El diario plural del Zulia

Douglas Romero | El despertar del Zulia industrial: Oportunidades y desafíos en 2026

Si el Zulia fuera un paciente, los últimos quince años habrían sido una larga convalecencia; el cierre masivo de empresas dejó al principal motor productivo de Venezuela en estado crítico. Al iniciar 2026, los monitores muestran signos vitales más estables, pero salir de la cama no es lo mismo que volver a caminar.

El contexto económico es paradójico.

La reactivación petrolera, con 200,000 barriles diarios adicionales en perspectiva y una meta de crecimiento del 18% en hidrocarburos, ilumina el horizonte.

Sectores como la construcción proyectan recuperación, apalancados en la necesidad de rehabilitar infraestructura eléctrica e industrial. Iniciativas como la reactivación del Central Venezuela o los censos empresariales en la Costa Oriental del Lago son síntomas claros de un cuerpo económico que intenta movilizarse.

Sin embargo, sería una irresponsabilidad gremial omitir las realidades estructurales. El principal problema del industrial zuliano en 2026 no es la falta de deseos de producir, sino la precariedad de los fundamentos. No habrá encadenamiento productivo posible sin resolver el colapso de los servicios básicos. Es inviable pensar en una petroquímica robusta cuando el suministro eléctrico es intermitente y el acceso al gas, incierto. Sin electricidad confiable y seguridad jurídica, la inversión será tímida o meramente extractiva.

La dimensión política es la más volátil. La propuesta de reforma legal para permitir capital privado nacional en la actividad petrolera abre un debate crucial. Desde el gremio, se exigen reglas claras, estables y de largo plazo. El llamado por una política cambiaria que facilite importaciones y por incentivos fiscales para la modernización no es un privilegio, es condición de supervivencia.

El censo en la Costa Oriental determinará nuestra capacidad real de respuesta. La pregunta es si construimos las bases para una economía de transformación o solo de extracción. La oportunidad es inmensa: tenemos recursos, talento humano y voluntad férrea. Pero el margen de error es mínimo. El Zulia está listo para despertar, pero necesita que le retiren las ataduras, no que le pongan una inyección más. En este proceso, los industriales serán los arquitectos o los testigos de una oportunidad perdida.

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