Eventual ruptura del Muro de Contención tras un sismo “implicaría cuantiosas pérdidas humanas” en la COL
Hace apenas 10 meses, la Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat, alertaba a través de un comunicado difundido por medios nacionales, sobre la vulnerabilidad de los diques de protección del Muro de Contención de la Costa Oriental del Lago, cuya construcción comenzó -la compañía Shell de Venezuela, empresa de origen anglo holandesa- en 1932.
La obra se extiende por 57 kilómetros de costa y protege a las poblaciones de Cabimas, Tía Juana; Ciudad Ojeda, Lagunillas; y Bachaquero. Se trata de una franja costera identificada por geólogos e ingenieros como zona de subsidencia, responsable del -entre 65% a 70%- de la producción nacional de petróleo.

Pero, ¿qué es la subsidencia? Es el progresivo hundimiento de una superficie, en este caso el suelo, como consecuencia de la extracción de crudo. Fue detectada en el año de 1929 por expertos al servicio de la empresa Venezuelan Oil Concessions (VOC). Allí, las casas se hunden y ceden con el paso del tiempo. Es progresivo por la explotación petrolera que le pasa factura a la zona en la que está el primer pozo productor de petróleo en Venezuela, el Zumaque I.
El impacto es brutal. El municipio Lagunillas, uno de los siete que conforman la Costa Oriental del Lago es, por ejemplo, el punto geográfico más bajo de Venezuela. La zona más profunda del país. Se encuentra a alrededor de 8,7 metros bajo el nivel del mar. Prácticamente un pozo.

La subsidencia en carne propia
Hilda Davalillo, quien ha residido toda su vida en Campo Alegre, una de las comunidades más afectadas de Lagunillas, cuenta a Versión Final que el enjambre sísmico de la madrugada del jueves la preocupó. “Le pedí mucho a Dios, para que me diera la paciencia porque uno se desespera y teme lo peor, pero pude mantener la calma”.

Su casa llena de grietas pareciera desafiar las leyes de la gravedad. Todo pareciera estar a desnivel.
Esto está así por la sustracción del petróleo. En los países extranjeros cada vez que extraían crudo el hueco lo llenaban con arena, con la finalidad de que la tierra no bajara y tuviese un nivel completo, pero eso nunca ocurrió. La tierra ha ido buscando agruparse", expresa y asegura que si bien funcionarios municipales y militares visitaron algunos sectores, no hay una real ayuda o apoyo.

Muestra, por ejemplo, lo que en algún momento fue un sistema hidráulico (bombas) que hace décadas estaba activo y recibía mantenimiento, como medida preventiva ante cualquier evento. Recuerda, por ejemplo, que en los 90 hubo una inundación por lluvias, y en aquella oportunidad el agua le llegó a sus pechos.
“Aquella vez las bombas las encendieron, pero supongo que por la misma inundación, se apagaron”. Su experiencia es terrible cuando llueve mucho en la zona. “Soy la última de ésta calle y como mi casa está más baja que las otras, las cloacas inundan el patio de la casa”.
Por ello, y ante sismos de hasta 4.5 grados en la Escala de Ritcher, en el último cuatrimestre de 2024, la Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat, advertía públicamente de un riesgo de desastre de importante magnitud, en el caso eventual de colapso de las secciones de este sistema de protección.
Diagnóstico preocupante
El miércoles se registraron los dos sismos con mayor magnitud hasta ahora, de 6.1 y 6.3 grados, según reportó el Servicio Geológico Colombiano. La mañana del jueves, Delcy Rodríguez, vicepresidenta, informó que los sismos tendrían su origen en una falla tectónica del occidente venezolano. “En total hemos tenido 10 sismos de entre 6.3 y 4.0 de magnitud y 21 réplicas”, precisaba.
El escenario es complejo. Actualmente las instalaciones petroleras y amplias zonas habitadas, están ubicadas a unos 5 a 6 metros por debajo del nivel del lago, en una extensión aproximada de unas 11.300 hectáreas y con una población alrededor de 100.000 habitantes. “Por estas razones”, señala la Academia, “es de extrema importancia, el seguimiento y monitoreo detallado de los diques de contención existentes para sus modificaciones geométricas y técnicas correspondientes”, se leía.
Rower Gutiérrez recuerda que el miércoles por la tarde, lavaba su automóvil cuando sus hijas le gritaron angustiadas que estaba temblando.
Se movía todo. Esperamos un rato y luego nos fuimos a Fabricio Ojeda para la casa de un cuñado. Nos sentíamos demasiado inseguros aquí. Los vecinos se han estado reuniendo para la reubicación hacia apartamentos, pero ha sido un proceso muy lento”.

Icotea y Pueblo Viejo, fallas activas
El pronóstico no es el mejor. Ya han reportados con ligera frecuencia emanaciones y explosiones de gas y volcanes de barro, de hasta ocho metros de altura.
“Desde el punto vista geológico regional, la costa del lago de Maracaibo está controlada por fallas geológicas, principalmente por la falla de Icotea, en cuya traza se han estimado desplazamientos del orden de 10 metros en los últimos 1.000 años, y por la falla de Pueblo Viejo, igualmente clasificada como activa, cuyas eventuales deformaciones permanentes de origen cosísmico, pudiesen afectar la integridad del sistema de diques de protección de la COL”, señalan.
En sus argumentaciones técnicas, detallaban que desde el punto de vista geotécnico, además del seguimiento al proceso de hundimiento del terreno, se requiere analizar y garantizar la estabilidad de los diques bajo condiciones estáticas y sísmicas, considerar la presencia de arcillas dispersivas susceptibles a procesos erosivos, la existencia de diatomitas susceptibles a asentamientos súbitos, y evaluar la potencial licuación del subsuelo ante la ocurrencia de un sismo.

Las consecuencias desastrosas de la eventual ruptura de sectores de los diques costaneros, lo cual implicaría cuantiosas pérdidas humanas y económicas, y al considerar informaciones confiables en cuanto a que la red sismológica instalada no está activa desde hace unos 15 años, y que el sistema de monitoreo de los diques está inoperativo, han motivado a la Academia Nacional de la Ingeniería y Hábitat a elaborar la presente declaración”, completaban.
“¿Cómo no asustarnos?”
La noche del miércoles y jueves pasados, Petróleos de Venezuela habría activado un plan especial de recorrido para constatar el estado del muro. La comisión, integrada por División COL, Diques y Drenajes, Seguridad Industrial y Seguridad Integral, determinó que la estructura no habría presentado daños, según reseña de El Regional del Zulia.
Para Daniel Govea, también de Campo Alegre, los sismos y sus réplicas supusieron una terrible angustia para una comunidad integrada principalmente por niños, ancianos y personas con discapacidad.
¿Cómo no asustarnos? El Muro de Contención tiene más de 20 años que no le hacen nada de mantenimiento. Cuando estuvo el Plan COL, hace más de dos décadas sí le hacían, pero después vino una nueva directiva de Pdvsa y no le hicieron más nada. Estas casas tienen muchos años construidas y como ves están todas agrietadas”.


En este sentido, los expertos de la Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat, consideran primordial, entre otras actividades, mantener una efectiva gestión del riesgo, tanto para el seguimiento del comportamiento de los diques de contención, como para el manejo de las aguas lacustres, fluviales y pluviales, y el mantenimiento en óptimas condiciones de la red de canales de drenaje.

Dicha gestión debe ser orientada a identificar amenazas naturales, antrópicas y electromecánicas, analizar vulnerabilidades, cuantificar la implementación de nuevas medidas de protección, establecer niveles de riesgo aceptable y definir estrategias de actuación, todo con el fin de anticipar la ocurrencia de eventos y proponer medidas de mitigación ajustadas a las características individuales de cada zona (Tía Juana, Lagunillas y Bachaquero)”, publicaron.
Por último, y más concretamente, la Academia hizo un llamado a la Gerencia de Diques y Drenajes de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) y a todos los organismos con competencia en la materia, en cuanto a la necesidad de informar a todos los habitantes del área, sobre las acciones que se han tomado hasta la fecha con los resultados correspondientes y aquellas actividades que están en pleno desarrollo, incluyendo la programación de nuevas acciones orientadas a minimizar los riesgos del área que, por sus características, debe ser clasificada como de alta vulnerabilidad.
“La Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat ratifica su voluntad de asistencia en lo que sea apropiado para la implementación de las recomendaciones propuestas, y reitera su disposición de colaborar, amplia y desinteresadamente, con las autoridades y demás sectores del país, en la definición y formulación de políticas públicas, planes y propuestas en beneficio del progreso general de Venezuela”, ratifican.



