Edwuin Pérez Palmar | La geografía de Venezuela
¿Por qué las naciones con recursos naturales y minerales dispuestos en sus territorios, aguas y subsuelos hoy padecen pobreza y bajo índice de desarrollo?; ¿Son naciones condenadas por la pobreza o es que no se ha hecho uso correcto de la administración de rentas que producen mediante explotación de sus recursos naturales?; ¿Será necesario la idea de que las naciones y la explotación de sus recursos naturales sean estimulados por la adopción de nuevas formas de políticas económicas?
Las opciones son varias. La regla casi inequívoca es que históricamente los países con amplia presencia de recursos naturales han sido intervenidos por mecanismos de control y regulación que ha imposibilitado la libertad económica y la expansión de sus mercados.
En el caso de Venezuela, los niños de los años 70 y 80 del pasado siglo solían oír el “país más rico” de América Latina, el de “mayor producción petrolera” del continente, el de la “mujer más bonita del mundo y del universo”, el “país donde prosperaban los sueños de miles de inmigrantes” europeos, asiáticos, latinoamericanos y árabes; se hablaba de la “Suiza de América del Sur”. ¿Cómo es posible que un país con tantas acepciones de grandeza no figure entre las naciones más desarrolladas y avanzadas del mundo?
La respuesta puede ser hallada en la geografía humana y la geografía económica. La geografía humana de acuerdo a Gregory et al. (2009:350) señalan que “es un campo importante de la geografía que se centra en las formas en que el lugar, el espacio y el ambiente son tanto la condición como, en parte la consecuencia de las actividades humanas”; Carrera et al. (1998:9) indican que “la geografía humana es concebida como el análisis de la organización espacial que realizan las sociedades humanas”.
Visto de esta manera, la especialización de la geografía humana busca la comprensión del soporte espacial (medio físico) donde se construyen y expresan los resultados de la relación sociedad-naturaleza. Los resultados de esa relación, es lo que se llama el medio transformado o el espacio construido por las sociedades, creándose combinaciones, estructuras, dinámicas y formas que los geógrafos humanos llaman paisajes humanos, paisajes culturales, paisajes urbanos, paisajes agrícolas, paisajes mineros, paisajes industriales o incluso paisajes o espacios geoeconómicos organizados y jerarquizados en redes interconectados de flujos sobre la base de la presencia y disposición de recursos naturales.
Entre tanto, la geografía económica según Zamora (2006:84) señala que “estudia las actividades económicas, así como los factores y procesos que afectan su variación espacial. Trata de temas como: factores físicos y humanos de la localización de actividades económicas, formas de organización espacial, disponibilidad de recursos en determinadas áreas de la superficie terrestre, diferencias espaciales referidas a las variaciones que presenta la superficie terrestre y las múltiples interrelaciones que se establecen entre el medio natural y la población, los procesos de integración y formación de bloques regionales”.
Méndez et al. (1997:9) señalan que “desde la óptica de la geografía económica se trata de precisar las interrelaciones de la economía con el espacio. Se interesa particularmente por el patrón espacial de la distribución de las actividades económicas en otros territorios. Es una ciencia que se ocupa de la producción, distribución y consumo, y su relación con la distribución geográfica de recursos. En consecuencia, la localización es un principio fundamental por cuanto se corresponde con la ubicación, distribución y relación de las actividades económicas en un espacio dado”.
La geografía económica cuando busca explicar la organización espacial de los procesos, dinámicas y estructuras económicas se fundamenta en la localización, proximidad, accesibilidad, movimientos, jerarquía, distancia y distribución como conceptos centrales de su análisis y razonamiento. Las relaciones de mercado, la circulación de capitales y bienes producidos, las cadenas de valor y el movimiento de grandes volúmenes de mercancías, las rutas y las interacciones de la localización son esenciales identificarlas para obtener los mayores beneficios que genera la producción mediante la ley del mínimo esfuerzo o reducción de los costes.
Una de las tendencias que durante siglos se ha identificado en el comportamiento económico de los mercados, la industria, las aglomeraciones urbanas y la circulación del capital de las naciones es la de un patrón altamente concentrado. Ello explica, el por qué la geografía económica proporciona respuestas claras de cómo se configura la lógica espacial del comercio (Banco Mundial, 2009), destacando que los países históricamente se han beneficiado de la concentración de la población, de las actividades económicas, del crecimiento de las ciudades y de la expansión de los espacios urbanos para crear ambientes económicos favorables sobre la base de la interacción e interconexión.
La interacción espacial en la geografía económica se fundamenta en el acercamiento de los procesos geoeconómicos (reducción de las distancias) a través de la inserción de infraestructuras para la movilidad espacial. La interacción espacial basada en la integración económica tiene como beneficios el crecimiento de las regiones y de los países; es el resultado de toda una tendencia que ha favorecido el desarrollo de los países en los últimos doscientos años (World Bank, 2009).
Al igual que la geografía explica la evolución y los cambios, la historia ayuda a entender cómo el pasado tiene un gran efecto de fijar y orientar los destinos actuales de las sociedades. Venezuela es un caso de excepcional atención cuando de geografía e historia se refiere, puesto que cuenta con los canales geográficos que influye en el crecimiento económico y el desarrollo humano.
Venezuela, de acuerdo a Mena (2007), es un país cuya ubicación en el contexto del dominio espacial planetario goza de una equidistancia geográfica valorada por su posición en el centro de las Américas. Esta ubicación en el contexto del planeta le confiere una personalidad geográfica muy particular. La localización geográfica con respecto al mundo y el continente la define como un país cargado de una biogeodiversidad manifestada en variadas expresiones climáticas y de formas de vida.
Además, geofísicamente los procesos tectónicos le han conferido a Venezuela una alta carga de heterogeneidad en sus relieves: Escudo Guayanés, Cordillera Andina, Cordillera Caribe y, el sistema de montañas de Lara-Falcón, sin olvidar la existencia de ambientes sedimentarios que impregnan el territorio: Llanuras fluviales de la cuenca del Orinoco en la amplia Depresión Central Llanera y la llanura fluvio-lacustrina de la cuenca sedimentaria del Lago de Maracaibo.
Venezuela en palabras del sabio geógrafo alemán E. Otremba es vista como “una réplica en miniatura de Suramérica”, esto en el entendido de la diversidad físico-geográfica, evidente en la geodiversidad espacial venezolana en cuanto a los grandes conjuntos de sus geoformas, la diversidad de biomasa, las redes hidrográficas y los variados paisajes de la tropicalidad climática.
En cuanto a sus aspectos humanos, la historia del poblamiento del territorio venezolano en los inicios de las exploraciones europeas en búsqueda de nuevas rutas de conexiones marítimas cambia la imagen del mundo cuando navegantes de Castilla dirigidos por un judío-cristiano avista “Tierra Firme”. Esto sucede cuando Cristóbal Colon arriba a lo que hoy es Venezuela describiéndola por los dones de la geografía que contemplaba como la más cercano a lo que bíblicamente él llamaría: “Paraíso Terrenal”, “Tierra de Gracia”.
Pero no es allí donde inicia el poblamiento en el territorio de lo que hoy es Venezuela, existen evidencias arqueológicas que dan cuenta que hace miles de años grupos nativos usaban y ocupaban territorios antes del arribo europeo. Los grupos nativos conformaban los variados complejos culturales que daban forma a los modos de vida prehispánicas expresados en agricultores, recolectores, cazadores y pescadores; grupos nomádicos y sedentarios quienes tenían un patrón de localización sobre el territorio definido por la presencia de agua, recursos, suelos fértiles y climas benignos.
A ello, se agrega el proceso colonizador, período donde los castellanos tomaron la referencia geográfica de los pobladores nativos para ubicar e implantar la creación de ciudades coloniales. La colonia representó el dominio español durante casi tres siglos sobre tierras nativas, sobre sus pobladores e incluso sobre lo producido en los fértiles suelos; rubros como caña de azúcar, cacao, café, añil, tabaco y algodón constituían la base productiva de la economía colonial de lo que antes era conocido como Capitanía General de Venezuela.
El sistema de control comercial en el siglo XVIII sobre los productos tropicales, la fijación de precios y, la designación de cuáles mercados virreinales atender fueron normas impuestas por la corona a la clase comercial de la Capitanía General de Venezuela mediante el sistema de control de la compañía Guipuzcoana. Este hecho fue una de las causas que generó incomodidad, molestia y repuntó a lo que luego sería el proceso independentista, el cual sentó sus bases en los fundamentos del liberalismo económico. Grupos criollos, mestizos, nativos y afro descendientes influenciados por élites comerciales criollas van en búsquedas de materializar ideales de vida que impregnaban el ambiente político, económico y social de la época. Caracas en el siglo XIX es considerada la ciudad cabeza de las ideas del liberalismo y la ilustración (Lazo, 1980).
Hechos de trascendencia histórica como la independencia de los Estados Unidos y la Revolución Francesa influenciaron a las élites intelectuales de los blancos criollos hacendados y comerciantes Caraqueños. Esto generó transformaciones en la vida sociopolítica de las colonias hispanas, de ello no escapó la Capitanía de Venezuela. Para inicios del siglo XIX Venezuela se erige como una joven República que alcanzaba la libertad política, pero por erróneas ideas de intereses caudillistas se mantuvo el control económico de los factores productivos. Esta realidad es un error histórico que se ha repetido en varias ocasiones en Venezuela, grupos de élites intelectuales y civiles que buscaban una moderna y solida construcción de la República liberal y grupos caudillistas que intervienen las instituciones republicanas bajo el argumento de un sistema providencial durante todo el período decimonónico.
Los factores productivos de tierra y su producción ya sea en rubros como café o cacao durante la segunda mitad del siglo XIX estaban sujetos a intereses caudillistas, quienes sostenían su función pública como distribuidores de renta a una población que por causa de la guerra de independencia y las subsecuentes consecuencias yacía en una postrada pobreza. La concepción política del siglo XIX, donde los caudillos controlan y administran la economía nacional y los recursos naturales es una idea que incluso en la Venezuela petrolera de inicios del siglo XX se afianza y consolida.
La argumentación de sostener la idea de sistemas distribuidores de renta sin valoraciones cuali-cuantitativas del factor productivo trabajo es una concepción que se ha mantenido en la historia contemporánea venezolana. La distribución de renta generada por exportaciones de productos vegetales o minerales sin previa transformación en bienes elaborados ha marcado la conducción histórica de la nación. En la cultura política venezolana existe la idea que el Estado debe atender los problemas individuales del ciudadano, de allí que, desde los inicios republicanos del siglo XIX, las elites políticas de esta nación han subestimado las fuerzas humanas del trabajo, la producción, la riqueza, el ahorro, la competencia y el mercado.
Por lo tanto, la comprensión de la geografía y la historia de Venezuela debe considerarse como parte fundamental de la concepción del desarrollo del país. Venezuela cuenta con abundancia de recursos naturales y un admirable capital humano para proyectarse como una nación con una economía moderna y próspera, elevar su índice de desarrollo humano, estabilizar y expandir su crecimiento económico y valorar la estructura y dinámica demográfica como principal factor de reactivación de sus fuerzas productivas, potenciar su índice de alfabetismo tecnológico, virar hacia la economía del conocimiento, la ciencia y la tecnología.
¿Cuáles son las señales de la geografía venezolana para una opción de desarrollo y producción de riqueza en su población?
En efecto, Venezuela tiene mucho que ofrecer para responder a esta interrogante. Su variada geografía así lo demuestra. Desde el punto de vista de las potencialidades geográficas la región venezolana del Macizo de Guayana es la geológicamente más antigua, con 47% del territorio nacional y reúne una amplia presencia de macizos tabulares y ambientes con depósitos comerciables de mineral de hierro, bauxita, coltán, torium, manganeso, caolín, yacimientos diamantíferos, auríferos, tierras raras, recurso hidráulico, potencial hidroeléctrico y alta cobertura de pluviselva.
Las montañas Andinas tienen variedad de paisajes que expresan diversos pisos altitudinales (macro térmico, meso térmico, micro térmico y gélido en las nieves perpetuas de las altas cumbres). Esta región, goza de diversos tipos de usos de la tierra con capacidad de desarrollar horticultura de piso alto, además en las bajas altitudes el clima se presta para la horticultura de piso bajo; cuenta con variados recursos forestales y abundante agua con alta calidad para el uso y consumo humano y bellezas escénicas por la diversidad de paisajes montañosos como atractivo para el turismo y las aventuras; hay que agregar que esta región cuenta con depósitos de carbón, calizas, fosfatos, feldespato, arcillas, arenas silíceas, guijarros y gravas, recursos importantes para la industria y la construcción.

El sistema montañoso localizado en el norte del país (Montañas del Caribe) presenta diversos paisajes montañosos con volúmenes comerciables de cobre, magnesio, plomo, bario, aluminio, rocas calizas, carbón, fosfato, óxido de calcio suelos de alta vocación agrícola, biodiversidad vegetal y hermosos paisajes litorales caribeños sin olvidar que allí se localiza el corredor urbano e industrial de la región centro-norte costera del país.

La región natural de Los Llanos Venezolanos, en el sector oriental cuenta con grandes reservas de hidrocarburos y gas natural (allí se sitúa la faja petrolífera del Orinoco), los Llanos Occidentales posee suelos de alta fertilidad natural y buen drenaje lo que le confiere una alta vocación agrícola, el sector bajo de estos llanos presenta una abundante y extendida sabana con vegetación herbácea, de gran beneficio para la actividad del ganado vacuno (en la historia de la colonia el país era un destacado exportador de ganado de a pie y cueros), el sector central de los llanos es destacado por su doble vocación agrícola y ganadera.
En la depresión del Lago de Maracaibo se encuentra el lago más grande de Suramérica con las cuencas petrolíferas más ricas de los ambientes sedimentarios del continente, es rica en petróleo liviano, pesado, extra pesado y gas natural, además el mismo lago constituye una vía natural de alta accesibilidad; esta región cuenta con suelos de alta fertilidad y profunda vocación agrícola y pecuaria, está rodeada de montañas andinas incluyendo la cordillera de Perijá, el lago de Maracaibo es considerado la capital mundial de los relámpagos, de acuerdo a los informes científicos de la NASA ante la presencia del relámpago del Catatumbo.
El litoral Caribe de Venezuela, tanto continental como insular está dominado por más de 3.750 kilómetros de línea costera expresado en diversidad de formas de relieve costero que incluye morfologías litorales como bahías, penínsulas, istmos, tómbolos, ensenadas, puertos naturales y paradisiacas playas caribeñas.
El reconocimiento de todo este potencial geográfico en Venezuela, facilita la comprensión de su geografía humana; a pesar de contar con casi un millón de kilómetros cuadrados de superficie territorial, la localización y distribución de la población se encuentra desigualmente concentrada en el eje costero-montañoso. Este patrón de ocupación guarda relación con la ocupación histórica del territorio prehispánico. Dones geográficos como agua, suelos fértiles, buenas temperaturas, accesibilidad y cercanía a costas con vías naturales son las condiciones esenciales para la definición de este patrón de ocupación espacial.
La desigual distribución de los recursos naturales es respuesta a esta tendencia de concentración de la población en la línea costero-montañosa. El patrón concentrado de la población en Venezuela tiene larga data, es una tendencia irreversible y de largo plazo que históricamente viene dado por una desigual distribución de recursos naturales. En Venezuela la geografía física y los recursos que contiene es desigualmente distribuida, lo cual se refleja en una heterogeneidad en la distribución geográfica de su población, concentrada en las regiones costeras y montañosas del país, principalmente en las depresiones y valles intramontanos.
La realidad geográfica de Venezuela en su sentido integral (física y humana) ha dado origen a una organización racional del espacio, donde los ejes de circulación (valles, ríos navegables, líneas costeras y lagos existentes en sus regiones naturales) configuran el desarrollo de los sistemas de circulación que históricamente ha definido las regiones económicas del país. Es allí, donde se encuentran las respuestas que proporciona la geografía económica.
El en Informe de Desarrollo del Banco Mundial (2009), respalda el enfoque de una nueva geografía económica al señalar que muchas veces las condiciones geográficas de las naciones producen crecimientos desequilibrados y desiguales espacialmente, de allí que muchas veces estos patrones conllevan a concentraciones económicas y demográficas que producen aislamientos geográficos de ciertas regiones alejadas de la accesibilidad y de los centros de irradiación del desarrollo. Para brindar soluciones, la geografía ofrece el enfoque de la integración económica como respuesta para remediar el aislamiento y la desventaja geográfica.
La integración económica desde este punto de vista se define como aquellas decisiones de política pública y económica que busca conectar lo rural con lo urbano, los barrios pobres de la periferia urbana con los Distritos Central de Negocios (del inglés Central Bussines District, CBD), el Downtown Business con el campo de labranzas. El objetivo de la integración económica es el desarrollo y la prosperidad las sociedades en todos los ámbitos del espacio y la sociedad.
Considerando las recomendaciones del Banco Mundial (Informe del Desarrollo, 2009), Venezuela para alcanzar su desarrollo territorial y la integración espacial de su geografía debe partir del enfoque espacial de infraestructuras conectivas; solo así las redes de carreteras, puertos, aeropuertos, ferrocarriles, trenes, navegabilidad lacustre, fluvial o marítima conducirían al desarrollo interregional beneficiándose del comercio, el mercado y los flujos espaciales de bienes, servicios, personas, ideas, información y capitales a escala regional e internacional. Solo así, sería útil pensar las opciones de desarrollo sin desligarse de la diversidad geográfica nacional.
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