El diario plural del Zulia

Ricardo Escalante | Cruel realidad

La pesadumbre de los venezolanos aumenta con el paso de los días, mientras los hermanos Rodríguez, María Corina Machado y el gobierno norteamericano procuran sacar ventajas de sus posiciones políticas. Los intereses políticos y los de la población van en direcciones contrarias.

Los Rodríguez buscan prolongar su permanencia en poder y María Corina luce desesperada no por una transición real hacia la democracia sino en llegar a Miraflores a como dé lugar, mientras Estados Unidos trata de asegurar el control de los cuantiosos recursos económicos de la nación sureña. Son obviedades.

Lo incomprensible es que pocos traten de generar movimientos de opinión para reclamar soluciones en el menor tiempo posible.  Eso ocurre por la ausencia de verdaderos partidos políticos, porque el chavismo empezó a liquidarlos uno a uno hace cerca de treinta años. Desde entonces vivimos huérfanos de esas organizaciones, tan esenciales para la democracia.

De allí que ahora resulte cuesta arriba hacer eso que los estudiosos de la sociología llaman análisis asimétricos, porque la crisis estructural venezolana no es un simple choque de fuerzas. Para la consideración profunda del tema harían falta espacio y tiempo, y lo único que podemos hacer notar aquí es la ausencia de un movimiento con instrumentos y fuerza para formar nuevas instituciones.

Por ahora solo podemos señalar, como dijimos antes, lo obvio: los hermanos Rodríguez y su claque se empecinan en conservar el poder para garantizarse la impunidad, porque son conscientes de su larga lista de delitos, muchos de los cuales no prescriben y, por supuesto, tarde o temprano deberán responder por ellos.

María Corina Machado, entretanto, luce desbocada. Son muchas las contradicciones de su discurso, las obsecuencias ante Washington, su mezcolanza de aliados políticos que despiertan dudas. Ella no parece dispuesta a respaldar un auténtico proceso de transición, sino en tomar todas las decisiones para llegar cuanto antes a Miraflores.

Por lo demás, cada transición hacia una democracia tiene características propias, relacionadas con las realidades prevalecientes y nada se puede copiar, pero es necesario documentarse sobre ellas, porque solo con preparación se obtienen liderazgos sólidos.

Finalmente, la política del gobierno norteamericano ha puesto de manifiesto el mismo espíritu de dominación de los tiempos. ¡Qué dura es la realidad!

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