Asdrúbal Oliveros: Caída de la brecha cambiaria no debe interpretarse como señal de estabilización
El economista y consultor empresarial Asdrúbal Oliveros considera que la reciente reducción de la brecha entre el dólar oficial y el paralelo en Venezuela obedece a circunstancias excepcionales derivadas de los terremotos del 24 de junio, por lo que estima que no representa un cambio permanente en el comportamiento del mercado cambiario.
Durante una entrevista concedida a Finanzas Digital, Oliveros explicó que la emergencia modificó temporalmente las prioridades de empresas y ciudadanos, quienes dejaron en un segundo plano la compra de divisas para concentrarse en atender las consecuencias de la tragedia.
A este escenario se suma, según el economista, la posible entrada de recursos provenientes de la ayuda internacional, lo que habría incrementado la disponibilidad de divisas en el mercado no oficial y contribuido a reducir la diferencia con la tasa publicada por el Banco Central de Venezuela (BCV).
Aunque calificó el nivel actual de la brecha como inusual en comparación con los últimos meses, insistió en que aún no existen elementos suficientes para concluir que el mercado haya experimentado un cambio estructural.
Oliveros también descartó que la disminución de la diferencia entre ambos tipos de cambio signifique el inicio de un proceso de unificación cambiaria.
A su juicio, las limitaciones fiscales del Gobierno continúan siendo un obstáculo importante para avanzar hacia un esquema de tipo de cambio único. En ese sentido, considera posible que la brecha permanezca relativamente contenida durante algún tiempo, aunque difícilmente desaparezca por completo.
Además, advirtió que las necesidades de financiamiento para la reconstrucción de las zonas afectadas podrían incrementar la presión sobre las cuentas públicas y terminar reflejándose en mayores tensiones sobre la inflación y el mercado cambiario en los próximos meses.
El economista sostuvo que los terremotos representan el segundo gran punto de inflexión para la economía venezolana en 2026, después de los cambios registrados a comienzos de año, obligando a revisar las proyecciones de crecimiento e inflación elaboradas previamente.
En su evaluación, el país enfrenta ahora un contexto de mayor incertidumbre, con un desempeño económico que podría ubicarse por debajo de las estimaciones iniciales e incluso entrar en terreno contractivo, mientras que la inflación podría acelerarse si el Ejecutivo incrementa el gasto para atender la reconstrucción.
Oliveros señaló que el desastre natural no solo afectó la actividad productiva, sino que también modificó las expectativas de empresas y consumidores, alterando la dinámica de variables clave como el tipo de cambio y los precios.
Pese al panorama complejo, Oliveros destacó que el sector petrolero continúa operando y sigue siendo el principal factor de estabilidad para la economía venezolana, al garantizar el ingreso de divisas.
Para el economista, el comportamiento del mercado cambiario durante el segundo semestre dependerá de la velocidad con la que se reactive la actividad económica y del impacto que tenga el financiamiento de la reconstrucción sobre las finanzas públicas. En ese contexto, considera que la actual reducción de la brecha podría revertirse una vez que la demanda de divisas retome sus niveles habituales.
