El diario plural del Zulia

Trump y la transición en Venezuela: “Lo que viene no es caos, pero tampoco democracia plena”

Alfonso Hernández, politólogo y abogado, asegura que EE.UU. no improvisa tras la caída de Maduro: “Un día después de su captura, el Departamento de Estado presentó una hoja de ruta”, resalta. Fernando Mires, historiador, cree que Trump  atinó con la designación de Delcy Rodríguez, porque para estabilizar al país se necesita a alguien con respaldo de la Fuerza Armada. Para Imdat Oner, analista senior de Políticas del Instituto Jack D. Gordon, el interinato juega a ganar tiempo, por lo que augura un proceso de años.

 

La transición política en Venezuela genera dudas en millones de venezolanos que apostaban por el retorno a Venezuela de Edmundo González Urrutia y María Corina Machado tras los resultados de las presidenciales de 2024, sin embargo, fue Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, quien horas después de la captura de Nicolás Maduro,  avaló a Delcy Rodríguez como líder de un proceso que por momentos genera contracciones.

Fernando Mires, profesor emérito de la Universidad de Oldemburg, Alemania, historiador y escritor chileno, recuerda que después de la caída de las dictaduras, la transición hacia la democracia suele ser llevada a cabo por personeros del mismo régimen dictatorial. “En las transiciones políticas hay que saber tragar sapos y culebras”, afirma en La Extracción, artículo de opinión.

Mires recuerda que en Sudáfrica, F.W. le Klerk, quien apoyó la existencia del Apartheid, fue clave en la transición a la democracia multirracial tras su discurso del 2 de febrero de 1990, que desmanteló el sistema segregacionista al legalizar partidos antiapartehid y liberar a Nelson Mandel. Y en Polonia, el general Wojciech Yaruzelski, último líder comunista, impulso acuerdos para legalizar los sindicatos y permitir elecciones parcialmente libres que derivaron al primero gobierno no comunista y su propia renuncia.

El adiós de Frederik de Klerk: el controvertido legado del último  presidente blanco de Sudáfrica que liberó a Mandela - La Tercera

En Alemania, el desmantelamiento de la DDR fue dirigido por el comunista Modrow. En Rusia, Gorbachov había sido stalinista. En la República Dominicana, el íntimo de Trujillo, Balaguer, administró la transición hacia la democracia. Ese gran demócrata que fue Adolfo Suárez en España había sido un declarado franquista y no dejó de serlo durante la transición. En la misma Venezuela hay algunos ejemplos: Eleazar López Contreras y Medina Angarita fueron ‘gomecistas’ y desmantelaron la dictadura de Gómez. Si Delcy Rodríguez sigue las tareas que le ha asignado Trump, puede que cumpla un similar papel al de los mencionados próceres de la transición. Si no lo hace, ya sabe lo que le puede pasar”, añade.

El historiador, siempre frontal, entiende la desilusión de que quienes esperaban que Donald Trump designaran como presidente a Edmundo González en representación de María Corina Machado, pero cree que si lo hubiera hecho, habría llevado al país a un abismo sin fondo. En su opinión, la tarea que se planteó Trump, después de la extracción, era otra: la de estabilizar al país, y eso solo podía hacerlo alguien que tuviese detrás de sí a la mayoría de las fuerzas armadas.

Esa persona no podía ser sino un chavista, resalta Mires. “De tal manera que, cuando mencionaron a María Coria Machado, Trump debe haber pensado lo mismo que Stalin cuando Churchill propuso integrar al Papa a la gran alianza antihitleriana: ¿Cuántas divisiones tiene el Papa?, preguntó en esa ocasión Stalin. ¿Cuántas divisiones tiene María Corina Machado?, no lo dijo Trump, pero debió haberlo pensado”.

Para Mires, puede que Machado sea una mujer políticamente fuerte, pero militarmente no lo es. Sostiene que Trump no tenía a quién traspasar el poder político y recuerda que en Venezuela ya no hay partidos políticos, aparte del PSUV, a los cuales sea posible delegar tareas de gobernabilidad. “Todos están destruidos”, advierte.

Venezuela. Delcy Rodríguez se pone al frente de un sentido homenaje a  héroes y mártires caídos en defensa de soberanía venezolana (video) -  Resumen Latinoamericano

De acuerdo con Mires, Trump desechó inicialmente a Machado, por su posición insurrecta y de derecha tan marcadas, y apostó por Rodríguez, con el objetivo estratégico de resituar al país en el ámbito hemisférico sin confrontaciones internas. “Una tarea que puede durar años, ha dicho recientemente Trump, ante la consternación de los seguidores de Machado quienes esperaban cualquiera salida menos la que decidió el desconcertante presidente: la continuidad del poder chavista, pero bajo otras condiciones y bajo nuevas formas”, sostiene.

Expertos en ganar tiempo

Bajo la lupa de Imdat Oner, exdiplomático turco en Venezuela y analista sénior de Políticas del Instituto Jack D. Gordon, a medida que el polvo se asienta en Venezuela después de una semana de la captura y extracción de Nicolás Maduro, la cuestión clave a observar es si se producirá una transición democrática sólida y si se celebrarán elecciones libres y justas dentro de seis meses, cuando se supone que termina el mandato interino de Delcy Rodríguez según la Constitución.

Sin embargo, Oner explica que, cuando el Tribunal Supremo de Justicia transfirió el poder temporal a Rodríguez, no hizo referencia al límite de 180 días. “Esta omisión ha alimentado la especulación de que podría intentar permanecer en el cargo más allá del plazo constitucional”, advierte y añade que en la práctica, el aparato estatal venezolano carece de verdaderos pesos y contrapesos.

El experto, con doctorado en Relaciones Internacionales de la Universidad Internacional de Florida y especialización en política latinoamericana, detalla que los poderes Ejecutivo y Legislativo están controlados por sus iguales, mientras que el judicial funciona en gran medida como un simple sello de aprobación. “No existe una separación significativa de poderes ni un Estado de derecho. La única limitación real para el gobierno es externa: la presión para alinearse con los intereses estadounidenses, la espada de Damocles que pende sobre el régimen”, reconoce.

Pero Oner, alerta sobre lo que sucede en Venezuela:

Una cosa que el chavismo ha hecho consistentemente bien a través de los años es negociar y ganar tiempo, aplazando una y otra vez los plazos hasta llegar a su verdadera línea roja: una transferencia pacífica del poder, que hasta ahora ha evitado. El mismo patrón se observa en la liberación de presos políticos”, resalta.

Según el exdiplomático, en lugar de liberarlos a todos los presos de una vez, el régimen libera a pequeños grupos y de forma gradual, casi que en goteo, y esta táctica demuestra cautela y falta de  compromiso. “Por lo tanto, las expectativas de una rápida transición democrática deben moderarse. Es mucho más probable que cualquier cambio significativo se produzca en años, no en meses”.

¿Qué pasará ahora?

La lectura de Alfonso Hernández, politólogo y abogado, apunta al quiebre histórico venezolano desde la lógica del poder, la transición y los recursos estratégicos.

El Doctor en Derecho y Ciencias Sociales, con formación en gobernanza pública en McGill University (Canadá), retrata las expectativas de cambio entre migrantes venezolanos y quienes se mantienen en el país.

“En ciudades como Caracas y Maracaibo predominan el silencio prudente, las conversaciones en voz baja y una cautela aprendida tras años de control político. En contraste, en ciudades como Miami, Madrid o Bogotá, se multiplican los abrazos, los mensajes que se envían de madrugada y la sensación compartida de que algo, finalmente, se ha movido”, destaca.

Hernández asegura que una semana después de que Nicolás Maduro fuera removido del poder y presentado ante una corte en Nueva York, Venezuela no vive una celebración abierta ni una normalidad recuperada. Vive – en sus palabras-  una pausa cargada de tensión, un tiempo suspendido atravesado por una pregunta que aparece de forma recurrente dentro y fuera del país. ¿Y ahora qué?

Desde mi experiencia académica y analítica como politólogo y profesor de ciencia política, considero que esa es la pregunta correcta. No tanto qué ocurrió, eso ya forma parte del registro histórico inmediato, sino cómo queda Venezuela tras este punto de quiebre y qué tipo de proceso político se abre a partir de ahora. Lo que ocurre en Venezuela no puede leerse como un episodio más de crisis ni como una simple noticia internacional de alto impacto. Tampoco como un acto aislado de justicia tardía. Estamos ante un reordenamiento de poder con lógica propia, coherente, cuyos efectos pueden marcar el rumbo institucional, económico y político del país durante muchos años”, advierte el Director de AHO Consulting.

El politólogo sostiene que cuando se despeja el ruido del discurso aparecen con mayor claridad los ejes que organizan este momento, seguridad, control económico y legitimación del poder. Estos ejes, a su parecer, no son nuevos y han guiado históricamente las intervenciones de las grandes potencias cuando un territorio combina debilidad institucional con recursos estratégicos de alto valor.

Trump blinda el apoyo de las grandes petroleras a un plan de 100.000  millones en Venezuela a cambio de seguridad: "Recuperarán sus inversiones"  | Empresas

“El examen comparado de las transiciones políticas y de las intervenciones internacionales permite afirmar que no estamos ante una improvisación. Un día después de la captura, el Departamento de Estado presentó una hoja de ruta estructurada en tres fases, estabilización, recuperación y transición. No se trata de un plan de asistencia ni de una declaración de buenas intenciones. Es un guion clásico de política internacional. Primero se asegura el orden, luego se reorganiza el control del recurso clave y solo después se abre el espacio político bajo nuevas condiciones”, explica.

Recuerda que Donald Trump fue aún más explícito al afirmar que Estados Unidos manejará Venezuela hasta que sea posible una transición segura y ponderada, y de acuerdo con su análisis, esa frase no busca tranquilizar ni convencer sino que fija jerarquías. “Orden primero, política después. No es un mensaje democrático. Es un mensaje de realpolitik y debe leerse como tal”.

Esta lógica permite entender movimientos que, vistos de forma aislada, generan confusión. Hernández afirma que permite comprender por qué figuras del antiguo aparato estatal continúan ejecutando funciones parciales, por qué se liberan algunos presos políticos y otros no. No hay contradicción. Hay administración del proceso. Cada liberación cumple una doble función, aliviar presión social y construir una narrativa de normalización, mientras se conserva el control del ritmo.

Este reordenamiento se extiende a los circuitos económicos que sostenían a Miraflores y de ellos el tema petrolero es central y no puede tratarse como un asunto técnico secundario. “Durante años, el crudo venezolano fluyó hacia aliados estratégicos como Rusia, China y Cuba bajo esquemas opacos, precios preferenciales y mecanismos diseñados para sostener redes de financiamiento político y corrupción estructural. Ese modelo entra ahora en una lógica distinta”, argumenta.

En Washington se plantea, al menos desde el discurso, que el petróleo venezolano debe venderse a precio internacional, con participación de grandes empresas y bajo reglas claras. Que ese objetivo beneficie realmente a Venezuela dependerá de cómo se estructuren los acuerdos, de quién administre los ingresos y de qué controles existan. Pero el cambio de lógica ya está sobre la mesa y no es menor.

“Los anuncios sobre inversiones millonarias, las reuniones con grandes petroleras y la permanencia de activos de seguridad no son gestos retóricos. Indican que el control del recurso energético es parte esencial del nuevo equilibrio de poder. En política internacional, quien controla el petróleo controla tiempos, alianzas y márgenes de maniobra”.

El papel de la oposición

Este contexto redefine también el papel de la oposición, señala Hernández, quien asegura que el anuncio de un encuentro entre María Corina Machado y Donald Trump en Washington es políticamente relevante, porque supone reconocimiento y legitimidad internacional, y al mismo tiempo, marca un límite claro.

La oposición es reconocida, pero no conduce el proceso en esta fase. Hoy, el centro de decisiones no está en Caracas. Está en los espacios donde se negocian seguridad, estabilidad y recursos. Esto no invalida a la oposición, pero redefine su momento histórico. Su papel será determinante cuando existan condiciones mínimas de estabilidad institucional y cuando el reordenamiento del poder haya avanzado lo suficiente. No antes”, advierte.

Para el Doctor en Derecho, no hay fechas cerradas para  el fin de la transición, porque en su opinión las transiciones reales no se miden en días ni en semanas. “Implican reconfigurar estructuras, reconstruir instituciones y recomponer confianza social. Son procesos largos, incómodos y atravesados por tensiones”, agrega.

“Lo que viene ahora no es caos, pero tampoco democracia plena inmediata. Lo que viene es negociación, redistribución del poder, tensiones controladas y tiempo político. Un proceso en el que se reordenan piezas, se redefinen equilibrios y se establecen nuevas reglas del juego”, reflexiona.

Alfonso Hernández argumenta que la experiencia académica y el análisis político comparado muestran que las transiciones no fracasan por falta de voluntad, sino por errores en la lectura del poder real, por ello explica que entender este momento no es resignarse sino asumir que la democracia no se decreta, no aparece intacta y no se construye sin conflictos. “Se construye con tiempo, con presión inteligente y con decisiones difíciles”, complementa.

Ese es, según el académico, el punto en el que se encuentra hoy Venezuela, pero advierte que de la capacidad de leer correctamente este momento dependerá si este quiebre histórico se convierte en una transición real o en una nueva oportunidad perdida.

 

Lea también
Comentarios
Cargando...