Todo se derrumbó, por Hugo Cabezas
La política es un arte, no nos cansamos de repetirlo. Como toda creación salida de lo más profundo del sentimiento del ser humano, es hermosa. La buena política desmonta teorías, desmineraliza las verdades absolutas, incita a la reflexión desmitificada, hace de la dialéctica del pensamiento su más caro proceder. El reciente proceso electoral vivido en los Estados Unidos, es la más clara constatación de estas afirmaciones.
Con la elección de Donald Trump, se derrumbó el mito de la superioridad de la “democracia americana”, se demostró la fragilidad de su teoría social, la inconsistencia del sueño americano. En fin, la razón de la política del “gigante” del norte quedó al desnudo, sus debilidades, sus contradicciones. Aquellas bondades que, desde mediados del siglo XIX, le había otorgado Alexis De Tocqueville con su obra La democracia en América, que algunos creyeron eternas, se vinieron abajo. Y, aunque parezca mentira, Donald Trump fue el actor de esta comedia, pero no el autor. Prestó su nombre.
La procesión venía por dentro. Los desequilibrios, desigualdades e inequidades presentes, en la sociedad estadounidense, no fueron enfrentadas, ni por republicanos ni por demócratas, la responsabilidad es compartida. George Soros, Jeffrey Sachs, Peter Drucker, Paul Kraugman, Inmanuel Wallerstein, Noam Chonky, entre otros, advirtieron del derrumbe del sueño americano. Demócratas y republicanos han sido sordos y ciegos ante esa realidad. Creyéndose dueños y señores de la política no lograron percatarse que la nación se les venía encima, que el imperio perdía fuerza, que existe una realidad que no es la pregonada.
Pues bien, lo que ocurre en Estados Unidos, no es solo el derrumbe de la nación del norte. Es el agotamiento de una manera de concebir el funcionamiento de la vida en sociedad. Es el agotamiento de la modernidad capitalista en su sentido más amplio. Estados Unidos ya no volverá a ser “el gigante” que era.
La presente crisis no es una onda larga del capitalismo como las que analizara, hace unos años, Nikolái Kondratiev. No. Muy por el contrario. La presente crisis nos está incitando a mirar el sistema mundo de una nueva manera. El agotamiento del modelo bipolar, trajo consigo el colapso de la hegemonía unipolar de los Estados Unidos. La presente crisis nos está incitando a mirar el mundo desde una perspectiva multipolar. En ello están empeñados China, Rusia, India, Corea del Sur, entre otros. Como se recordará, la construcción de un mundo multipolar fue una de las predicas más sentidas del presidente Hugo Chávez. Allí también, el sueño se le hace realidad.
