El diario plural del Zulia

Douglas Romero | El Zulia que sueño. Una visión prospectiva

Hablar del futuro del Zulia no es un ejercicio frío de cifras ni un simple análisis técnico. Es, inevitablemente, un acto emocional. Porque quienes hemos vivido, estudiado o trabajado en esta tierra sabemos que el Zulia no es solo un territorio: es una identidad que se siente en la piel, en la voz, en la memoria colectiva; y precisamente por eso, pensar su porvenir exige combinar razón y sentimiento, datos y esperanza. El Zulia que sueño no es una fantasía ingenua. Es una visión posible, construida desde la evidencia económica, pero también desde el profundo afecto por una región que merece mucho más de lo que hoy recibe.

El Zulia ha sido históricamente el corazón energético de Venezuela. Pero ese corazón late hoy con dificultad. La visión prospectiva exige reconocer que el petróleo seguirá siendo relevante, pero ya no puede ser el único pilar. Desde una perspectiva técnica, el estado posee condiciones excepcionales para convertirse en un líder nacional en energías renovables. La radiación solar de la Guajira y los vientos constantes del norte zuliano no son solo datos climáticos: son oportunidades para un renacer energético; y aquí entra lo emocional: imaginar un Zulia donde la luz no sea un lujo, donde la energía fluya con la misma fuerza con la que fluye el orgullo zuliano. Un Zulia que ilumine, no que se apague.

La economía moderna se mueve por redes, de transporte, de comercio, de información. El Zulia, con su lago, su frontera y su salida natural al Caribe, está llamado a ser un nodo logístico de primer orden; esto implica inversiones en infraestructura, modernización portuaria, corredores multimodales y una frontera inteligente que reduzca costos y aumente competitividad. Pero emocionalmente, significa algo más profundo; volver a sentir que Maracaibo es una ciudad abierta al mundo, que el puente no solo une orillas, sino futuros, y que el Lago deja de ser un símbolo de abandono para convertirse en un eje de integración.

El renacer agroindustrial: volver a producir con orgullo. El Sur del Lago y Perijá tienen suelos que cualquier país envidiaría. Con tecnología, financiamiento y cadenas de valor bien diseñadas, el Zulia puede recuperar su papel como potencia agroindustrial. Los economistas hablamos de productividad, eficiencia y competitividad, pero detrás de esos conceptos hay algo más humano, el deseo de que el productor vuelva a ver recompensa en su esfuerzo, que el campo vuelva a ser sinónimo de prosperidad y no de incertidumbre. El Zulia que sueño es uno donde el queso, la carne, el plátano y el cacao no solo alimenten al país, sino que conquisten mercados internacionales.

Maracaibo: una ciudad que se levanta Toda visión de futuro pasa por la ciudad capital. Maracaibo, necesita reinventarse, y puede hacerlo. Desde lo técnico, requiere movilidad moderna, servicios públicos confiables, planificación urbana y políticas que incentiven la inversión. Desde lo emocional, necesita recuperar su alma: el bullicio del centro, la vida nocturna segura, el orgullo por sus espacios públicos, la certeza de que quedarse en Maracaibo no es un acto de resistencia, sino una elección de futuro.

El talento zuliano como motor del desarrollo Los economistas lo repetimos: el capital humano es la base del crecimiento sostenible. Pero en el Zulia, ese concepto tiene rostro, acento y determinación. La visión prospectiva incluye universidades fortalecidas, formación técnica vinculada a sectores productivos y programas que incentiven el retorno de profesionales. La visión emocional reconoce algo que las estadísticas no captan: el zuliano no se rinde, cuando se le abren oportunidades, las convierte en progreso

Un Zulia sostenible, verde y profundamente suyo El Lago de Maracaibo necesita un plan integral de recuperación. No es solo un tema ambiental: es un tema de identidad. El lago es parte del alma zuliana. La sostenibilidad no es un lujo académico; es una urgencia afectiva. Proteger cuencas, modernizar sistemas de saneamiento, promover turismo ecológico y cultural no solo genera empleo, genera sentido de pertenencia

En conclusión: El Zulia que sueño es un Zulia que se atreve a cambiar. Que combina su fuerza histórica con una visión moderna. Que deja atrás la resignación y abraza la planificación. Que entiende que el desarrollo no llega solo: se construye con instituciones sólidas, alianzas inteligentes y participación ciudadana. No es un sueño ingenuo. Es un sueño necesario. Porqué cuando uno ama esta tierra, no puede conformarse con menos que un futuro grande. Y el Zulia, más que cualquier otro lugar, está hecho para la grandeza.

Presidente de la Academia de Ciencias Económicas del estado Zulia (ACEEZ)

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