es el que más puntos bajó con cinco, pero también genera interrogantes el retroceso de los dos líderes regionales, Chile (4 puntos) y Uruguay (3).
Representantes de la organización en el país ofrecieron una rueda de prensa para detallar el caso venezolano y dijeron que ,“la Contraloría no cumple sus funciones, cada vez hay menos sanciones. La Fiscalía y los tribunales mantienen niveles de impunidad altísimos. El mejor ejemplo es el de la empresa brasileña Odebrecht”, afirmó Mercedes de Freitas, directora ejecutiva de Transparencia Venezuela.
Difícil hacer contraloría
Para De Freitas cada día son más las leyes que favorecen la opacidad sobre el manejo de los recursos, “es difícil hacer contraloría social debido a que tribunales fallan a favor de quienes cometen ilícitos”.
La ONG mostró una serie de elementos por los que el país encabeza la lista donde el dinero que invierte el Estado, no redunda en obras de gran magnitud para el beneficio de sus ciudadanos.
Tenemos larga lista de construcciones medias: “No son solo las 11 de Odebrecht, sino que tenemos más de seis hospitales pendiente de construcción; que son espacios que se pagaron y no han sido terminados. No obstante, se necesita que estén habilitados debido a los padecimientos que presentan los venezolanos”, detalla De Freitas.
Como si no fuera su ciente, la lista cuenta con un historial de centros penitenciarios cuya construcción empezó, pero su ejecución no se culminó, como es el caso de la cárcel de San Francisco en el estado Zulia. “Los recursos que se invirtieron son de dinero público y no le duele a nadie”.
La ONG ve con preocupación cómo el país sigue sin adecuarse a los estándares internacionales en la lucha anticorrupción. “No hay acceso a la información que debe ser pública como es el caso de la in ación”.
Otro factor que incide en la falta de transparencia, es la falta de separación de poderes debido a que los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) son incapaces actuar en contra de quienes tienen el poder, incluso cuando lo usan para la corrupción “eso significa que no están dispuestos a luchar con personas que tienen poder y lo utilizan para cometer abusos”.
A gran escala
Durante 2016 vimos que en todo el mundo la corrupción sistémica y la desigualdad social se refuerzan recíprocamente, y esto provoca decepción en la gente hacia su clase política”, indica en un comunicado esta ONG basada en Berlín, que publicó su nuevo “Índice de percepción de la corrupción 2016”.
Los casos de corrupción a “gran escala”, como los de “Petrobras y Odebrecht en Brasil (…) muestran cómo la colusión entre empresas y políticos arrebata a las economías nacionales miles de millones de dólares de ingresos que se desvían para beneficiar a unos pocos, a costa de la mayoría”.
“Este tipo de corrupción –prosigue la ONG– a gran escala y sistémica redunda en violaciones de derechos humanos, frena el desarrollo sostenible y favorece la exclusión social”.
Los países nórdicos Dinamarca (1º, junto a Nueva Zelanda), Finlandia (3º), Suecia (4º), Noruega (6º) ocupan lo más alto de la clasificación.
