El diario plural del Zulia

Ender Arenas Barrios | ¿Todo va a estar bien?

“Todo va a estar bien”, fue la última frase de la respuesta de Donald Trump a la pregunta de David Alandete, corresponsal del periódico ABC de Madrid, sobre qué opinaba del regreso de María Corina Machado a Venezuela.

La respuesta completa ya la saben todos antes de que Trump respondiera: “!Ah! Ella es una gran mujer, me regaló el Premio Nobel de la Paz, porque consideraba que yo me lo merecía…”, y termina su respuesta con la frase que titula esta nota: “Todo va a salir bien”. Presumo que el periodista, con cara de Condorito, habrá pensado para sus adentros, como todo español: “Joder a este tío se le fue la pinza”.

Claro no va a faltar la gente que siempre traduce lo que quiso decir Trump. Nunca han faltado traductores del poder en el mundo. Hay que señalar que ellos hacen un enorme esfuerzo intelectual, porque es una tarea titánica torcer los comentarios desmesurados, los que están totalmente fuera de lugar, las bromas que no son tales, los disparates ejecutivos y otros peores como la reciente declaración expresada por Trump, sin lugar a dudas, una de las declaraciones más tremendamente perversas, en ella, considera “un precio muy bajo que hay que pagar si los iraníes desaparecen de la faz de la tierra a ciudades como San Diego y Los Ángeles”.

Cómo se tuerce semejante comentario para hacerlo potable a los electores republicanos de California. Bueno, con seguridad, ya aparecerán.

En Venezuela, recuerdo también a insignes traductores de lo que se dijo y lo que no se quiso decir desde el poder. Un ejemplo de ello se producía en el país todos los lunes, cuando nos presentaban, en sesudas notas de prensa, lo que el dirigente de Acción Democrática, Gonzalo Barrios, decía los domingo en las ruedas de prensa que brindaba como las conclusiones políticas de la semana.
Siempre me pregunté cómo lograban saber lo que quería decir y decía el dirigente adeco. Les confieso que siempre fue un misterio para mí entender algo como (cito textual): “ Agrroundo Buvrrotu, rrrtpoutu”.

El traductor, con una gran eficacia, enderezaba aquella jerigonza y lo transmitía al publico: “ En su rueda de prensa habitual de los domingos Gonzalo Barrios informó que el gobierno de CAP estaba haciendo todo lo posible por resolver los problemas de vialidad del caserío Gato Negro”, y les confieso que yo quedaba admirado, aunque un poco preocupado, porque creí tener problemas de audición y de comprensión.

Durante la larga pasantía de Chávez por el poder, tuvimos a dos magníficos traductores de las peroratas de Chávez: José Vicente Rangel y Miquilena. Qué geniales eran, especialmente, JVR, cuando decía que Chávez no quiso decir X sino Y.

El caso de Maduro fue excepcional, porque él mismo era su traductor que oscurecía más lo que ya era oscuro.

Bueno, ahora, tenemos traductores del tutor, así que más temprano que tarde a propósito de la respuestas al periodista español, sus traductores diran algo que será más o menos como: “Trump, en su particular manera de decir lo que dice, lo que quiso expresar fue su apoyo al regreso de MCM a Venezuela”.

Y claro nadie puede dudar que Trump tiene sus maneras de decir las cosas que dice, pero en su respuestas no se deduce para nada ningún apoyo al regreso de MCM.

En lo personal, estoy esperando con cierta ansiedad como torceran los traductores de Trump, incluyo aquí a los llamados Magavenezolanos, sobre el regreso de MCM a Venezuela, porque una cosa es cierta, cada vez que sale el nombre de MCM a relucir en el sinnúmero de entrevistas que se le hacen al presidente norteamericano, este, siempre tiene la misma respuesta que repite ad nauseam: “Ella es una gran mujer y me regaló el Nobel”.

Cuestión que debe ser resuelta por la misma MCM y su equipo. Ella debe regresar al país sin esperar el salvoconducto de Trump o de Rubio.
Lo del caos, el desorden, la guerra civil, etc. es un argumento falaz.

*
¿Todo va a estar bien?. No, nada puede estar bien ni lo estará mientras continúe la dictadura, ahora bajo la protección y tutelaje de la administración Trump.
No tengo la menor duda de que MCM va a regresar al país y que su regreso cambiará la dinámica de la política y de la lucha por un cambio del sistema político sin producir los efectos agoreros que Trump y Rubio predicen.

Ahora bien, MCM y la oposición deben dejarle claro a la administración Trump (u otra administración de signo distinto) sin enfrentarse a ella frontalmente que, en un verdadero proceso de transición hacia la democracia y posteriormente su consolidación, el país debe ser dirigido por los venezolanos.

*

Si yo fuera una voz autorizada para expresar un mensaje con enorme fuerza ilocutiva a MCM le diría que es necesario matizar el entusiasmo que le producen las victorias electorales de la llamada “derecha y ultraderecha latinoamericana”. Toda ella responde a los intereses de la administración Trump y a la hora de decidir apoyos o no, lo harán siguiendo lo que la Casa Blanca determine, de allí que, cada vez más vemos menos muestras de solidaridad y apoyo al regreso de MCM al país, por parte de los gobernantes como Milei de Argentina, Augusto Peña de Paraguay, De La Espriella de Colombia, Keiko Fujimori de Perú y Rodrigo Paz en Bolivia, etc.

Les confieso que ese entusiasmo lo entiendo, pero su proyecto político para Venezuela debe ser diferente al esbozado por la actual ola de gobernantes de la “derecha latinoamericana”. Y les confieso, que aun cuando puedo entender su apoyo a Flávio Bolsonaro, su posible victoria en la segunda vuelta me produce cierto espeluzno, pues, el barasileño es, en un sentido distinto a Trump, pero igual a él, “un peligro para la humanidad”.

¿Exageración? No, es cuestión que se lea y se informe sobre la posición de “los Bolsonaros” sobre la Amazonia brasileña donde se asienta el 60% de la mayor selva tropical del planeta (pueden leer el excelente artículo, el cual comparto, de Eliane Brum en EL País, del 7/10/2026).

¿Y la izquierda latinoamericana? Ni la nombro, pues las posiciones de Lula, Petro y Sheimbaum quedaron registradas en la “historia latinoamericana de la infamia política”.

*

El clima de época, el momento político, que hoy vive el continente y en general el mundo ha girado hacia la derecha y la ultraderecha. Y, la democracia vive una profunda crisis.
Me pregunto si, en un eventual gobierno presidido por MCM que hoy es la líder indiscutible del país, debe, ella, suscribir, siguiendo la ola derechista del continente y del mundo dicha concepción de la política y de las cosas.
La izquierda, la derecha o la centroderecha son categorías que no deben organizar el orden social y político en la Venezuela que discurre por un proceso de transición.

Recuerdo las palabras de Teodoro Petkoff en el momento de aplicar la Agenda Venezuela en el segundo gobierno de Caldera en la que reivindicó para gobernar una expresión no política, pero tremendamente funcional: “gobernar con sentido común”. Hoy los venezolanos no se adscriben en una u otra. Hace tiempo dejó de pensar en esas disquisiciones ideológicas. El venezolano quiere vivir… vivir mejor.

El programa, más bien el proyecto de país, que MCM les presenta a los venezolanos es un proyecto liberal, lo cual es una novedad que un programa de esa naturaleza sea por primera vez considerado positivamente por los venezolanos. Creo, que después de ver conculcado sus derechos y libertades civiles, ha entendido que sin las formalidades de una democracia liberal no hay democracia.

Ese proyecto de país, lejos de los que piensan lo contrario, no es neoliberal donde el Estado es reducido casi a su máxima expresión y tiene como función mantener unificado autoritariamente una sociedad en la que el mercado como código de orden fragmenta.

El proyecto de MCM aun cuando el mercado prevalece sobre el Estado, sigue en su papel de protector de los sectores vulnerables, los derechos individuales y la justicia y el sujeto que interpela es el ciudadano. Esa es una clara diferencia que le permitirá enfrentar exitosamente al “populismo autoritario chavista” cuyo sujeto “Pueblo” ha sido plebiscitario y autoritariamente interpelado. También se enfrenta al sujeto “consumidor” que tiende a desplazar al sujeto ciudadano bajo el imperio absoluto del mercado, erigido en el nuevo código de orden de las experiencias de gobierno, como las dirigidas por Milei, De la Espriella y con toda seguridad, de resultar definitivamente electo, la de Flávio Bolsonaro y por supuesto, al reivindicar al ciudadano como el depositario de la soberanía popular y nacional se enfrenta a la relación de vasallaje, tutelaje y protectorado impuesta por la administración Trump que ha sido asumida de manera sumisa y humillante por los hermanos Rodríguez y Diosdado Cabello.

De allí que el entusiasmo de MCM por esas experiencias debería llegar hasta allí, pues en el caso venezolano por mucho mercado que se asuma como el centro de un nuevo orden social y económico, el Estado debe ser el actor fundamental en la resolución que la crisis que el chavismo y sus secuelas nos deja como una herencia muy pesada y debe hacerse cargo de las demandas, apremios, urgencias y necesidades de los más vulnerables, los mismos que inicialmente el chavismo de Chávez visibilizaron y que en la transición serán un actor político importante que no pueden volver a ser invisibilizado. Además, el Estado debe asumir, al mismo tiempo, la histórica misión de reivindicar la soberanía y la independencia como principio fundamental del Estado-Nación.

Lea también
Comentarios
Cargando...