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Alias Calarcá, el nuevo terror de Colombia con más poder para el narcoterrorismo y como líder de las FARC

Según un informe de Semana, la peligrosidad de Mordisco sigue siendo objeto de preocupación para las unidades de inteligencia del país. Sin embargo, Calarcá ha logrado consolidar su poder al reclutar más miembros y controlar amplios territorios, recibiendo apoyo de comunidades que lo consideran un benefactor.

Néstor Gregorio Vera Fernández, conocido como Iván Mordisco, ya no es el disidente de las FARC más poderoso de Colombia. Su lugar ha sido ocupado por Alexánder Díaz Mendoza, alias Calarcá, un líder criminal que ha construido su propio grupo a través del narcotráfico y la extorsión.

Según un informe de Semana, la peligrosidad de Mordisco sigue siendo objeto de preocupación para las unidades de inteligencia del país. Sin embargo, Calarcá ha logrado consolidar su poder al reclutar más miembros y controlar amplios territorios, recibiendo apoyo de comunidades que lo consideran un benefactor.

Calarcá y Mordisco fueron aliados hasta mediados de 2024, buscando consolidar una disidencia unificada de las FARC. Sin embargo, su separación se produjo por conflictos de liderazgo y posturas sobre un posible acuerdo de paz con el Gobierno de Gustavo Petro. Mientras Mordisco mostraba resistencia, Calarcá y su facción deseaban buscar la paz.

El nuevo líder criminal amplía su control en departamentos como Antioquia, Norte de Santander, Bolívar, entre otros, y está en proceso de expandirse hacia el Amazonas. En contraste, Mordisco mantiene control sobre Cauca, Nariño y Valle del Cauca, e intenta infiltrarse en Chocó.

Fuentes del Ministerio de Defensa han señalado que la situación de las disidencias es compleja, debido a una represión del Gobierno hacia Mordisco, lo que ha debilitado su red operativa. De acuerdo con los análisis, Calarcá se beneficia de esta situación, lo que le ha permitido aumentar su influencia.

El gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, ha alertado sobre el favorecimiento del gobierno hacia Calarcá, advirtiendo que las disidencias han crecido un 70% en el departamento.

Calarcá, con un pasado delictivo extenso que inicia en 1999, ha dirigido operaciones de entrenamiento en tácticas militares y ha estado vinculado a atentados recientes que han puesto en jaque a las fuerzas de seguridad. Su capacidad de organizar redes de terror tiene un impacto directo en la población civil, generando miedo entre comerciantes y campesinos, quienes sufren extorsiones constantes.

Las fuerzas de seguridad consideran que la diferencia entre ambos líderes radica en su conexión con las comunidades. Mientras Mordisco pierde apoyo, Calarcá está consolidando una estructura de mando efectivo, utilizando grupos de mensajería como WhatsApp para coordinar acciones delictivas.

A pesar de los problemas internos, la disidencia de Mordisco enfrenta una crisis de lealtad, con guerrilleros dudando de su liderazgo y sumándose a la causa de Calarcá. Esto plantea un panorama preocupante para la seguridad en las regiones afectadas por la violencia.

Al mismo tiempo, Calarcá está en medio de negociaciones con el Gobierno, disfrutando de beneficios judiciales que han sido discutidos por autoridades locales, quienes exigen que sea llevado ante la justicia para responsabilizarlo por sus actos delictivos.

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