El hospital de campaña español en Caracas bate récords y refuerza el sistema sanitario venezolano
En el hospital de campaña montado por la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECID) en el Parque del Este de Caracas, los equipos atendieron hasta 400 pacientes en un solo día, según relatan los voluntarios y el personal sobre el terreno. Camilo Delgado, un emigrante gallego que vive en la capital, observa con orgullo la labor del centro mientras su esposa espera en la zona de cribado para recibir atención por la tensión y el miedo tras los sismos.
El director médico, Abel Martínez, explicó que el objetivo es dar apoyo al sistema sanitario local y atender patologías derivadas del terremoto heridas leves que se curan en el lugar, afecciones respiratorias, lesiones musculares y numerosos casos de salud mental además de problemas habituales que el sistema público no cubre. Pilar Baselga, responsable de comunicación, destaca el agradecimiento de la población y la demanda constante, incluidos los voluntarios que llegan con contracturas que tratan los fisioterapeutas.
Desde su apertura, el equipo central compuesto por 30 profesionales médicos, apoyado por 10 bomberos del SUMA y cocineros de la ONG Cesal, trabaja en turnos de 12 horas. Al ser un hospital tipo uno, no dispone de hospitalización, pero es autogestionado y autosuficiente: cuenta con una zona de vida, placas solares y agua potable. Las áreas habilitadas incluyen traumatología, cirugía para heridas graves, ginecología, Rayos X, laboratorio y un gabinete de psicología y psiquiatría, con especial atención a los niños.
El psiquiatra Ricardo Angora, con amplia experiencia en crisis, describió la gravedad del impacto emocional en menores y adultos: insomnio, ataques de pánico, ansiedad y retraimiento, síntomas vinculados al trauma por la sensación de pérdida inminente. Angora recuerda además eventos pasados como el deslave de 1999 y cómo la memoria colectiva intensifica el miedo, sobre todo tras lluvias recientes que volvieron a alarmar a las familias en refugios.
El ritmo de trabajo ha ido en aumento y el equipo espera mantener la intensidad hasta que se realice el relevo previsto. Entre las consultas nuevas y las revisitas, el hospital alcanzó 400 atenciones y prevé superar esa cifra. Ramón Chaparro, bombero madrileño, valora que además de las operaciones de rescate, la intervención tiene un impacto social profundo: la reciprocidad y la calidez de la gente, que ofrece agua, alimentos y abrazos, sorprende y motiva al personal.
