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Carlos J. Sarmiento Sosa | Una farsa en la Ciudad Condal y un espectáculo de esperanza en Madrid

En este espectáculo de retórica anti-Trump y supuesta defensa de la democracia, siete presidentes en ejercicio desfilaron con discursos sobre unidad frente a la "ola reaccionaria", firmando declaraciones comunes y posando para la galería internacional, lo que Sánchez aprovechó para presumir del rol de España como puente entre Europa y el Sur Global —un concepto que agrupa a naciones en vías de desarrollo de América Latina, África y Asia, a menudo idealizado como contrapeso al Norte industrializado pero criticado como quimera tercermundista que manipula la pobreza y subestima reformas estructurales—, aunque en realidad es un montaje propagandístico con bajo impacto real.

La Ciudad Condal, Barcelona, ha sido testigo estos días de un auténtico circo político. Bajo la carpa invisible de la Fira de Montjuïc, Pedro Sánchez reunió a líderes que se autodenominan “progresistas” —Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil), Claudia Sheinbaum (México), Gustavo Petro (Colombia), Cyril Ramaphosa (Sudáfrica), Yamandú Orsi (Uruguay), Mia Mottley (Barbados, primera ministra) e Inga Ruginienė (Lituania, primera ministra)— además del anfitrión español, en la llamada "Cumbre de Movilización Progresista Mundial" o IV Reunión en Defensa de la Democracia, los días 17 y 18 de abril de 2026.

En este espectáculo de retórica anti-Trump y supuesta defensa de la democracia, siete presidentes en ejercicio desfilaron con discursos sobre unidad frente a la "ola reaccionaria", firmando declaraciones comunes y posando para la galería internacional, lo que Sánchez aprovechó para presumir del rol de España como puente entre Europa y el Sur Global —un concepto que agrupa a naciones en vías de desarrollo de América Latina, África y Asia, a menudo idealizado como contrapeso al Norte industrializado pero criticado como quimera tercermundista que manipula la pobreza y subestima reformas estructurales—, aunque en realidad es un montaje propagandístico con bajo impacto real.

Para completar el elenco, un devaluado y desprestigiado José Luis Rodríguez Zapatero, que mantiene notoriedad gracias a sus vínculos públicos con el chavismo y madurismo venezolano de los que hace gala sin rubor; António Costa (expresidente portugués y actual presidente del Consejo Europeo); y Gabriel Boric (Chile), cuya gestión ha sido cuestionada por inestabilidad económica y polarización social, añadieron veteranía al elenco, recordando cumbres pasadas como las del Grupo de Puebla.

Como era de suponer —el evento no era más que un producto barato del Foro del Grupo de Puebla—, trató temas estelares con la visión siempre torcida de sus afiliados: derechos humanos, soberanía, Cuba, desarrollo sostenible y rechazo al proteccionismo "yankee", pese a rankings mixtos en DDHH según Freedom House (España y Lituania en top libre-alto; Colombia y Sudáfrica medio con retrocesos) e IDH (Europa muy alto; América Latina alto pero rezagado en desigualdad), donde no todos brillan.

Por supuesto, los asistentes farisaicamente vocearon contra la ONU calificándola de organismo inútil, ocultando que muchos de ellos y otros del autodenominado Sur Global actúan subrepticiamente para destruirla mediante acciones como las denunciadas recientemente en el ECOSOC, que por aclamación incorporó a las conocidas dictaduras de China, Cuba, Nicaragua, Arabia Saudí y Sudán al Comité de Conferencias de ONG y nominó a otra satrapía, Irán, al Comité de Programa y Coordinación (CPC), que supervisa resoluciones de la Asamblea General en derechos humanos, igualdad de género y lucha antiterrorista.

El timing revelador: oxígeno para Sánchez vs. Esperanza para Venezuela

El timing del comentado evento deja en evidencia que su objetivo subyacente era dar oxígeno mediático a Sánchez, ahogado en escándalos de corrupción que salpican a su equipo cercano y su propia esposa, enjuiciados ante tribunales.

Mientras tanto, en Madrid, María Corina Machado —la dirigente política opositora venezolana y premio Nobel de la Paz 2025— culminó una gira triunfal por Europa en Madrid donde, además de aprovechar la oportunidad para mantener distancia con Sánchez y con las políticas que favorece la citada cumbre, se hizo presente en una espontánea y emotiva concentración multitudinaria en la castiza Puerta del Sol, donde fue recibida como heroína de la libertad por miles de sus compatriotas, en compañía de la presidenta de Madrid Isabel Díaz Ayuso y el alcalde de la ciudad José Luis Martínez-Almeida , quienes le entregaron la Medalla de Oro de la Comunidad de Madrid y la Llave de Oro de la Villa de Madrid.

Ruido sordo en Barcelona, esperanza luminosa en Madrid

Al final, mucha farsa y pocas nueces en lo de Barcelona: acuerdos bilaterales simbólicos (como los 15 con Brasil) y un comunicado final que promete más reuniones. Un circo donde los bufones seudoprogresistas aplauden su propia función, mientras la audiencia global observa con escepticismo y las verdaderas democracias contemplan con asombro.

En cambio, en Madrid, la Puerta del Sol se convirtió en epicentro mundial de la libertad: María Corina Machado, desde el balcón de la vieja Casa de Correos  desató una ovación ensordecedora de miles de venezolanos que la aclamaron como "¡Presidenta! ¡Libertad!", Elecciones libres y competitivas ya!", opacando el teatro medieval de Sánchez con una esperanza indomable.

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