Ángel Lombardi Boscan | Masonería
“Asociación universalmente extendida, originariamente secreta, cuyos miembros forman una hermandad iniciática y jerarquizada, organizada en logias, de ideología racionalista y carácter filantrópico”. Diccionario de la Lengua Española.
“La francmasonería o masonería es un conjunto de organizaciones fraternas de carácter iniciático que trazan su origen en los gremios medievales de canteros”. Wikipedia.
Los únicos que saben de la Masonería son los propios masones. No es un tema académico propiamente en sí. Asociado a sociedades secretas y conspiraciones de todo tipo: la especulación triunfa en el tema.
El hermetismo es su razón de ser. Se dicen de inspiración filantrópica y anti clerical. Sus adversarios les han magnificado y ensombrecido. Los custodios del orden conservador les han perseguido.
Franco, el Caudillo español, que se mantuvo en el poder por 37 años a través de un puño de hierro, estuvo obsesionado por el contubernio judeo-masónico-comunista. Las conspiraciones reales e imaginarias, estas últimas fueron las que prevalecieron, sirvieron de pretexto para perseguir a todos sus opositores internos.
Bolívar, decreto de por medio, las mandó a suprimir en su fatídico año 1828. Era inconveniente tener de espaldas a la muy influyente Iglesia Católica como modelador de la opinión pública.
“Habiendo acreditado la experiencia, tanto en Colombia como en otras naciones, que las Sociedades Secretas sirven para preparar trastornos políticos, perturbando la tranquilidad pública; que ocultando todas sus operaciones, con el velo del misterio, hacen presumir, que no son buenas ni útiles para la sociedad…. Decreto: Se prohíben en Colombia todas las asociaciones o confraternidades secretas, sea cual fuera la denominación de cada una”.
En 1806, a la edad de 23 años, en París, se hizo masón en la logia San Alejandro de Escocia. La curiosidad por esos misterios fue su principal motivación.
Los historiadores no se ponen de acuerdo sobre el impacto que tuvo la masonería sobre el pensamiento y las acciones revolucionarias del Libertador en los años de la Guerra de Independencia (1810-1830). La imaginación es la materia prima de los exploradores del pasado.
Antonio Guzmán Blanco (1829-1899), es un caso opuesto. Abrazó esa bandera, y sospechamos que encontró en la masonería una buena excusa también para poner de rodillas a la aún todopoderosa Iglesia Católica, Apostólica y Romana. Fue nuestro Enrique VIII tropical.
Desde finales del siglo XIX el matrimonio, los registros públicos y la educación pasaron a ser tutelados por el Estado venezolano. La Iglesia perdió ese round. Una portentosa edificación masónica fue construida en la esquina de las calles Jesuitas y Maturín, en la Parroquia Altagracia, Municipio Libertador. En 1876, fue inaugurado por el mismo Antonio Guzmán Blanco, quién fue masón de grado 33.
La masonería venezolana, dispersa y caótica, encontró en Antonio Guzmán Blanco su principal paladín. Además, se dio así mismo lustre emparentando a las sociedades secretas con los principales héroes de la Independencia.
Las exageraciones privaron en éstas Iglesias laicas con rituales muy bien elaborados y una intencionalidad que raya en el perfeccionamiento intelectual y ético. El secreto es su médula. Un pacto de confianza tallado en fuego y piedra.
El mito les abraza. La Sociedad Patriótica de Caracas, que fue fundada luego de los sucesos del 19 de abril de 1810, fue un ámbito muy activo e insurreccional que preparó la Declaración de la Independencia el 5 de julio de 1811. Pero no fue masónica como algunos han supuesto.
El malentendido tiene que ver con Francisco de Miranda, el Precursor. Según una versión muy extendida, Miranda fue masón. Y como tal la Sociedad Patriótica, también lo fue.
No hay evidencia documental sólida que compruebe que Francisco de Miranda fue investido como masón. Las muy nombradas logias Lautaro, Reunión Española y Caballeros Racionales no fueron tales. En realidad, fueron sociedades de carácter patriótico revolucionario conspirativas y bajo la filosofía republicana.
Utilizaron algunas metodologías propias de las logias masónicas alrededor del secreto para evitar ser descubiertos por las autoridades de la Monarquía hispánica que les persiguieron.
“La historiografía venezolana carece de estudios sistematizados que contribuyan a obtener una visión más o menos concreta de la masonería en Venezuela que nos ofrezca una idea diáfana y desmitificada del papel que realmente desempeñó en nuestra historia. Es necesario encontrar documentos originales masónicos de algunos períodos, sobre los cuales, el conocimiento de la masonería es escaso o nulo”. Eloy Reverón.
