Editorial: ¿Diálogo sin presos políticos ni claridad sobre la deuda externa?
Se llamaron por teléfono. Así comenzó el tan anunciado diálogo del chavismo de los Rodríguez y la oposición de Dinorah Figuera bajo la tutela de Washington.
El impacto de imagen que querían lograr este 1 de agosto, se hizo, en efecto, agua, así la Casa Blanca diga que apoya la reprogramación para la primera reunión presencial esta semana que comienza.
Pero hay algo que rescatar, para peor claro está, y es que en los comunicados formales de ambos bloques que debió filtrar primeramente la Casa Blanca para evitar cualquier palabra fuera de lugar, no contemplaron al menos dos de los temas más destacados para una verdadera transición.
El primero de los presos políticos aún encerrados bajo las órdenes de la élite del chavismo. El segundo y sumamente sensible, la deuda externa y la reestructuración que prepara el propio oficialismo y de la que ya saltan alarmas dado que podría derivar en una de las operaciones de blanqueo de capitales más grandes de la historia por los poderosos de Miraflores.
Definen la ruta de este nuevo intento de negociación con frases para idiotas, generalistas y sin sustancia al mejor estilo del chavismo. Y es que hasta los Estados Unidos también quieren tratar a los venezolanos como imbéciles sin criterio.
Hay que recordarle a Washington que quienes creen en la democracia en este país han dejado la piel y la vida tras un cuarto de siglo, que mentes lúcidas han sido encarceladas, que la prensa ha sido atacada y atropellada, que jóvenes luchadores y con sueños han muerto en las calles, que los gremios y los pensionados fueron arrollados por la fuerza y el terror.
El sistema se basó en el monopolio de la violencia que quedó a cargo de criminales.
Los venezolanos sabemos lo que es la lucha por la democracia.
No nos vengan a vender una transición de pacotilla.
Apoyamos el carácter frontal y reconocemos, como es obvio, que la operación militar-económica de Washington en Venezuela fue expresamente para retomar un control que había sido arrebatado por China, Irán, y Rusia. Las potencias le respiraban en la nuca en su propio hemisferio.
Y ese fue un legado del chavismo que en efecto la administración de Trump comenzó a desarticular el 3 de enero con la extracción del dictador Maduro.
Pero ahora toca la transición política y la orquestan con poco tino. ¿A propósito para continuar administrando la renta petrolera? Cada país tiene sus intereses, el de EEUU siempre ha estado a la vista de todos.
Pues eso queda por verse, lo cierto es que el país requiere de una transición sólida y confiamos en que un proceso tan delicado como ese debe ser tratado con temple y determinación. No vendan frases hechas.
Estos amagos de negociación no dan buena impresión. El chavismo sigue con sus estructuras instaladas en los órganos del Estado y, puertas adentro, mantienen el monopolio de la violencia, aunque en Caracas haya presencia norteamericana.
Y ni Dinorah Figuera ni la AN de 2015 interpelaron ministros ni ejercieron contrapeso real más allá de una simulación que se terminó diluyendo sin poder ni efecto contra el régimen. Figura es una mujer de paja, nada más.
La Voluntad Popular de Leopoldo López, y el Primero Justicia de Julio Borges, dos de los partidos que controlaron el interinato de Juan Guaidó, el otro experimento fallido devenido en tramas de grotesca corrupción en Colombia con Monómeros o Citgo en EEUU, también se sientan a la mesa con Delcy Rodríguez a negociar.
A María Corina Machado la bloquearon y queda orbitando Venezuela sin poder de acción y corre el riesgo de perder la influencia mientras el tiempo pasa y se oxigenan a los actores sin valor real. Si no articula una nueva política puede quemar su capital.
¿Confianza?
Muy poca…
Carlos Alaimo
Presidente-editor
