Delcy Rodríguez llega a la FAO entre promesas de "hambre cero" y protestas venezolanas
Con un mensaje que busca contrarrestar las críticas y resaltar logros, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, arribó este domingo a Roma para participar en el Foro Mundial anual de la FAO, que inicia este lunes. En declaraciones al canal estatal Venezolana de Televisión (VTV), Rodríguez enfatizó que el país valora la alimentación como un derecho humano fundamental.
Durante su intervención, la mandataria subrayó el proceso que ha llevado a Venezuela a "saber llegar a su meta de hambre cero", a pesar de las sanciones económicas que ha enfrentado. "Hoy estamos mostrando importantes avances con ese objetivo", aseguró Rodríguez, intentando dar una imagen de progreso en medio de la crisis humanitaria que atraviesa el país.
Acompañada por el canciller Félix Plasencia y el primer viceministro de Relaciones Exteriores, Oliver Blanco, Rodríguez fue recibida por el economista jefe de la FAO, Máximo Torero, así como por la embajadora de Venezuela en Italia, María Elena Uzzo, y la representante permanente ante la FAO, Marilyn Di Luca.
Sin embargo, la presencia de Rodríguez ha generado un fuerte rechazo entre la comunidad venezolana en Roma. Grupos de venezolanos han expresado su indignación y han convocado manifestaciones frente a la sede de la FAO, acusando a la mandataria de ser una de las responsables del "hambre y la miseria" que azotan a Venezuela. Esta situación ha puesto de relieve la profunda división y el descontento que persiste entre los venezolanos en el exterior.
El Foro Mundial de la Alimentación, que tiene como lema 'Innovar hoy. Alimentar el mañana', se desarrollará hasta el viernes 16 de octubre. Este evento busca impulsar acciones que transformen los sistemas agroalimentarios a través de la ciencia, la innovación y la inversión, y reúne a diversos actores del sector en un intento por convertir ideas en acciones concretas.
Mientras Rodríguez intenta posicionar a Venezuela en el escenario internacional, las voces de protesta resuenan, recordando que la realidad del país dista mucho de los discursos optimistas.
