El diario plural del Zulia

EDITORIAL: El arte de prostituir la política

“La política es más peligrosa que la guerra, porque en la guerra sólo se muere una vez”

Winston Churchil

Uno de los  principales retos de los venezolanos es rescatar la participación ciudadana en los asuntos públicos y eso pasa por valorar la política, puesto que la misma tiene la capacidad de organizar la convivencia y gestionar los conflictos de forma pacífica en la búsqueda del bien común.

La política tiene metas nobles, entre ellas lograr la cohesión social, uniendo a la gente con diferentes intereses bajo normas comunes y justas y, lo más importante, con resolución pacífica, sustituyendo la violencia, impulsando el diálogo, el debate y el acuerdo institucional, mientras se es capaz de administrar los recursos, haciendo posible accesar de manera equitativa los bienes y servicios públicos esenciales para la sociedad.

La política debe recuperar su prestigio y, para ello es necesario combatir la corrupción y la desafección ciudadana para revalorizar la función pública. Hay que volverse a “enamorar” de la política, puesto que esta tiene una dimensión moral que combina la búsqueda de fines éticos con la eficacia práctica en la gestión del Estado.

Por ello hoy recordamos una frase de Abraham Lincoln al afirmar:

“Se puede engañar a parte del pueblo parte del tiempo, pero no se puede engañar a todo el pueblo todo el tiempo”

¿Con la actuación de los Rodríguez y el G4, ahora G2 (VP y PJ), se pretende engañar nuevamente a los ciudadanos?

Los ciudadanos deben tener claridad política y reconocer que respaldando y eligiendo a políticos corruptos los está legitimando y por esto justifican su presencia en el campo electoral y por lo tanto se hacen responsables como ellos.

En nuestra línea editorial venimos denunciando y combatiendo la corrupción, epicentro de la desgracia de un pueblo y que en Venezuela causó estragos hasta el punto que destruyó a la nación y envió a más de un tercio de la población al éxodo, con la mayor cifra en el mundo, considerando que su casuística no fue una guerra de balas y de misiles sino del robo y asalto a una nación.

El ejercicio de la política debe estar apegado al ejemplo de Jesús Cristo cuando dijo: “el hijo del hombre no vino a ser servido sino a servir”.

Los políticos deben emular esta práctica del humanismo cristiano en la acción política.

El político en su retiro profesional o ausencia en el plano terrenal debe ser reconocido más por sus valores morales que por su “cuenta bancaria”.

Hoy con las acciones de los políticos en este cuarto de siglo -con excepciones- vemos como estos prostituyeron la política al extremo que más del 80 por ciento de la población los rechaza.

Es urgente formar a una nueva generación política con valores, amor por servir, impregnados de ética y talento y solo así podemos refundar la República. No será con la unidad de todos los políticos que podamos lograrlo, será con nuevos rostros que no tengan este pasado nefasto de haber conducido al país al abismo tanto desde la dictadura como desde la oposición, con absoluta responsabilidad política.

Esa es nuestra apuesta desde nuestra línea editorial, para así, como lo decía Churchill: “no volvamos a morir otra vez”.

Carlos Alaimo

Madrid, 22 de agosto, 2026

Presidente Editor

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