Rusia niega violación de espacio aéreo en Estonia
Las alarmas se encendieron el viernes por la noche en Estonia, donde tres cazas rusos MiG-31 violaron su espacio aéreo durante 12 minutos, por lo que optó por invocar el artículo 4 de la OTAN que contempla consultas urgentes entre aliados cuando un país percibe que su integridad territorial o seguridad está amenazada.
Una maniobra que puso en alerta de nuevo a la Alianza, tras el episodio reciente de Polonia que, en esta ocasión, volvió a desplegar a su fuerza aérea tras un ataque ruso a Ucrania cerca de su frontera. Ante estas acusaciones, Rusia se defendió y alegó que el vuelo de los cazas rusos se efectuó “en estricta conformidad con las normas internacionales”.
El Ministerio de Defensa de Rusia negó que sus cazas violaran el espacio aéreo de Estonia, tal y como lo denunció el viernes Tallin.
"El 19 de septiembre tres cazas MiG-31 realizaron un vuelo programado desde Karelia (en la frontera con Finlandia) a un aeródromo de Kaliningrado", señala la nota castrense en la que se sostiene que ninguno de los aparatos se desvió de su ruta durante esa misión.
Para el Kremlin el vuelo, con destino Kaliningrado, operó dentro del itinerario previsto y respetó el Derecho Internacional “sin violar las fronteras territoriales de ningún país, tal y como lo confirma un seguimiento objetivo”, según la versión del Ministerio de Defensa.
Concretamente, sostuvieron que los cazas volaron sobre aguas neutrales del mar Báltico a una distancia de más de tres kilómetros de la isla de Vaindloo. La OTAN calificó de “temeridad” la maniobra rusa y puso como ejemplo la capacidad de respuesta de la propia Alianza. Su secretario general, Mark Rutte, tildó de “rápida y decisiva” la respuesta de la OTAN, bajo el mando de Eastern Sentry, ante la violación del espacio aéreo de Estonia.
