Bloomberg: Venezolanos recurren a las criptomonedas para proteger sus ahorros, pero persisten obstáculos
El uso de criptomonedas continúa expandiéndose en Venezuela, donde las stablecoins vinculadas al dólar se han convertido para muchos ciudadanos en una alternativa frente a la pérdida de valor del bolívar. Sin embargo, la creciente utilización de estos activos digitales todavía convive con importantes dificultades para conectarlos con la banca y los sistemas de pago tradicionales.
De acuerdo con información de Bloomberg, el mercado venezolano atraviesa una etapa que podría definirse como de alta adopción y baja integración. André Sprone, responsable para Latinoamérica de MEXC, considera que los usuarios ya tienen un conocimiento mucho mayor de las criptomonedas, pero el ecosistema aún presenta limitaciones regulatorias y operativas.
Entre las herramientas más utilizadas se encuentra USDT, una stablecoin cuyo valor está vinculado al dólar. Para los venezolanos, este tipo de activo puede facilitar la conservación de ahorros en una moneda de referencia internacional y permitir transacciones dentro del ecosistema digital.
El desafío aparece cuando los usuarios necesitan utilizar esos recursos fuera de las plataformas de criptomonedas. La conexión con bancos, los mecanismos para retirar fondos, las tasas de conversión y las condiciones del mercado cambiario pueden determinar cuánto dinero termina recibiendo realmente el usuario.
Las tarjetas asociadas a saldos en criptomonedas representan uno de los mecanismos utilizados por las plataformas para acercar los activos digitales a las compras cotidianas.
No obstante, disponer de una tarjeta no elimina todas las dificultades. El tipo de cambio aplicado, las comisiones y la forma en que se convierte el saldo digital en moneda utilizada por el comercio pueden modificar considerablemente la experiencia del usuario.
Por ello, la tenencia de una stablecoin no significa necesariamente que esos recursos puedan utilizarse con la misma facilidad que los fondos depositados en una cuenta bancaria convencional.
Sprone sostiene que Venezuela necesita avanzar en materia regulatoria y desarrollar mecanismos más confiables para la entrada y salida de capitales del ecosistema cripto. También considera necesario fortalecer la protección de los consumidores y ofrecer información más clara sobre los riesgos y derechos asociados con estos productos.
Mientras las stablecoins consolidan su presencia, las plataformas de intercambio exploran nuevas posibilidades que podrían ampliar su participación dentro de los servicios financieros.
Una de ellas es la tokenización de activos tradicionales, que permitiría ofrecer exposición a instrumentos como el oro, índices bursátiles o acciones de compañías internacionales mediante plataformas digitales.
Datos de MEXC citados por Bloomberg Línea muestran que el oro registró durante julio el mayor volumen entre los futuros vinculados con activos financieros tradicionales disponibles en la plataforma. Los futuros sobre acciones individuales, además, aumentaron 111 % respecto a junio.
Las acciones estadounidenses tokenizadas también representaron una parte importante del volumen de negociación al contado de estos instrumentos.
Este modelo podría resultar atractivo para usuarios venezolanos que encuentran dificultades para abrir, financiar o mantener cuentas con corredores internacionales. Sin embargo, también introduce interrogantes sobre la custodia, la propiedad efectiva de los activos y los derechos que obtiene el inversionista.
El reto es conectar ambos sistemas
El crecimiento de las criptomonedas no significa necesariamente que los exchanges vayan a sustituir a los bancos. Más bien, el mercado parece avanzar hacia un modelo en el que ambos sistemas podrían coexistir y complementarse.
Para que esto ocurra en Venezuela será necesario resolver aspectos relacionados con la regulación, los controles financieros y de sanciones, la disponibilidad de divisas, la liquidación de operaciones y la protección de los inversionistas.
La adopción de activos digitales ya forma parte de la realidad financiera venezolana. El siguiente desafío será construir los mecanismos que permitan que esos activos puedan circular de manera más segura, transparente y eficiente entre el mundo digital y la economía tradicional.
