El diario plural del Zulia

Ricardo Escalante | Trump tenía razón

En su interminable cadena de dislates, el presidente Donald Trump parece haber acertado al afirmar que María Corina Machado no está preparada para gobernar y no cuenta con una estructura política sólida.

Bien sé que esta afirmación caerá mal en algunos obnubilados, en esos que sin detenerse en análisis de ningún tipo solo ven en la líder aciertos y la siguen y defienden a rabiar. Para ellos es la nueva mesías, exactamente como ocurría con Chávez, para después entrar en arrepentimientos.

Dirán que a ser presidente se aprende y eso es verdad, pero también es indudable el peso determinante de las luchas políticas y del estudio de la historia para conocer la idiosincrasia del venezolano, además de que no menos importante es la disposición a escuchar y a discutir, es decir, el temple político, que no madura de la noche a la mañana.

Algo inherente a la condición humana es el equivocarse y todos, unos más que otros, incurrimos en errores, pero lo más importante es la capacidad y la voluntad para reconocerlo y proceder a las enmiendas correspondientes. No hacerlo es propio de autoritarios, siempre presentes en cualquier lado, frente a lo cual es necesario tratar de curarse en salud. María Corina es proclive a no corregir y así lo ha demostrado.

Ahora bien, como en mi condición de periodista que conoció y trató a casi todos los políticos de la etapa democrática, quiero citar a manera de ejemplo a los dos con las mejores disposiciones para reconocer sus meteduras de pata y para rectificarlas: Carlos Andrés Pérez y ese viejo sabio que fue Gonzalo Barrios. En mi libro En voz alta pueden leer mis retratos y experiencias con los políticos fundamentales de aquel período de éxitos y fracasos.

¿Por qué dije que en medio de sus tantos dislates Trump parece tener razón? Ah, muy sencillo, porque la señora Machado, al tocarle proceder y someterse al escrutinio público, presenta múltiples falencias, tal como lo ha dicho el mandatario norteamericano. Sin entrar en detalles sobre lo harto conocido de los últimos meses, en los párrafos siguientes explicaré el fundamento de mi comentario.

Con lo del premio Nobel ella puso la torta como nadie lo había hecho jamás y, luego, en la reunión cumbre de Panamá lo hizo peor, al hacerse acompañar por un estado mayor cuya reputación está en veremos, a pesar de lo cual todavía aparecen como si fueran Mr. Bean. Cuando alguien los apunta con el índice, ellos miran en otra dirección.

En ningún caso la señora Machado ha reconocido sus carencias de olfato, que saltan a la vista y no auguran nada bueno para un país que apenas comienza a moverse hacia un nuevo rumbo. Debemos admitirlo: el 23 de enero de 1958, cuando de golpe y porrazo Venezuela se liberó de la dictadura de Pérez Jiménez, nos encontramos con un puñado de dirigentes experimentados, probos e inteligentes, mientras ahora la cosa no pinta nada bien. Hay falta de valores y de líderes. ¡Válgame Dios!

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