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Wilber Garcés, el venezolano herido por ICE, enfrenta doble proceso judicial

El migrante venezolano Wilber Garcés, herido por un agente de ICE en Texas, se encuentra bajo custodia federal mientras enfrenta acusaciones de agresión. Su caso plantea serias interrogantes sobre la seguridad y atención médica en operativos migratorios.

Wilber Garcés, un migrante venezolano de 28 años, se encuentra en una situación crítica tras recibir un disparo por la espalda de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Austin, Texas, el pasado 20 de septiembre. A pesar de su condición, un juez federal le negó la libertad bajo fianza mientras enfrenta cargos de agresión y resistencia a la autoridad.

La abogada de Garcés, Kate Lincoln-Goldfinch, expresó su preocupación por la forma en que se llevan a cabo estos operativos. “Los riesgos durante las detenciones y el acceso a atención médica son temas que deben ser discutidos”, afirmó en una entrevista con TalCual. Tres semanas después del incidente, Garcés sigue bajo custodia de los US Marshals, mientras su proceso penal avanza. Su estado de salud es "estable", pero su recuperación es dolorosa y complicada por las condiciones del centro de detención, donde las bajas temperaturas agravan su malestar.

La cirugía para extraer la bala de su espalda se llevó a cabo 11 días después del tiroteo, un retraso que, según la defensa, podría haber sido evitado. “El expediente médico indicaba que necesitaba una intervención urgente”, explicó Lincoln-Goldfinch, quien también destacó que la operación se realizó justo después de que Garcés fue transferido de la custodia migratoria a la penal.

El día del tiroteo, Garcés estaba realizando un delivery para la plataforma DoorDash. Según documentos judiciales, los agentes de ICE lo identificaron a través de una base de datos que mostraba una orden de deportación en su contra. Las autoridades alegan que el venezolano intentó escapar y agredió a uno de los agentes, pero Garcés cuenta una historia diferente: pidió estacionar su vehículo antes de ser detenido y sostiene que fue el choque de una de las camionetas oficiales lo que provocó el disparo en su espalda.

Un aspecto inquietante del caso es que el agente que disparó no portaba cámara corporal, mientras que otro funcionario que sí la llevaba no registró el momento del disparo. La defensa ha solicitado la divulgación del video completo que pudiera arrojar luz sobre los hechos.

Garces llegó a Estados Unidos en diciembre de 2023, beneficiándose de una cita a través de la aplicación CBP One y solicitó asilo, obteniendo un permiso de trabajo. Sin embargo, también enfrenta una orden de deportación emitida después de no comparecer a una audiencia migratoria, aunque su abogada señala que la notificación fue enviada a una dirección incorrecta.

Actualmente, Garcés se enfrenta a dos procesos: uno migratorio y otro penal. La defensa ha puesto en pausa un recurso de habeas corpus que cuestionaba su detención, a la espera del avance del proceso penal. Lincoln-Goldfinch se abstuvo de especular sobre una posible condena de 20 años de cárcel, enfatizando que la defensa está en evaluación.

El caso de Wilber Garcés no es un hecho aislado. La abogada subraya que plantea preguntas sobre la seguridad y el tratamiento de los migrantes en operaciones de ICE, un tema que resuena en otras tragedias recientes, como las muertes de migrantes durante operativos similares. La situación de Garcés es un recordatorio de las tensiones y peligros que enfrentan aquellos que buscan una vida mejor en Estados Unidos.

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