Rodrigo Rivera Morales | Sin ningún preso político y prensa libre
Es incuestionable que estos dos factores son requisitos de una auténtica democracia entendida como sistema de libertad y de derechos. A pesar de su amplia difusión, la democracia ha tratado de ser definida por múltiples autores a lo largo de la historia sin llegar a un consenso general que englobe todas sus implicaciones. Según el politólogo Robert Dahl, la democracia es un sistema que “responde completamente ante sus ciudadanos”. Otros señalan que ello implica la participación efectiva, la igualdad del voto, el entendimiento informado, el control de la agenda y el pluralismo deben ser indicadores fundamentales para valorar la calidad de la democracia.
Aunque la democracia ha sido considerada como un sistema político que protege los derechos y libertades de las personas, en algunos casos, los mismos procesos democráticos pueden ser utilizados por las fuerzas antidemocráticas para socavar la democracia y debilitar sus instituciones. Por lo tanto, la paradoja explica que mientras que la democracia se considera como el sistema político más justo y equitativo, permite a los enemigos internos y puede ser vulnerable a los ataques de aquellos que utilizan los procesos democráticos para debilitarla o aniquilarla, como es el caso de Venezuela con el arribo al poder del chavismo. Su tarea inmediata fue concentrar el poder, eliminar los controles, aniquilar el Estado de derecho, para ello era imprescindible eliminar la prensa libre y controlar autoritariamente la información, llegando al extremo de realizar actos criminales, como hizo contra Alaimo director de Versión Final y el encarcelamiento de periodistas que dijesen la verdad.
La libertad de prensa constituye un pilar fundamental en el contexto de la calidad de la democracia y el bienestar ciudadano. En un sistema democrático saludable, los medios de comunicación actúan como un contrapeso esencial al poder gubernamental al proporcionar una plataforma independiente para la diseminación de información, el escrutinio de las acciones gubernamentales y la rendición de cuentas de los funcionarios públicos. La existencia de una prensa libre y robusta permite a los ciudadanos acceder a una variedad de perspectivas, evaluar críticamente las políticas y decisiones gubernamentales, y participar de manera informada en el proceso político, pues contribuye a la formación fundada de la opinión pública. Además, la capacidad de los medios de comunicación para investigar y denunciar la corrupción y los abusos de poder favorece directamente a la preservación de la integridad democrática y al fortalecimiento de las instituciones democráticas. La libertad de prensa es esencial para el funcionamiento efectivo de una democracia y para el desarrollo humano en general. La prensa libre contribuye al empoderamiento de los ciudadanos al proporcionarles información y la capacidad de cuestionar al gobierno.
Asimismo, la libertad de prensa fomenta la transparencia gubernamental, lo que reduce la opacidad y la posibilidad de prácticas corruptas, mejorando así la confianza en las instituciones estatales, obviamente, fundamentada en la verdad comprobada, no en rumores y teniendo transparencia que no obedece a revanchismo o chantaje, ni hace parte del canibalismo político. La libertad de prensa no solo es un indicador de la salud democrática, sino que también constituye un factor determinante en la promoción del bienestar ciudadano al garantizar un acceso sin trabas a la información y al fortalecer la gobernanza democrática.
Las libertades y respeto de los derechos humanos son esencia de la democracia. La doctrina social de la Iglesia ha dicho que la proclamación de los derechos del hombre es uno de los esfuerzos más relevantes para responder eficazmente a las exigencias imprescindibles de la dignidad humana. El Papa Francisco dijo “La solemne proclamación de los derechos del hombre se ve contradicha por una dolorosa realidad de violaciones sistemática y permanente por regímenes radicales e inhumanos”. Es incuestionable que el régimen chavista ha sido un depredador de los derechos humanos. Proclamó Francisco que los derechos del hombre exigen ser tutelados no sólo singularmente, sino en su conjunto: una protección parcial de ellos equivaldría a una especie de falta de reconocimiento. Abatir la libre expresión y condenar la disidencia es contrario al respeto de la dignidad humana. Un Estado que criminalice la opinión política adversa ofende a los derechos humanos.
En Venezuela aún persisten en las cárceles presos por ser disidentes, si bien se dictó una ley de amnistía, es deficiente y deja espacios abiertos para interpretación arbitraria de los mismos jueces que han servido de sicarios judiciales, Se mantiene leyes que impiden la libre expresión y restringen la posibilidad a la existencia y funcionamiento de la prensa libre. Sin prensa libre y con presos políticos es enorme obstáculo para avanzar a transición democrática. Es incuestionable que “ningún preso político y prensa libre” son requisitos de una auténtica democracia entendida como sistema de libertad y de derechos. ¡Hasta el final!
