La ONU pide 296 millones más para Venezuela tras los sismos; Caracas exige liberar activos congelados
Las necesidades tras los devastadores terremotos del 24 de junio que han dejado más de 3.800 muertos y decenas de miles sin hogar, especialmente en La Guaira han llevado a la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) a solicitar fondos adicionales. Tom Fletcher, secretario general adjunto para Asuntos Humanitarios, dijo que hacen falta 296 millones de dólares para cubrir las necesidades socioeconómicas de 1,3 millones de personas durante seis meses, y presentó un plan con plazos concretos a ministros y donantes en una reunión virtual.
Ese pedido se suma al plan humanitario de 632 millones anunciado a inicios de año para Venezuela, que ya contaba con 300 millones comprometidos tras nuevas contribuciones; pese a ello, faltan aún 627 millones de dólares para atender las urgencias en el país. Fletcher reconoció la respuesta de varios donantes y agradeció sus aportes, pero urgió a mantener y aumentar la ayuda.
En paralelo, las autoridades venezolanas reclamaron el desbloqueo de activos retenidos en el exterior para destinarlos a la emergencia. El canciller Yván Gil y la presidenta interina Delcy Rodríguez pidieron la liberación de reservas en oro depositadas en el Banco de Inglaterra valoradas en unos 1.900 millones de dólares y el acceso a Derechos Especiales de Giro (DEG) del FMI, que Venezuela tiene por valor de miles de millones de dólares. Estos activos llevan años congelados por el no reconocimiento internacional del gobierno de Nicolás Maduro.
La ONU estima daños por aproximadamente 6.700 millones de dólares, cerca del 6% del PIB venezolano. Dos semanas después del doble sismo, la mayoría de las operaciones de búsqueda de supervivientes han concluido, pero familiares y trabajadores siguen escarbando entre ruinas con la esperanza de recuperar cuerpos. En barrios como Caraballeda, familias desplazadas dependen de donaciones y enfrentan penurias; muchos eran trabajadores informales que perdieron su sustento.
En las zonas más afectadas, retroexcavadoras continúan retirando escombros de torres colapsadas, mientras la realidad en los escombros el olor, las moscas, y escenas de duelo refleja que ahora gran parte de la tarea es la recuperación de fallecidos. Las autoridades y organismos internacionales coinciden en que se necesita financiación urgente y sostenida para la respuesta humanitaria y la reconstrucción.
