Argentina reaviva debate sobre protección de glaciares tras tragedia ocurrida en Nepal
La tragedia provocada por el colapso de una masa de hielo en Nepal volvió a poner en el centro del debate en Argentina la protección de sus glaciares, luego de la reforma aprobada este año a la legislación que regula estos ecosistemas.
Agostina Rossi Serra, especialista en biodiversidad de Greenpeace, señaló a EFE que las condiciones de ambos países son diferentes, por lo que no puede establecerse que un episodio similar vaya a ocurrir en Argentina. Sin embargo, consideró que el desastre asiático representa una advertencia sobre los efectos que atraviesan los glaciares a escala global.
Argentina cuenta con 16.968 cuerpos de hielo, que abarcan unos 8.484 kilómetros cuadrados. En 2024, el país reconoció oficialmente que el aumento de las temperaturas provocó durante las últimas décadas un retroceso en casi todos los glaciares de los Andes de la Patagonia sur, entre ellos el Perito Moreno, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1981.
La nación suramericana aprobó en 2010 una legislación que estableció a los glaciares como reservas estratégicas de agua. Sin embargo, una reforma impulsada por el Gobierno de Javier Milei y aprobada en abril modificó las condiciones de protección de las áreas periglaciales, lo que generó críticas de organizaciones ambientalistas.
Cuestionamientos por la actividad minera
Uno de los principales puntos de preocupación es que las provincias puedan autorizar proyectos mineros en zonas periglaciales cuando determinen que esos territorios no contienen reservas estratégicas de recursos hídricos.
La modificación legislativa se produjo en un contexto de expansión de las inversiones mineras en Argentina, especialmente en sectores como litio, cobre y oro, favorecidos por incentivos fiscales promovidos por el Ejecutivo.
Cristian Fernández, coordinador del área legal de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), alertó sobre los posibles efectos de estas actividades en los ecosistemas cercanos a los glaciares. Explicó que la minería puede implicar el uso de explosivos y la construcción de depósitos de residuos que, si presentan filtraciones o colapsos, podrían afectar las aguas subterráneas y los ríos.
Desde Greenpeace también destacaron la importancia de los glaciares para el suministro de agua. Rossi Serra recordó que estos ecosistemas almacenan alrededor del 70 % del agua dulce del planeta y regulan los ciclos hídricos, mientras que numerosas comunidades dependen del deshielo para el consumo, el riego y la producción energética.
Según la especialista, entre 18 % y 20 % de los argentinos depende directamente del agua proveniente del deshielo de glaciares y ambientes periglaciales.
Organizaciones acudieron a la Justicia
La reforma también enfrenta una disputa judicial. La provincia de La Pampa, junto con organizaciones como Greenpeace y FARN, presentó un amparo colectivo para intentar suspender la aplicación de la nueva normativa hasta que la Justicia determine si es constitucional.
Enrique Viale, presidente de la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas, expresó a EFE su preocupación por la demora del proceso judicial y aseguró que el tribunal todavía no ha emitido una resolución.
Existe además un precedente de la Corte Suprema argentina. En 2019, el máximo tribunal confirmó la constitucionalidad de la ley de protección de glaciares de 2010, tras una demanda presentada por la minera canadiense Barrick Gold y la provincia de San Juan.
En aquella decisión, la Corte estableció que los glaciares y los ambientes periglaciales son bienes públicos y determinó que, ante conflictos entre intereses, deben prevalecer derechos colectivos como el acceso al agua.
Ambientalistas consideran que el debate podría mantenerse vigente hasta las elecciones de 2027, con la intención de impulsar una nueva legislación que refuerce las medidas de protección.
Fernández sostuvo que acontecimientos como la tragedia registrada en Nepal deberían servir para aumentar la atención sobre el deterioro de los glaciares y sus posibles consecuencias.
EFE
