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Analistas ven improbable una invasión a Cuba y apuntan a operaciones quirúrgicas contra el régimen

La hipótesis ha cobrado atención tras recientes acontecimientos políticos y judiciales relacionados con figuras históricas del poder cubano. El teniente coronel retirado Octavio Pérez afirmó que el deterioro económico y operativo de las estructuras militares cubanas.

Mientras persisten los debates dentro de sectores del exilio cubano y círculos de política exterior en Washington sobre un eventual escenario de confrontación con La Habana, expertos militares sostienen que cualquier acción estadounidense tendría poco parecido con una invasión convencional, reseñó El Nuevo Herald. 

Según analistas y exoficiales consultados por medios estadounidenses, una operación contra el régimen cubano estaría más cerca de una misión relámpago basada en inteligencia, guerra electrónica y fuerzas especiales que de un despliegue masivo de tropas sobre la isla.

La hipótesis ha cobrado atención tras recientes acontecimientos políticos y judiciales relacionados con figuras históricas del poder cubano. Sin embargo, el Pentágono no ha mostrado públicamente señales de estar considerando una intervención militar contra Cuba, y los escenarios descritos por los expertos siguen siendo especulativos.

Especialistas en seguridad consideran que Estados Unidos posee una amplia ventaja tecnológica y militar frente a las capacidades actuales de las Fuerzas Armadas cubanas.

El teniente coronel retirado Octavio Pérez afirmó que el deterioro económico y operativo de las estructuras militares cubanas convertiría una misión específica contra objetivos de alto valor en una tarea relativamente manejable desde el punto de vista táctico.

En lugar de un desembarco militar, los expertos imaginan una secuencia de acciones coordinadas que incluiría recopilación intensiva de inteligencia, interrupción de comunicaciones, ataques cibernéticos y despliegue de unidades de operaciones especiales.

La meta sería neutralizar centros de mando o capturar figuras clave del liderazgo político y militar antes de que la estructura defensiva pudiera reaccionar de manera efectiva.

El desafío no sería entrar, sino lo que ocurra después

El analista de seguridad Evan Ellis, profesor especializado en América Latina, considera que la principal dificultad no estaría en superar las defensas cubanas, sino en administrar las consecuencias posteriores.

Según su análisis, la caída o captura de dirigentes como Raúl Castro o Miguel Díaz-Canel no garantizaría por sí sola una transformación inmediata del sistema político cubano.

Ellis advierte que el poder en Cuba no depende exclusivamente de una sola figura, sino de una red institucional integrada por el Partido Comunista, las Fuerzas Armadas y los organismos de seguridad.

Por ello, incluso una operación militar exitosa podría abrir interrogantes sobre la gobernabilidad, la estabilidad interna y el futuro político de la isla.

Los especialistas coinciden en que las capacidades convencionales de defensa aérea cubanas continúan apoyándose en sistemas de origen soviético con décadas de antigüedad.

Asimismo, señalan que la aviación militar de la isla opera con recursos limitados y una reducida cantidad de aeronaves aptas para combate.

Sin embargo, recuerdan que Cuba ha desarrollado durante décadas la estrategia conocida como "Guerra de Todo el Pueblo", una doctrina orientada a resistir una agresión externa mediante estructuras descentralizadas, milicias territoriales y cadenas de mando alternativas.

Bajo ese esquema, la desaparición de líderes individuales no necesariamente provocaría el colapso inmediato del aparato estatal.

Los expertos consideran que una misión de captura enfrentaría su momento más delicado durante la retirada.

Aunque una fuerza especial pudiera alcanzar rápidamente su objetivo, abandonar el territorio cubano con éxito dependería de evitar bloqueos, reacciones locales, movilización de unidades militares y posibles focos de resistencia.

Por esa razón, sostienen que la planificación de una operación de este tipo requeriría años de preparación, inteligencia detallada y una ejecución extremadamente rápida.

La pregunta de fondo

Más allá de las capacidades militares estadounidenses, los analistas coinciden en que la verdadera incógnita no es si Washington podría ejecutar una operación limitada contra objetivos específicos en Cuba.

La cuestión central sería qué ocurriría después: quién asumiría el control, cómo reaccionarían las instituciones cubanas y si una acción militar podría traducirse en una transición estable o, por el contrario, generar un escenario de incertidumbre política y social a escasas millas de las costas de Florida.

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