Edwuind Pérez Palmar | Día Internacional de los Pueblos Indígenas: Alianza Wayuu-Británica de 1769
Históricamente hablar del Día Internacional de los Pueblos Indígenas implica invocar el pasado; la mayor parte de la lucha indígena visible en el mundo político, académico y el activismo se remonta en la última cuarta parte del Siglo XX. Instituciones, líderes indígenas, ONGs, multilaterales, partidos políticos, la academia, investigadores y en gran medida expertos en etnología, antropología, sociología y arqueólogos reconstruyen el pasado indígena a partir de un enfoque de “reivindicación de derechos” sustentados en la idea de retomar la lucha a partir de la “defensa territorial”; “ambiente”; “educación”; “salud”, “recursos naturales”; “participación política”; “justicia social”; “Inclusión e igualdad”, entre otras categorías que dan cuerpo al discurso indigenista (Pérez Palmar, 2016).
El discurso y la lucha por la “reivindicación” en gran medida tomó forma de bandera política para sustentar movimientos amparados en diversas interpretaciones que definen la “reivindicación indígena” en una lucha de origen marxista, socialista y de izquierda; presidida en gran medida por líderes no indígenas o indígenas visibles impulsados por no indígenas; recreando un enfoque de victimismo, culpa, rencor, resentimiento e invocación histórica de un pasado que se usa como justificación para argumentar que “hace quinientos años nos mataron y quitaron el territorio”; “el dolor indígena es culpa de los españoles”; “deben pedirnos perdón por tanto etnocidio, despojo y muerte”; “ahora deben devolvernos todo lo que nos pertenece” y un sinfín de objetivos que durante cuatro décadas ha construido un liderazgo indígena que es auspiciado por partidos políticos y asesores no indígenas que justifican la “lucha por la causa indígena” como un movimiento de reclamos permanentes sin efectivos resultados que impacten la razón de ser de toda iniciativa que busca la mejora de una sociedad: La libertad, el desarrollo y la prosperidad.
Por tal razón, este día convoca a los miembros del pueblo wayuu reflexionar sobre un pasado poco conocido y lleno de heroísmo ancestral, La Rebelión Guajira de 1769, un acontecimiento histórico regional y ancestral cuyas bases de interpretación historiográficas se hallan en investigadores como Barrera Monroy (2021); Polo Acuña (2018) y Paz Reverol (2021), quienes de manera exhaustiva relatan las hazañas históricas del pueblo ancestral wayuu en el siglo XVIII.
Barrera Monroy (2021), indica que para el Siglo XVIII las autoridades españolas definían al pueblo Wayuu como “indios bárbaros, ladrones, cuatreros, dignos de muertes, sin Dios, sin ley y sin rey (…), (…) ambiciosos, traidores, vengativos, desconfiados y llenos de ambiciones”. Esta definición del pueblo wayuu por parte de los españoles responde a la permanente situación de guerra que vivieron españoles y wayuu por el control territorial de la península de La Guajira.
Fueron diversos los alzamientos y enfrentamientos entre wayuu y españoles durante todo el siglo XVIII, sin embargo, La Rebelión Guajira de 1769, destaca por su impacto, magnitud y la violenta acción militar desplegada en La Guajira entre hispanos y nativos. La decisión de autoridades hispanas de reclutar y desterrar más de veintidós miembros del pueblo wayuu y, llevarlos a trabajar de manera forzada en las fortificaciones de Cartagena, desató una respuesta bélica inmediata que se tradujo en pueblos y asentamientos hispanos arrasados, iglesias católicas quemadas, más de cien militares españoles muertos y la toma total por parte de los wayuu de haciendas, ganado vacuno y bienes hispanos, como una forma de indemnizarse los continuos agravios recibidos por los españoles en el territorio de La Guajira (Barrera Monrroy, 1988).
Esta acción desató una rebelión que se fue expandiendo por todo el territorio de La Guajira. Los wayuu, equipados con armas de fuego, municiones y la domesticación del caballo representaba para el español un pueblo de difícil dominación; en palabras del Virrey de la Nueva Granada Pedro Messia de la Zerda, quien regía para la época de esta rebelión, señaló que “(…) los guajiros tenían veinte mil indios de fusil y flecha. Las armas de fuego, adquiridas a los contrabandistas ingleses, permitieron a los rebeldes apoderarse de casi todas las poblaciones de la región, las cuales procedieron a incendiar” (Barrera Monroy, 2021).
Según Paz Reverol (2021), “(…) durante la década de 1770, sucedieron constantes rebeliones frente a los colonos hispanos. Los wayuu mantenían el control territorial, distribuidos en toda la península armados, pertrechados con provisiones y municiones gracias al intercambio en la costa con los ingleses”. Igualmente, Barrera Monroy (2021), señala que los españoles trataron en diversas ocasiones sujetar a la fuerza a los wayuu para tratar de dominar la región y evitar la expansión del comercio con los ingleses en las costas de la península.
Según la interpretación de Barrera Monroy (2021), los wayuu utilizaron con habilidad la confrontación entre españoles e ingleses para realizar crecientes intercambios de sal, perlas, maderas preciosas; mulas y ganado arrebatados a las haciendas españolas, obteniendo a cambio por parte de los ingleses armas blancas, armas de fuego, municiones, pólvoras y telas.
El relato histórico permite comprender la respuesta del pueblo wayuu ante un sistema dominador que intentó imponer medidas que opacaran el modo de vida, las costumbres, las creencias, la identidad, la cosmogonía y la relación ancestral con el territorio y el relacionamiento con fuerzas aliadas que permitieron su permanencia en el tiempo y el espacio.
El pueblo ancestral wayuu tuvo el discernimiento y la libertad de elegir una serie de alianzas y coaliciones que le permitiera protegerse de una cultura invasora. La elección, fue sin duda la mejor que los antepasados wayuu pudieron hacer; usar la geografía, accesibilidad y cercanía a las costas les permitió establecer vínculos con los navegantes y corsarios británicos ( para la época de la rebelión, en el siglo XVIII ya eran los británicos porque estaba en vigor desde 1707 el Acta de la Unión entre Inglaterra, Gales y Escocia), quienes comerciaban con los wayuu en la costa del Caribe de la península de La Guajira y, eran los proveedores de armas y municiones necesarias para la guerra de los wayuu contra los españoles. Asimismo, los antepasados wayuu supieron usar el proceso de mestizaje cultural para proteger la cultura; de modo que según Barrera Monroy (2021) los wayuu “guajirizaron” objetos y costumbres extranjeros para preservar la identidad, la incorporación de elementos bélicos a su cultura, facilitó la defensa y preservación de dicha cultura.
Esta lectura de la preservación de la cultura wayuu en el tiempo, permite identificar cuatro factores esenciales que hoy persisten:
1.- Supieron elegir bien sus aliados estratégicos para dos ámbitos de existencia de cualquier sociedad, la seguridad y el comercio. Los wayuu son un pueblo nativo que supieron adaptar a sus costumbres elementos culturales que le permitieran sostener en el tiempo su identidad, una de ellas es el comercio; por su naturaleza histórica y por su condición de pueblos itinerantes, los wayuu hallaron prosperidad y riqueza en la actividad comercial desde tiempos históricos con los navegantes británicos del Caribe. Facilitando, no únicamente un comercio de intercambio, sino que gracias a esa relación comercial surge la asistencia de seguridad territorial ofrecida por los británicos al ser proveedores de armas, municiones, pólvoras, caballos e información útil para la guerra contra los españoles. Según Barrera Monroy (1988), durante el conflicto entre los wayuu y españoles: “(…) en el sitio de Aullamas, fue vista una goleta británica abasteciendo de pertrechos a los indios quienes, en número de doscientos, cincuenta de ellos a caballos, transportaba en canoa los abastecimientos”.
2.- La aplicación de un enfoque de reafirmación étnica, basado en la interculturalidad y apropiación hábil de elementos fuera de la cultura, sin perder el control de los elementos culturales propios de la ancestralidad wayuu; ello explica, cómo el pueblo wayuu se ha integrado al mundo actual sin perder su vitalidad cultural.
3.- La elección de buenas relaciones internacionales en el contexto del comercio internacional con los británicos, les permitieron conocer productos, mercancías y costumbres europeas que los wayuu “guajirizaron” y asimilaron a la cultura ancestral y, permitió conocer al enemigo español, enfrentándolo con la misma tecnología bélica de las armas de fuego y estrategias de domesticación del caballo como instrumento de movilización en masa de tropas para la guerra, imposibilitando la dominación del territorio de La Guajira por parte de los españoles.
4.- Reconocimiento del territorio como aliado esencial en la preservación cultural, el wayuu en constante comprensión y relacionamiento con la geografía ancestral, identificación del clima, la presencia de agua, las rutas de escape, la presencia de alimentos y plantas comestible y la adaptación a su hábitat le aventajó control territorial y movilidad en la península de La Guajira.
Este acontecimiento histórico en el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas invita a la reflexión como nativos wayuu. El discurso y la lucha indígena en Venezuela, se ha caracterizado en buscar culpables de etnocidios, despojos territoriales, desarraigo cultural, en muchas ocasiones se sigue invocando un pasado de violencia y muerte, sucedidos en el períodos de conquista-colonización y es hasta allí donde se condensa el discurso de la causa indígena, buscando culpables, no ofreciendo alternativas y enfoques pragmáticos de cómo en los actuales momentos la población indígena requiere un liderazgo capaz de ofrecer propuestas y acciones claras y reales para que el indígena se sienta dignificado en su nación.
Para Paz Reverol (2021), el hallazgo de descubrir que durante trescientos años de dominación española el territorio de la península de La Guajira no fue tomado por las fuerzas militares hispanas y, que la población wayuu pudiera resistir y preservar la cultura ancestral es prueba clara de que la causa indígena debe girar a un enfoque más pragmático y menos discursivo.
La Rebelión Guajira de 1769 enseña que la fuerza, valentía, estrategia, organización y buena elección de nuestros antepasados en el conflicto hispano-wayuu, puede ofrecer lecciones a la luz de los tiempos actuales para alcanzar resiliencia y continuidad de la cultura ancestral. Es evidente, que la organización del pueblo wayuu y la actividad comercial con los británicos permitió dar respuestas efectivas en la preservación territorial y cultural.
La revisión del proceso histórico y la explicación de por qué el wayuu es capaz de integrarse, adaptarse, reconfigurase y más aún apropiarse y “guajirizar” elementos que enriquecen la cultura ancestral es clave para hoy hablar de la reafirmación étnica de este pueblo nativo.
El hecho de que hace doscientos cincuenta y siete años (257) haya existido una alianza wayuu-británica donde ambas partes alcanzaron beneficios y objetivos comunes basados en el intercambio comercial y defensa territorial, invita a reflexionar a los wayuu de hoy: ¿será posible un nuevo acercamiento wayuu-británico inspirados en este hecho histórico de 1769?; ¿Cómo es posible que nuestros antepasados wayuu lograron comunicación y relación con una de las potencias militares y económicas más importantes del mundo y hoy muchos wayuu desconocen esta importante alianza?, ¿es posible el rescate y difusión de este hecho histórico elaborando una exhaustiva investigación que permita la reconstrucción de la memoria histórica de la alianza wayuu-británica de 1769?, son varias las interrogantes que motivan a redireccionar la investigación geohistórica y geocultural de este pueblo nativo y sus vínculos en el pasado con una de las potencias más importantes del mundo.
Por lo tanto, reconociendo la habilidad política, diplomática y de negociación de la cultura wayuu, conviene nuevamente establecer un acercamiento con los mismos británicos que hace más de dos siglos ofrecieron relaciones comerciales e intercambios bélicos con los antepasados wayuu. En esta ocasión ya no desde el punto de vista de la ayuda militar, peros si desde una óptica del intercambio cultural, la educación, la ciencia, el desarrollo humano, el comercio, la asistencia técnica-científica para ampliar la preservación e inserción del pueblo wayuu como sociedad nativa integrada al siglo XXI con capacidad de preservación de su cultura ancestral.
Bibliografía:
BARRERA MONROY, E. 2021. La rebelión Guajira de 1769 y cómo los Wayuu nunca se rindieron ante el dominio español. Banco de la República. Santa Fe de Bogotá-Colombia. Disponible en: https://contextomedia.com/la-rebelion-guajira-de-1769-y-como-los-wayuu-nunca-se-rindieron-ante-el-dominio-espanol/
PAZ REVEROL, C. L. 2021. La rebelión de 2 de mayo de 1769 del pueblo Wayuu en clave decolonial. Boletín de la Academia de Historia del Estado Zulia. Número 59, enero-junio 2021. Maracaibo-Venezuela. Disponible en: https://www.researchgate.net/publication/357434927_La_rebelion_del_2_de_mayo_de_1769_del_pueblo_wayuu_en_clave_decolonial
PÉREZ PALMAR, E.A. 2016. Pasado y presente de la población indígena venezolana. Revista SIC-Centro Gumilla. Caracas-Venezuela. Disponible en: https://revistasic.org/pasado-y-presente-de-la-poblacion-indigena-venezolana/
POLO ACUÑA, J.T. 2018. El alzamiento armado de los wayuu en el Caribe del Virreinato de la Nueva Granada: La Guajira 1769-1772. Universidad de Magdalena. Santa Marta-Colombia. Disponible en: https://www.academia.edu/37536402/El_alzamiento_armado_de_los_Way%C3%BA_en_el_Caribe_del_Virreinato_de_la_Nueva_Granada_La_Guajira_1769_1772_pdf
*Profesor de Geografía Humana de Venezuela en la Escuela de Geografía de la Facultad de Ciencias Forestales y Ambientales de la Universidad de Los Andes; investigador en Geografía de Libre Mercado del Instituto de Geografía y Conservación de Recursos Naturales de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad de Los Andes. Coordinador de la Oficina de Atención al Estudiante Indígena de la Universidad de Los Andes. Conferencista en temas de geografía de libre mercado, desarrollo y consultor educativo en geografía y analista en geopolítica. Consultor en Gestión Integral de Riesgo para Pueblos Indígenas del Centro de Investigación en Gestión Integral de Riesgo (CIGIR).
