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Ataques de EE. UU. contra supuestas narcolanchas dejan más de 220 muertos en un año

La campaña militar estadounidense comenzó el 2 de septiembre de 2025 con un ataque contra una embarcación en el Caribe. Al menos 68 lanchas habrían sido destruidas y 227 personas han muerto, según recuentos de medios y organizaciones. Washington asegura que la operación redujo el tráfico marítimo ilícito y no da señales de ponerle fin

La campaña de ataques del Ejército de Estados Unidos contra supuestas embarcaciones vinculadas al narcotráfico en el Caribe y frente a las costas latinoamericanas del Pacífico cumple un año con un saldo de al menos 227 personas fallecidas y 68 embarcaciones destruidas, de acuerdo con recuentos realizados por distintos medios y organizaciones.

La operación comenzó el 2 de septiembre de 2025, cuando el presidente estadounidense, Donald Trump, anunció que el Pentágono había "neutralizado" una embarcación que, según la Casa Blanca, transportaba una importante cantidad de droga en aguas del Caribe.

Poco después, Trump difundió imágenes desclasificadas en las que se observaba una lancha convertirse en una bola de fuego tras lo que describió como un "ataque cinético".

El mandatario afirmó entonces que las personas a bordo eran "narcoterroristas" vinculados con el Tren de Aragua, organización criminal originaria de Venezuela, y aseguró que el ataque había dejado 11 muertos.

Posteriormente trascendió que fueron atacadas dos embarcaciones y que se produjo una segunda descarga contra dos personas que habían sobrevivido inicialmente y se encontraban en el agua. Ambas murieron como consecuencia de la nueva acción.

La Administración Trump defendió la legalidad del segundo ataque y argumentó que era necesario para destruir por completo el cargamento de droga. Sin embargo, expertos jurídicos y algunos miembros del Congreso estadounidense cuestionaron la operación y señalaron que pudo constituir un crimen de guerra.

Una campaña con información limitada

Tras aquel primer ataque, el Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM) comenzó a informar regularmente sobre nuevas operaciones, principalmente mediante publicaciones en redes sociales y con información limitada sobre las circunstancias de cada acción.

Esa falta de detalles ha dificultado establecer un balance completo de la campaña, posteriormente denominada Lanza del Sur.

Los recuentos disponibles coinciden en que al menos 68 embarcaciones han sido destruidas y 227 personas han muerto, mientras que únicamente se ha documentado el rescate de tres sobrevivientes.

La operación se convirtió además en uno de los principales componentes de la estrategia de presión militar de Washington en América Latina y el Caribe, en medio de una política estadounidense orientada a combatir a organizaciones vinculadas al narcotráfico.

Washington asegura que el tráfico marítimo disminuyó

La Casa Blanca no ha dado señales de que pretenda poner fin a Lanza del Sur. Por el contrario, Estados Unidos ha profundizado su cooperación con países de la región en materia de seguridad y lucha contra las organizaciones criminales.

Un funcionario estadounidense afirmó, con motivo del primer aniversario de la campaña, que la operación ha generado "reducciones récord" en las actividades marítimas ilícitas detectadas por el Comando Sur.

Según esa fuente, las actividades relacionadas con el narcotráfico disminuyeron 65% en el Caribe occidental, 60% en el Caribe oriental y casi 50% en las costas del Pacífico.

"Los estamos obligando a cambiar de ruta. Los estamos obligando a gastar más dinero. Los estamos obligando a asumir mayores riesgos", sostuvo el funcionario al referirse al impacto de la estrategia sobre los grupos criminales.

La campaña se desarrolla ahora dentro de una cooperación regional más amplia impulsada por Washington, que incluye la Coalición contra los Cárteles de las Américas (A3C), integrada por Estados Unidos y otros países de Latinoamérica y el Caribe.

A un año de su inicio, el operativo mantiene abierto el debate sobre la legalidad y el alcance de los ataques, mientras Washington sostiene que continuará ejerciendo presión militar contra las organizaciones que considera vinculadas al narcotráfico.

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