Irán desafía el "DÍA D económico" de EE.UU. pese al deterioro de su economía
Irán aseguró que está preparado para enfrentar el denominado "DÍA D económico" anunciado por Estados Unidos, pese al deterioro de sus finanzas, el aumento del desempleo y una inflación que golpea con fuerza a la población.
El Gobierno iraní sostuvo que las nuevas medidas anunciadas por el presidente estadounidense, Donald Trump, no modificarán su posición frente a la guerra ni provocarán una reapertura del estrecho de Ormuz.
Irán acumula décadas de sanciones estadounidenses que han limitado su capacidad para comerciar internacionalmente y, especialmente, para colocar su principal fuente de ingresos: el petróleo.
A estas restricciones se suma el bloqueo estadounidense sobre buques y puertos iraníes en el estrecho de Ormuz, en medio de un conflicto que se aproxima a los seis meses.
Trump anunció una nueva ofensiva económica que calificó como "la operación económica más devastadora jamás emprendida contra cualquier país", a la que denominó «DÍA D económico». Según el mandatario, la medida busca presionar a Teherán para poner fin a la guerra y reabrir Ormuz.
Teherán responde con desafío
Las autoridades iraníes reaccionaron con firmeza ante las nuevas amenazas de Washington.
El ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchí, afirmó en X que su país ya ha enfrentado campañas similares de sanciones estadounidenses y cuestionó que estas hayan conseguido sus objetivos.
Por su parte, el portavoz del Ministerio de Exteriores, Ismail Bagaei, aseguró que las nuevas medidas no modificarán la posición de Irán en el conflicto.
Sin embargo, la economía iraní atraviesa una situación especialmente complicada. La inflación interanual alcanzó 87,9 % en julio, mientras que el incremento de los precios de alimentos y bebidas llegó a 128 %.
El desempleo también aumentó durante el último año, al pasar de 7,3 % a 9,1 %, con una pérdida estimada de unos 450.000 puestos de trabajo, de acuerdo con cifras oficiales.
La situación se refleja en el deterioro de las condiciones de vida de los iraníes. Familias consultadas por EFE en Teherán señalaron dificultades para adquirir productos básicos y una reducción del consumo de alimentos como carne y frutas.
EE.UU. prepara nuevas sanciones
Washington todavía no ha detallado el alcance de las nuevas sanciones, pero el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, advirtió que los países que proporcionen "cualquier tipo de ayuda vital a Irán" podrían enfrentar consecuencias económicas.
China aparece entre los principales factores para determinar el impacto de las medidas, debido a que adquiere alrededor de 90 % del petróleo iraní a precios reducidos.
Otro socio económico importante para Teherán, Emiratos Árabes Unidos, anunció esta semana la suspensión de sus relaciones comerciales, intercambios mercantiles y transacciones financieras con Irán.
Antes de la guerra, cerca de 30 % de las importaciones iraníes provenían de Emiratos, con operaciones valoradas en unos 21.000 millones de dólares en 2024, según datos de la Organización Mundial del Comercio.
A pesar del deterioro económico y del creciente descontento social, analistas consideran poco probable que Teherán ceda ante la nueva presión de Washington.
El investigador Danny Citrinowicz, del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Israel, sostuvo que si el objetivo estadounidense es provocar el colapso de Irán o forzar a sus dirigentes a realizar concesiones estratégicas, "es poco probable que esta campaña logre su objetivo".
