Venezuela enfrenta una inminente crisis sanitaria por colapso de hospitales tras los terremotos
El sistema de salud pública de Venezuela se encuentra al borde de un colapso sanitario generalizado tras el doble terremoto del pasado 24 de junio de 2026.
La catástrofe ha expuesto y profundizado la vulnerabilidad de una infraestructura médica que ya arrastraba años de desinversión, dejando a las redes asistenciales de Caracas y el litoral central operando muy por encima de sus capacidades reales.
De acuerdo con declaraciones de Carolina de Jesús, directora de la oenegé internacional Project HOPE, suministradas a la cadena estadounidense CNN, el panorama en las zonas afectadas es de una desolación total.
"Las redes de salud locales están colapsando ante la avalancha de pacientes. Los pequeños centros de salud están completamente desbordados", advirtió la portavoz, quien detalló que la falta crónica de camas hospitalarias ha obligado al personal a atender a los heridos directamente en el suelo, en medio de un clima de terror generalizado alimentado por las continuas réplicas sísmicas.
Esta alarmante saturación ha empujado a la sociedad civil a coordinar puestos de socorro improvisados, tales como el denominado "Hospital McDonald's" en Caraballeda, donde médicos voluntarios realizan consultas y procedimientos de urgencia en condiciones precarias.
Por su parte, las evaluaciones técnicas de campo coordinadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) confirman la gravedad del escenario. Tras inspeccionar ocho hospitales de referencia en el eje Caracas-La Guaira, que en conjunto suman 1.220 camas teóricas, los organismos multilaterales determinaron que tres de ellos presentan daños estructurales severos y la totalidad requiere asistencia internacional urgente.
El reporte técnico destaca la situación del Hospital Dr. Rafael Medina Jiménez, en La Guaira, el cual perdió el 67,6% de su capacidad de hospitalización, quedando reducido a solo 35 camas operativas de las 108 con las que contaba antes del desastre.
El informe de la OPS cataloga al Hospital Vargas de Caracas como el punto de máxima prioridad y emergencia. Aunque la estructura no sufrió grietas de gravedad, su operatividad se encuentra críticamente comprometida: registra un hacinamiento extremo de 96 pacientes en una sala diseñada para solo ocho camas, su banco de sangre está reducido a 35 unidades, la morgue se encuentra sobrepasada y los ventiladores mecánicos del área de Trauma Shock están inoperativos debido a fallas en el generador eléctrico de respaldo.
Este colapso se ve agravado a escala nacional por la escasez de ambulancias, fallas en el suministro de agua, interrupciones en los servicios de telefonía e internet y un manejo deficitario de los residuos biológicos, lo que incrementa de forma alarmante el riesgo de una epidemia secundaria.
